viernes, 17 de enero de 2014

CASOS POLICIALES - LA DESAPARICIÓN DE D.B. COOPER (parte III)








MITO Y LEYENDA DEL PARACAIDISTA INVISIBLE



 Aunque a finales de 1971 y principios del año siguiente se llevaron a cabo diversas búsquedas aéreas y terrestres en un área de 73 km² en donde se creía que Cooper había aterrizado, no se encontró ningún rastro del secuestrador o de su paracaídas. La velocidad del avión (91 metros por segundo), las diferencias de altitud y la incertidumbre del momento del salto dificultaron la determinación del punto exacto de aterrizaje. Debido a esto, el FBI cree que Cooper no sabía dónde iba a aterrizar, por lo que probablemente no había un cómplice en tierra que lo ayudase a escapar. Inicialmente, el FBI trabajó junto a los policías de los condados de Clark y Cowlitz, quienes realizaron búsquedas a pie y en helicóptero. 

Otros patrullaron el Lago Merwin y el Lago Yale en botes. Pese a que con el paso del tiempo no aparecía ningún tipo de pistas, la llegada del deshielo con la primavera boreal favoreció que se realizara una búsqueda terrestre extensiva, llevada a cabo por el FBI y más de 200 miembros del Ejército de los Estados Unidos que estaban estacionados en Fort Lewis. La expedición examinó metro por metro del área estimada de aterrizaje durante 18 días consecutivos del mes de marzo y por otros 18 días en abril de 1972. Después de seis semanas, la búsqueda no rindió ningún resultado,29 por lo que existe controversia sobre si Cooper aterrizó realmente en esa área o si sobrevivió al salto.


 
La Desaparición:

Mientras tanto, el FBI empezó a rastrear los 10 000 billetes de $20 usados para el rescate, dando a conocer los números de serie a bancos, compañías financieras y otros negocios. Asimismo, varias agencias policiales alrededor del mundo, incluyendo Scotland Yard, recibieron información sobre Cooper y los números de serie de los billetes. Durante los meses que siguieron al secuestro, Northwest Airlines ofreció una recompensa del 15 por ciento del dinero que se recuperara hasta un máximo de $25 000, pero la aerolínea retiró la oferta al no aparecer ninguna prueba.

En noviembre de 1973, The Oregon Journal, un periódico de Portland, publicó por primera vez y con permiso del FBI los números de serie y ofreció $1 000 a la primera persona que encontrara uno de los billetes de $20. Posteriormente, el Seattle Post-Intelligencer ofreció una recompensa de $5 000 por uno de los billetes. A pesar del interés desatado por estas recompensas, los periódicos nunca recibieron ninguno de los billetes del rescate. Durante la década que precedió el secuestro, la policía local y el FBI habían resuelto dos crímenes importantes en el noroeste de los Estados Unidos (un robo de banco y una extorsión) rastreando los números de serie de los billetes y en ambos casos las autoridades tardaron sólo varias semanas en atrapar a los criminales que habían usado el dinero en un área cercana pocos días después del crimen, circunstancia que no ocurrió en el caso de Cooper.

Con el paso de los años, nuevas evidencias fueron apareciendo. A finales de 1978, un cazador que se encontraba al norte del área estimada de aterrizaje encontró una pancarta con instrucciones para abrir la puerta trasera de un Boeing 727. Después de ser analizada, se determinó que pertenecía a la puerta del avión secuestrado. El 10 de febrero de 1980, Brian Ingram, un niño de ocho años que estaba de pic-nic con su familia, encontró $5.880 en billetes semidestruidos (un total de 294 billetes de $20 todavía atados en bandas elásticas) aproximadamente a 12 metros de la orilla del río Columbia a 8 km al noroeste de Vancouver (Washington). Después de comparar los números de serie de estos billetes con los de los billetes entregados a Cooper, se determinó que el dinero encontrado por Ingram era parte del rescate pagado nueve años atrás. 

Varios científicos locales reclutados por el FBI declararon que el dinero pudo haber llegado a ese lugar después de que el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos dragara varias secciones del río en 1974. Otros expertos, incluyendo al geólogo Leonard Palmer de la Portland State University, estimaron que el dinero tuvo que haber llegado después de que el dragado hubiera finalizado ya que Ingram encontró los billetes sobre depósitos de arcilla que habían sido removidos del río por la draga. Varios investigadores e hidrólogos creen que los billetes llegaron al río Columbia a través de uno de sus afluentes, posiblemente el río Washougal, el cual nace en el área donde se cree que aterrizó Cooper.

El descubrimiento de los $5 880 respaldó la teoría del FBI de que Cooper no sobrevivió al salto ya que era improbable que un criminal dejara atrás parte de un botín por el que arriesgó su vida. Las autoridades conservaron los billetes recuperados hasta 1986, cuando una corte repartió el dinero entre Ingram, el FBI, Northwest Airlines y su compañía de seguros. El 13 de junio de 2008, de acuerdo con los deseos de Ingram, la casa de subastas Heritage Auctions vendió 15 de los billetes en Dallas (Texas), a varios compradores por un total de más de $37 000.
Con la excepción del dinero recuperado por Ingram, el resto del rescate continúa desaparecido. Los números de serie de los 9.998 billetes entregados al secuestrador se encuentran en una base de datos que puede ser consultada por el público a través de un motor de búsqueda.


