miércoles, 18 de diciembre de 2013

DÌAS DE RADIO - EL CINE Y LA RADIO (parte I)






LOS GRITOS DEL SILENCIO




“Yo no quería dormir porque vivía hacía mucho tiempo sabiendo que, si cerraba los ojos alguna vez en la oscuridad y me dejaba llevar, mi alma saldría de su cuerpo. Había estado así durante mucho tiempo desde que una vez estallé en la noche y la sentí separarse, alejarse de mí, y luego volver. Trataba de no pensar en ello pero por la noche empezaba a sentirlo en el momento que me iba a dormir y sólo podía retenerla haciendo un gran esfuerzo.” - Scott Fitzgerald



SOLOS EN LA MADRUGADA (1986) de José Luis Garcí

"Solos en la Madrugada" es una película española de 1978 dirigida por José Luis Garci y protagonizada por José Sacristán. Desde una perspectiva periodística, "Solos en la Madrugada" es una película imprescindible para aproximarnos a la sociología española de la primera transición democrática, luego de la caìda de Franco y, desde la concepción de radio-ficción, comprender el estadio de la radiofonía española a la caída del dictador.


En 1971 Radio Nacional de España inaugura un nuevo centro emisor de onda corta para el servicio exterior. Este nuevo centro, que supera con mucho al de Arganda, se sitúa en la localidad toledana de Noblejas. Este servicio denominado Radio Exterior de España - R.E.E. sufriría en 1975 una profunda reorganización, potenciándose las emisiones con destino a los españoles en todo el mundo y suprimiéndose las emisiones en lenguas eslavas que hasta entonces se venían transmitiendo con destino a los países tras el Telón de acero.

Con la llegada de la democracia se producen diversos cambios. Uno de ellos es la supresión el 25 de octubre de 1977 de la obligación de conexión de las emisoras privadas con Radio Nacional de España para la emisión de sus diarios hablados. A partir de entonces cada emisora era libre de elaborar los contenidos de sus propios informativos.

En 1979 se extiende a toda España el tercer programa, denominado Radio 3 a partir de entonces, que había venido funcionando desde 1953 sólo en Madrid, con contenidos educativos y culturales y que fue ampliando su programación a temas musicales.

De forma paralela a las emisoras privadas y a las de Radio Nacional de España, durante la dictadura habían venido funcionando otras cadenas semioficiales (autorizadas), pertenecientes a la Cadena de Emisoras Sindicales (C.E.S.), al Movimiento, R.E.M. - Red de Emisoras del Movimiento y a la Organización Juvenil, C.A.R. - Cadena Azul de Radiodifusión.

Disueltas las cadenas, sus emisoras se engloban el año 1981 en una sociedad estatal denominada Radio Cadena Española (R.C.E.) No obstante, algunas de estas emisoras tuvieron que ser clausuradas al no estar sus frecuencias comprendidas entre las asignadas a España en los convenios internacionales de distribución del espectro radioeléctrico.

La película de Garci si sitúa en la etapa de transición hacia la democracia donde un locutor de radio (José Sacristán) hace un programa nocturno llamado "Solos en la madrugada" en el que se dedica a criticar el antiguo régimen y los años de transición. Su vida pasa por un momento de crisis que plasma todas las noches en su programa radiofónico mediante crónicas derrotistas que no son más que un vivo reflejo de la insatisfacción de su propia vida.

José Luis Garci, que obtuvo gran éxito con su anterior película Asignatura pendiente, quiso volver a repetir su fórmula de concientizaciòn socio-polìtica con este filme. Este fue el primer largometraje emitido en la TVG una vez caìdo el règimen dictatorial.

El monólogo final de despedida del programa de José Sacristán en "Solos en la Madrugada" nos permite conocer cómo vivieron y cómo sintieron esos momentos históricos generaciones de padres y abuelos, y qué marca dejó en ellos lo que Garci denominó con gran acierto como "los años oscuros", comprendiendo mejor asÍ los móviles de sus actos y sus percepciones:

"...Se van a acabar para siempre la nostalgia, el recuerdo de un pasado sórdido, la lástima por nosotros mismos.

Se acabó la temporada que ha durado 38 hermosos años, estamos en 1977, somos adultos, a lo mejor un poquito contra hechos, pero adultos. Ya no tenemos papá. ¿ Que cosa, eh?.

