martes, 31 de diciembre de 2013

LIBROS - LA EXPERIENCIA PSICODÉLICA: UN MANUAL BASADO EN EL LIBRO TIBETANO DE LOS MUERTOS (1964) por Timothy Leary








The Psychedelic Experience: A Manual Based on The Tibetan Book of the Dead (La experiencia psicodélica: un manual basado en el Libro tibetano de los muertos), es un manual instructivo para ser usado en sesiones en las cuales se está en contacto con drogas psicodélicas.

Fue escrito en 1964 por Timothy Leary, Ralph Metzner y Richard Alpert, los cuales tomaron parte en experimentos que investigaban las posibilidades terapéuticas y religiosas de drogas como la mescalina, la psilocibina y el LSD. El libro es dedicado a Aldous Huxley e incluye una pequeña cita introductoria de su libro Las puertas de la percepción.

El 13 de mayo de 1957 la revista Life publicó un artículo de Robert Gordon Wasson que documentó (y popularizó) el uso de hongos del género Psilocybe en ceremonias religiosas de los indígenas Mazatecas de México. Anthony Russo (colega de Leary) había consumido estos psicodélicos (o enteogénicos) Psilocibe durante un viaje a México y le contó su experiencia a Leary. Dos años después, en agosto, Timothy viajó a Cuernavaca y probó:
“La experiencia psicodélica es un viaje a nuevos realismos de la conciencia. Los alcances y el contenido de las experiencias no tiene límites, pero su rasgo característico es la trascendencia de conceptos verbales, de las dimensiones de espacio y tiempo, y del ego o la identidad". 

Experiencias de conciencia agrandada pueden ocurrir de varias formas: privación de los sentidos, ejercicios de yoga, meditación disciplinada, éxtasis religioso o estéticos, o espontáneamente. Más recientemente se han vuelto disponibles para cualquiera a través de la ingestión de drogas psicodélicas como LSD, psilocibina, mescalina, DMT, y otras. 

Por supuesto, la droga no produce la experiencia trascendente, meramente actúa como una llave química que abre la mente, libera el sistema nervioso de sus patrones ordinarios y estructuras”.
En septiembre de 1966, Leary fundó La Liga para el Descubrimiento Espiritual, una religión que declara al LSD como su santo sacramento, en parte como un esfuerzo infructuoso por obtener un status legal para el uso de LSD y otros psicodélicos como elementos constitutivos de la religión, basándose en el argumento de "libertad de religión". El 6 de octubre de 1966, la LSD fue declarada ilegal y todos los programas científicos de investigación detenidos.

A principios de 1967, Leary hizo una gira por algunas universidades presentando una interpretación multimedia llamada “La Muerte de la Mente”, con el fin de representar la experiencia con la LSD. Él dice que la Liga para el Descubrimiento Espiritual tiene un límite ya alcanzado de 360 miembros, pero insta a los demás a formar sus propios grupos religiosos psicodélicos.

En enero de 1967, Leary pronunció un discurso ante la Human Be-In, un grupo de 30.000 hippies en Golden Gate Park, San Francisco, donde dijo su famosa frase “Turn on, tune in, drop out”. Esta fue una ocurrencia de Leary una vez que se estaba bañando un día después de que Marshall McLuhan le sugirió “algo rápido” para promover los beneficios de la LSD.

Finalizando la década de los sesenta, Leary se mudó a California. Hizo algunos amigos en Hollywood, y se dice que cuando se casó con su tercera esposa, Rosemary Woodruff , en 1967, el evento fue dirigido por el actor Ted Markland, de Bonanza, y todos los invitados estaban en un plano superior de realidad.

Comenzando la década de los setenta, Leary, en colaboración con el escritor Brian Barritt, formuló su “circuito modelo de conciencia”, donde dice que la mente humana consiste en siete circuitos que, cuando son activados, producen siete niveles de conciencia (publicado por primera vez como un ensayo titulado, Las Siete Lenguas de Dios). Leary y Barritt colaboraron con el grupo de rock alemán Ash Ra Tempel en el disco Seven Up (1972), cuyos siete cortes ilustran las tesis de Leary. El sistema pronto se expandió e incluyó un octavo circuito, pero no fue exhaustivamente formulado hasta la publicación del libro Exo-Psicología de Leary.

Leary creía que los primeros cuatro circuitos (“los circuitos larvales” o “terrestres”) son naturalmente accesibles para la mayoría de la gente en su vida, siendo activados por los puntos de la transición naturales en la vida como la pubertad. Los segundos cuatro circuitos (“los circuitos estelares” o “extraterrestres”), son eventos fortuitos de los primeros cuatro circuitos, que podían ser activados en puntos de transición que tendremos cuando evolucionemos y nos equiparían para sobrellevar la vida en el espacio, como también la expansión de la conciencia que va a ser necesaria para ir más allá de nuestros alcances actuales en los progresos científicos y sociales. 