El Fenómeno cultural

El escape sin precedentes de Cooper impactó considerablemente la cultura popular. Se han creado canciones, obras literarias y películas basadas o inspiradas por el famoso secuestrador. Entre las novelas basadas en el secuestro están Free Fall (1990) de J.D. Reed, D.B.: a novel de Elwood Reid y Sasquatch de Roland Smith. Asimismo, se han filmado varias películas y programas televisivos. En 1981, se estrenó The Pursuit of D. B. Cooper, con Treat Williams como personaje principal y Robert Duvall como el investigador de seguros que lo persigue. Durante la quinta temporada de la serie NewsRadio hubo tres episodios dedicados al misterio detrás del secuestro. En la serie Prison Break, el personaje Charles Westmoreland (interpretado por Muse Watson), quien inicialmente niega ser D. B. Cooper, admite ser el secuestrador al final de la primera temporada. Igualmente, se han escrito numerosas canciones, incluyendo «D. B. Cooper» de Todd Snider, «The Ballad of D. B. Cooper» de Chuck Brodsky y «Bag Full of Money» de Roger McGuinn.
 




Nueva evidencia en la actualidad

El 1 de noviembre de 2007, el FBI publicó información sobre una evidencia del caso que no había sido revelada al público anteriormente. La institución exhibió el tiquete aéreo de Cooper, el cual había costado $18,52. También reveló que el secuestrador había solicitado dos paracaídas de espalda y dos paracaídas de emergencia. Sin embargo, las autoridades le habían entregado inadvertidamente un paracaídas falso que era usado para dar demostraciones en clase. Este paracaídas no se encontró en el avión después del secuestro y algunos piensan que Cooper no se dio cuenta de que no funcionaba. El otro paracaídas de emergencia, que funcionaba adecuadamente, se encontró abierto en el avión con la cubierta cortada, por lo que se cree que Cooper lo usó para asegurar la bolsa del dinero.

El 31 de diciembre de 2007, el FBI publicó un comunicado de prensa en Internet que contenía fotografías inéditas y nueva información del caso, con la intención de encontrar nueva evidencia sobre el secuestro y la identidad de Cooper. En el comunicado de prensa, el FBI descartó la teoría de que Cooper era un paracaidista experimentado. Aunque inicialmente habían creído que Cooper debería haber tenido entrenamiento para lograr el secuestro, un análisis detallado de los eventos hizo que el FBI modificara su teoría. Los investigadores comentaron que ningún paracaidista con experiencia intentaría saltar en medio de una tormenta y sin una fuente de luz. Asimismo, los investigadores creen que, aunque Cooper tenía prisa por escapar, un paracaidista experimentado se hubiera detenido a examinar su equipo.

El agente especial Larry Carr propuso la teoría de que Cooper tomó su nombre de Dan Cooper, un héroe de tiras cómicas francocanadienses, que es miembro de la Real Fuerza Aérea Canadiense y aparece saltando de un avión en la portada de una revista.

Caso resuelto?

Casi cuarenta años después de aquellos acontecimientos, ha aparecido en escena Marla Cooper, una mujer residente el Oklahoma que ha aportado una fotografía al FBI del que dice que era su tío, Lynn Doyle Cooper.

Casualmente, son varios los rasgos físicos que coinciden entre el hombre de la foto y el retrato robot que elaboraron las autoridades en 1971. Marla Cooper asegura que fue su tío el que perpetró el secuestro y, aunque era todavía una niña de 8 años cuando ocurrieron los hechos, recuerda con nitidez la noche anterior de 'Acción de Gracias' en casa de su abuela en la población de Bend, Oregón. Precisamente es el mismo estado desde donde el secuestrador cogió el avión y en el que se lanzó tras conseguir el dinero.

Según ha ido facilitando datos sobre su tío, las coincidencias entre el autor del secuestro y Lynn Doyle Cooper son cada vez mayores. La mujer ha contado a la policía federal que escuchó una conversación entre sus dos tíos (hermanos de su padre) en la que planeaban algo relacionado con un avión. Presuntamente, el supuesto autor volvió a la casa "con rastros de sangre, algunos moratones y algo aturdido", aludiendo que había tenido un accidente con el coche. Con el paso del tiempo, su sobrina ha llegado a la conclusión de que las lesiones fueron provocadas por el salto en paracaídas.

Entre los recuerdos de Marla Cooper se encuentra el entusiasmo con el que su tío Lynn explicaba cómo los problemas económicos de la familia habían terminado para siempre. Después de aquel día no lo volvió a ver nunca más y años más tarde se enteró de su muerte en 1999.

En estos momentos, el FBI se encuentra contactando con todos los familiares de Cooper con el propósito de reunir el máximo de pruebas y conseguir objetos que perteneciesen a Lynn Doyle Cooper con la esperanza de hallar alguno que tenga contenga huellas digitales para cotejarlas con las que guardan desde el secuestro. De coincidir, las autoridades norteamericanas podrían cerrar el único caso abierto de un secuestro aéreo que ha tardado 40 años en poder ser resuelto, aunque el FBI ha asegurado que hoy en día se trata de un caso de "prioridad baja" debido a todo el tiempo transcurrido desde el suceso.



Clip – tráiler película “The Pursuit of D.B. Cooper”:





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