Somos huérfanos gracias a Dios y estamos maravillosamente desamparados ante el mundo. Bueno, pues hay que enfrentarse al mundo y con esa cepa que nos da ese aire garboso!. Tenemos que convencernos de que somos iguales a los otros seres que andan por ahí, por Francia, por Suecia, por Inglaterra.

En setiembre ya no vamos a reunirnos solos en la madrugada para contarnos nuestras penas, para mirarnos el ombligo, para seguir siendo mártires, para sufrir. No, a partir de ahora y aunque sigamos siendo igual de minusválidos vamos a intentar luchar por lo que creemos que hay que luchar, por la libertad, por la felicidad.

Hay que hacer algo ¿No?, para alguna cosa tendrá que servir el cambio, pues venga, vamos a cambiar de vida. A ti Rosi ¿Qué té pasa?. Que tu vida con Andrés y los chicos no te gusta ¿no?. Pues fuera, cada uno por su lado pero con dos ovarios como si fuésemos mayores.

Y tu Nacho ¿qué? ¿No te ha tirado siempre lo otro?. Pues venga, guerra, pero sin tapujos. Ponte peineta y a ello, pero con dignidad, con la cara bien alta, que no pasa nada.

Vamos a ver Andrés ¿Tú no querías dejar esas contabilidades y vivir sólo con el sueldo?. ¿Qué esperas?. ¿Qué no puedes?. Claro que puedes. Plántate, plántate con Hernández, con Gil, con Troncoso, plantáos y a pedir un sueldo digno, ya verás como se acojonan los de la planta Noble, y a vivir como un ser humano y no como un robot, a vivir con tus hijos, a charlar con tu mujer. ¿O no?.

Hay que comprometerse con uno mismo, hay que tratar de ser uno mismo, hay que ir a las libertades personales.

Margarita de mi vida, ya no me sirve eso que me dices siempre de que té pasas la vida metida en casa, de que Vicente no te saca. ¿ Qué pasa? Quieres ir al cine y Vicente no quiere, pues vete al cine, fíjate que sencillo. Ese metro, ese autobús, me da una butaca y ya está, ya has visto a Paul Newman, que era lo que querías.

Se ha terminado eso de ser víctimas de la vida, hay que vencer a la vida. Hay que tomar el mando en la cama. Si lo que quieres es un televisor en color, cómprate el más grande que encuentres por que es lo que quieres, no ahorres cuatro perras para dejarlas a los hijos, disfruta de la vida vosotros porque es vuestra vida y porque además esas cuatro perras luego no van a ser nada.

Hay que empezar a tratar de ser libres. Yo también quiero ser libre.

No quiero tener que mentirme tanto. Sé que tengo que ser algo... a lo mejor escuchar, escuchar más a la gente o hacer un programa de radio para adultos, para hablar de las cosas de hoy porque no podemos pasar otros cuarenta años hablando de los cuarenta años.

Ese viejo disco que vais a escuchar es el último de una melodía que no oiremos más. Yo os prometo que Ray Peterson, Raimundo Pérez si hubiese nacido en el Imperio, no volverá a decirle a Laura que la quiere porque, es que Laura tiene treinta y cinco castañas, cinco hijos y está casada con uno de Arkansas y eso hay que afrontarlo.

No soy político, ni sociólogo pero creo que lo que deberíamos hacer es darnos la libertad los unos a los otros, aunque sea una libertad condicional. Pues vamos, yo creo que si podemos hacerlo, creo que si. No debe preocuparnos si cuesta al principio porque lo importante es que al final habremos recuperado la convivencia, el amor, la ilusión.

Pues no cabe duda, al vegetar estamos acabando. Vamos a vivir por algo nuevo. Vamos, vamos a cambiar la vida por nosotros. Vamos".


*******************************


Hablar de nosotros 
 Por Mimi Ardu
Entre muchas otras cosas y maestros que me marcaron en la vida (podría mencionar a Pizarnik, a Alfredo B. Palacios y su Almafuerte), hay una película que me estremeció en su momento: Solos en la madrugada, de José Luis Garci. Se estrenó a fines de los ‘70, y fue muy importante para mucha gente en España y en la Argentina; muy emblemática de su época. Garci gestó el film, lo hizo crecer y lo expuso en un momento de transición que vivieron ambos países, que estaban saliendo o empezando a salir de las dictaduras. Nos dirigíamos lentamente hacia un camino de libertad y democratización.