Leary sugiere que algunas personas pueden hacer el cambio a los últimos cuatro circuitos (es decir, hallar el gatillo artificialmente) alterando la conciencia utilizando técnicas como la meditación y los esfuerzos espirituales como el yoga, o tomando las drogas psicodélicas específicas para cada circuito. Un ejemplo que él cita como evidencia de “los cuatro circuitos más altos” fue el sentimiento de flotar en el aire y los movimientos inhibidos experimentados por los usuarios de marihuana. En el modelo de ocho circuitos de conciencia, una función teórica primaria del quinto circuito (el primero de los cuatro que desarrolló para la vida en el espacio exterior) es permitirles a los humanos acostumbrarse a la vida en un ambiente de gravedad cero, o de baja gravedad.

Paralelamente,  se lanza al mercado"Revolver", álbum que  significó  en The Beatles un quiebre significativo en su evolución musical. Los chicos de Liverpool dejaban atrás el rock and roll más puro para acercarse a experimentaciones mucho más sicodélicas, partiendo desde el arte de su carátula a la experiencia musical innovadora que presentaba este trabajo.
Uno de los temas más conocidos de este album, "Tomorrow Never Knows", está basado en el libro "The Psychedelic Experience: A Manual Based on the Tibetan Book of the Dead", de Timothy Leary. Para su composición, Lennon se inspiró en uno de los mayores exponentes de la experimentación con psicotrópicos, lo que define también el periodo que pasaban The Beatles, en búsqueda de sonidos revolucionarios.

John Lennon compuso la canción en enero de 1966, a partir de la adaptación del libro The Psychedelic Experience de Timothy Leary, Richard Alpert, y Ralph Metzner, el cual, a su vez, está basado en el Libro Tibetano de los Muertos. El libro compara la "muerte del ego", bajo la influencia del LSD y de otras drogas psicodélicas, con el proceso de muerte física.

Peter Brown afirmó que la única fuente de inspiración para Lennon durante la composición de la canción fue el Libro Tibetano de los Muertos, que solía leer mientras consumía LSD. George Harrison posteriormente declaró que la idea de la letra provenía del libro de Leary, Alpert y Metzner. Por su parte, McCartney confirmó las palabras de Harrison, declarando que, tanto él como Lennon, habían visitado la librería de la Galería Índica en busca de un libro sobre Friedrich Nietzsche y que Lennon había encontrado una copia de The Psychedelic Experience, en el cual se podía leer: "cuando tengas dudas, relájate, apaga tu mente, y déjate ir río abajo". Inmediatamente, Lennon compró el libro y siguió las instrucciones exactamente como estaban recogidas en las páginas del propio Leary.

Es evidente que, tras descubrir el Libro Tibetano de los Muertos, el autor se dio cuenta de que las experiencias, guías y pautas que en él se ofrecían para la buena llegada a puerto del viaje del espíritu después de la muerte. Y éstas era muy similares, a su parecer, a lo que se experimentaba en un viaje lisérgico de LSD. Esto le llevó a escribir una versión propia interpretando el clásico tibetano para guiar a todos los psiconautas en lo que debería ser un viaje bajo la influencia ácida, libre de riesgos según su particular concepción.




Video - Timothy Leary: The Psychedelic Experience (Audiobook,1966):






Video - Timothy Leary: The Psychedelic Experience (Documentary):




2 comentarios:

  1. Está absolutamente probado que todo es una justificación para lo injustificable. Nadie necesita drogas para obtener niveles mentales que solo lo dan la capacidad y la inteligencia, aquello que precisamente este tipo de químicos tienden a disminuir progresivamente. Las lesiones neuronales que producen hacen que la personalidad vaya sufriendo alteraciones hasta llegar a tener alucinaciones que, por algunos ignorante y otros por negocio, llegan a interpretar como un avance hacia la profundidad de la mente. se ha demostrado que es todo lo contrario o quizás me esté expresando mal. si es un viaje hacia la profundidad de la mente ya que las capas superficiales del cerebro van dañándose hasta desaparecer dejando libres las más primitivas. Lástima que es un viaje sin retorno. Descendemos hasta transformarnos en simios parlantes y ya no podemos regresar. Es muy lamentable que se pierda el tiempo en estas tonterías, sería mucho más lógico la autoflagelación, que produciría daño pero nos permitiría darnos cuenta de lo idiota que es. Y un pequeño consejo. quitas la Capchas que son tremendamente molestas si quieres recibir algún comentario.

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  2. Agradezco tu consejo acerca de las captchas, ya fueron desactivadas. Respecto a tu postura en cuanto al artículo, la respeto como todas las opiniones y sin ser tan radical, hay ciertos puntos que expones que acepto. No intento ser apologista de absolutamente nada, simplemente ponerme en el lugar del autor y tratar de encontrar una visión objetiva acerca de lo que quiso transmitir con su obra, no pretendo simpatizar o condenar su experiencia, sino acercar un artículo acerca de su obra y su impacto cultural, como menciono el caso Beatles. Es un tema bastante profundo y debatible el de las influencias y de donde un artista quiera tomar inspiración como experiencia personal, da mucha tela para cortar, y hasta varias "tazas de cafe juntas" colocan los sentidos y la percepción en otra órbita, por lo cual es debatible, el hilo se torna mucho mas fino y a los fines de potenciar cierto estado de alerta, todo se cercena mucho mas. Aquí el LSD se conoció en tiempos del Di Tella, donde La Cueva y La Perla emergian como recintos de gran revolución y efervesencia cultural, sería hipócrita no citar su uso aquí. Saludos, gracias por leer y comentar.

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