En un cine de la calle Lavalle, sola, vi la película protagonizada por Sacristán, quien pronuncia un monólogo final que es simplemente memorable. En él decía cosas que uno sentía que era lo mismo que podría decir o sentir cualquiera de nosotros. Hay una parte muy linda en la que habla de que todos nosotros tenemos que hacer aquello que queremos en nuestra vida; con nuestros trabajos, con el amor; que la vida dura muy poco. Que a veces por estar mirando hacia atrás todo el tiempo nos olvidamos de mirar el presente. Fue una de esas obras que nos dicen que hay que jugarse entero por las convicciones.
 Pero además la película llegó en un momento que fue para mí una época de muchos y grandes cambios. En lo personal, el encuentro con Solos en la madrugada, se produjo pocos años después de que llegué a Buenos Aires.
 Yo me había criado en un pueblo pequeño en Sunchales, en la provincia de Santa Fe; un pueblo que luego fue creciendo hasta transformarse en ciudad, pero que yo recuerdo por sus calles de tierra, por las vacas que pasaban por la puerta de mi casa y eran llevadas a la fábrica más grande de leche de Latinoamérica para ser ordeñadas. Allí asistí al colegio de monjas y todas las tardes a mis estudios de piano para recibirme de profesora. El jardín de mi casa era todo el pueblo, un lugar donde lo lúdico y la fraternal relación con los compañeros y amigos llenaban mi vida de un profundo y entrañable amor. Un día, abruptamente, mi padre decidió que nos mudáramos a Buenos Aires; y acá, con gran sufrimiento, logré terminar el secundario, e ingresé a la carrera de Psicología.

Demasiadas cosas acontecieron justo después, en muy poco tiempo, que transformaron mi mundo. Una noche mi padre se quedó dormido y murió. Mi primer novio me abandonó después del compromiso, a punto de casarnos. Mi madre hizo lo que pudo, y a veces no pudo hacer demasiado. Yo traté de restaurar las imágenes masculinas perdidas, pero los dolores del alma tienen sus vaivenes y a veces nos dejan inmersos en la desdicha, inertes y anestesiados. Estaba, también, el clima de violencia: después de un tiroteo en el patio de la facultad dejé por un año con la idea de esperar a que todo se calmara un poco; pero en ese año empecé a trabajar en teatro. Me presentaba a las audiciones porque sí, para ver, sin ningún plan en particular, y de pronto estaba haciendo más y más, y me encontré en este mundo nuevo, entre gente importante. Asustada, pero ya metida, para siempre, en la actuación. 
Para salvarme necesité rescatar la voluntad para cambiar, incentivar mi capacidad de adaptación; dejar de planificar la manera de morir y aferrarme a la imperiosa necesidad de tratarme con ternura a mí y a los demás.
 Entre muertos y abandonos, desarraigos que, voluntarios o no, son siempre dolorosos, la maternidad eternamente postergada, amores y desamores, aciertos y errores y una pavorosa manera de jugarme a cada paso a todo o nada, aparece algo o alguien que nos hace pensar y accionar. En ese contexto, el guionista de Solos en la madrugada, con gran inteligencia les puso oraciones simples a mis pensamientos complejos; tal vez José Luis Garci escudriñó en su alma y en la de varios hombres y mujeres y logró una síntesis exacta, con palabras justas para llegar al corazón de todos. En el monólogo dice: “Ya no vamos a reunirnos para contar nuestras penas, para seguir siendo mártires, para mirarnos el ombligo, para sufrir, a partir de ahora y aunque sigamos siendo minusválidos, vamos a intentar luchar por lo que creemos, hay que luchar por la libertad, por la felicidad, por lo que sea (...) Hay que empezar a tratar de ser libres. Yo también quiero ser libre, no tener que mentirme tanto. Hay que escuchar a la gente y hablar de las cosas de hoy, no podemos pasarnos 40 años hablando de los 40 años”.

Y como dice el monólogo, tenemos que hacerlo, y no preocuparnos si cuesta un poco al principio, porque tal como vivimos estamos fracasando. Vamos a intentar algo nuevo y mejor, vamos a cambiar la vida y vamos a empezar por nosotros mismos.
 Página /12, Radar - DOMINGO, 15 DE ENERO DE 2012



Clip - el monólogo final:


2 comentarios: