martes, 7 de enero de 2014

HISTORIA SECRETA - EL ORO NAZI EN ARGENTINA (parte III)








EL TESORO NAZI, SIGLO XXI







La Pista del Banco Central:

La Comisión para el Esclarecimiento de las Actividades Nazis (CEANA) cobró protagonismo internacional en los últimos días. En el prestigioso diario londinense Financial Times, el coordinador académico de la CEANA, Ignacio Klich, confirmó que se encontró en Suiza una carta del canciller de Juan Domingo Perón, Juan Bramuglia, en la que se hace referencia a una transacción concreta de oro nazi hacia el Banco Central argentino. Es la primera prueba real de la llegada al país de oro proveniente, en última instancia, del robo a los países y las personas víctimas del genocidio nazi. 

Al mismo tiempo, en un congreso realizado en Israel, Klich y el titular de la CEANA, Manuel Mora y Araujo, ratificaron que “al menos unos 150 criminales de guerra nazis llegaron a la Argentina en la posguerra”.Inicialmente, la CEANA se inclinó a minimizar la llegada a la Argentina de jerarcas nazis así como la transferencia de oro e inversiones realizadas por hombres del Tercer Reich. Ahora, poco a poco, van apareciendo algunos datos de importancia aunque todavía –en el aspecto de las transferencias económicas– no aparecen grandes operaciones. 

La carta del canciller de Perón, Juan Bramuglia, deja constancia de un pedido a la embajada suiza en Buenos Aires de que deposite el oro, proveniente de la Alemania nazi, en el Banco Central de la República Argentina. En aquel entonces, 1944, Suiza representaba los intereses alemanes en la Argentina. La carta no dice cuánto oro se depositó ni aclara si se trataba de lingotes o monedas. En el Banco Central ese movimiento no aparece registrado, aunque existe, sin identificar, un depósito de 35 lingotes de oro que podrían tener relación con los mencionados en la carta de Bramuglia. En síntesis, no está clara la envergadura del movimiento de oro nazi que llegó a la Argentina, pero por primera vez –sostiene Klich– hay prueba documental de que hubo una transacción. 

De todas maneras, todo indica que los mayores movimientos debieron darse en el terreno de las transferencias bancarias, es decir que los jerarcas nazis sacaron sus riquezas a través de cuentas que tenían en Suiza u otros países.Respecto de los 150 criminales de guerra, Klich sostuvo en Tel Aviv que “esa cifra abarca sólo a los que están fuera de toda duda, por un lado, y no se trata de simples nazis sino de criminales de guerra pasibles de ser juzgados por tribunales de guerra como los de Nuremberg”. En este terreno, la polémica se centra en si el desembarco contó o no con la complacencia del jefe del Estado, Perón. 

“Las autoridades argentinas tenían conocimiento del ingreso de los hombres venidos de la Alemania nazi” –sostuvo Klich–, aunque no termina de quedar claro si la CEANA opina que Perón creyó que se trataba de “cerebros”, técnicos, y no de criminales de guerra. La teoría, en ese caso, es que el gobierno peronista de entonces recibió criminales de guerra sin saberlo. Quienes sustentan una posición contraria dicen que todo el andamiaje de Migraciones fue puesto, adrede, en manos de alemanes reconocidos simpatizantes nazis.La última polémica es la referida a la cantidad. Klich sostiene que se trata, al menos de 150, de los cuales –según lo investigado hasta ahora–, la mayoría son de origen francés o belga. Lo más probable es que la propia CEANA empiece a encontrar más nombres de criminales llegados de Alemania y Austria.




La Pista de la Partitura Musical:

Un grupo de buscadores de tesoros encabezado por un cineasta holandés se encuentra excavando en la ciudad  de Mittenwald para dar con la fortuna de Adolf Hitler. Creen haber descubierto el código cifrado por el secretario del tirano alemán que indica su ubicación

La partitura de "Marsch-Impromptu", que encerraría la respuesta al misterio del tesoro de Hitler es la noticia que en la actualidad concita mayor interés en la opinión pública en Alemania y a la que diarios y  televisión de ese país le dedican una gran cobertura.

Se trata del misterio de una antigua partitura musical, que a la manera de un thriller de Dan Brown, encerraría la clave que podría conducir a un tesoro del tirano Adolf Hitler, que se creía perdido para siempre tras su suicidio en 1945.

Según el músico y cineasta holandés Leon Giesen, quien junto a un grupo de buscadores de tesoros se encuentra excavando la ciudad de Mittenwald, en la región de Baviera, en búsqueda de ese botín, la partitura de una marcha militar del compositor Gottfried Federleinen escondía las coordenadas del lugar exacto en el que había sido enterrado el supuesto tesoro nazi, compuesto de oro mayormente arrebatado a disidentes políticos y al pueblo judío.

De acuerdo a la leyenda, en los últimos días de Hitler, durante la invasión aliada a Berlín, su secretario personal Martin Bormann escribió sobre la partitura una serie de letras y cifras que combinadas suponían un código que indicaría la locación del tesoro.

Varias décadas después, dichos documentos fueron a parar en las manos del periodista holandés Karl Hammer Kaatee, quien por años intentó, sin suerte, descifrarlo. A fines del 2012 decidió publicar en internet las partituras, con la esperanza de que alguien pudiese tener éxito. Hace unas semanas, Giessen anunció que había resuelto el misterio, y se puso manos a la obra para desenterrar el botín.

En opinión del artista holandés, la partitura apuntaba a un punto exacto de la localidad de Mittenwald. Para Giessen, una frase añanida en la que se lee  "Wo Matthias die Saiten Streichelt" ("donde Matthias acariciaba las cuerdas"), alude al pueblo en cuestión, ya que uno de los más famosos residentes fue el famoso luthier Matthias Klotz.

Además, y siempre de acuerdo a la hipótesis del artista holandés, la partitura esconde un diagrama de las vías de tren que atraviesan la ciudad en los años 40, y la frase  Enden der Tanz ("finaliza la danza") indicaría que el tesoso se encuentra enterrado cuando se termina la vía.

Los medios alemanes informan que pese a haber realizado tres perforaciones, Giessen aún no ha dado con el tesoro, pero apuntan que se encuentra confiado en un reciente descubrimiento en el subsuelo.

"Los geólogos afirman haber encontrado una anomalía, un cuerpo extraño", dijo entusiasmado al semanario Der Spiegel, aunque todavía restan varias semanas para saber si los buscadores de tesoros tendrán éxito con la misión que tiene en vilo a Alemania.

La conjunción del misterioso aspecto esotérico del régimen nazi y la increíble aceleración de su tecnología militar al final de la guerra, fueron el combustible que genero multitud de leyendas tras acabar la contienda. Nazis fugados a inhóspitos parajes en increíbles submarinos y aparatos bélicos, formaron parte de una mitología en la que es difícil separar realidad y ficción.

Uno de esos mitos, quizás nunca bien investigados es el de las bases nazis en el continente antártico. La historia comienza a rastrearse gracias a un curioso telegrama del almirante y jefe de las fuerzas navales Doenitz, que paso casi desapercibido en diciembre de 1943, cuando los aliados estaban más afanados y concentrados en acabar con la bestia nazi. El telegrama decía así: “La flota submarina alemana se siente orgullosa de haber construido un paraíso terrenal, una fortaleza inexpugnable para el Führer en alguna parte del mundo”.

Lo cierto es que el tiempo pasó y la guerra llego a su fin, pero dos hechos mas que misteriosos volvieron a reabrir la polémica sobre la posible existencia de una base nazi en tierras del polo sur. El primero sucedió el 10 de julio de 1945.

Aquel amanecer prometía ser como cualquier otro en el tranquilo puerto de Mar de Plata en la costa argentina. Lejos quedaba ya la guerra y la rendición de Alemania, que se había producido hacia tres largos meses. Al despuntar el alba varias embarcaciones se hicieron a la mar para faenar en el tranquilo balneario. En eso andaban varios pescadores cuando atónitos, observaron algo increíble. Entre las brumas, se adivinaba la silueta de un submarino. Navegaba lentamente, como si tuviera problemas en las máquinas. Pero la sorpresa residía en la bandera que ondeaba. No cabía duda, era la bandera nazi. Los marineros no daban crédito a lo que estaban viendo. Sin embargo las enormes dimensiones y las características del sumergible eran las de un U-Boot. Un submarino de guerra nazi.


Acerca de "Oro Nazi en Argentina" (2004): 

El periodista Jorge Camarassa presentó en 2004 el documental "El oro nazi en la Argentina", basado en su libro "Odessa al sur". Sienod uno de los periodistas que más han investigado sobre la huella nazi en Argentina, Camarasa afirma: "El país fue desde el fin de la Segunda Guerra un refugio para criminales de guerra y para otros que no lo eran, pero que encontraban que la Argentina los recibía muy amablemente, con una actitud permisiva del Estado, durante el primer peronismo. Se les conseguía trabajo rápidamente. Tenían documentación argentina y se iban rechazando los pedidos de extradición a medida que iban llegando. La Argentina era un lugar absolutamente apto para los nazis".

El director Rolo Pereyra concibe un documento que es, al mismo tiempo, una denuncia de un variado abanico de relaciones entre el peronismo y el nazismo y una inquietante intriga policial y de espionaje. El realizador no se conformó con colocar frente a su cámara a figuras prominentes del periodismo, de la política y de la historia para que relatasen este itinerario de millones de barras de oro llegadas secretamente a la Argentina, sino que ficcionó con enorme convicción varias de las situaciones de tan enmarañado misterio. Como timonel de este recorrido se encuentra el periodista Jorge Camarasa, que, con un equipo con el que trabajó durante años en esta investigación, entrevista a víctimas y sobrevivientes de un episodio al que pocas veces se le dio su verdadera dimensión.

Sin duda, "Oro nazi en Argentina", es un documental distinto tanto por su forma como por su realización. El relato en que se basa es una parte importante de nuestro pasado histórico que, aquí, no cae en ninguna postura ideológica ni se embandera con sus participantes, sino que, simplemente, recoge testimonios de un episodio que tocó muy de cerca a la Argentina en un momento crucial de su existencia.


Clip - "Oro Nazi en Argentina" (2004) de Rolo Pereyra y Jorge Camarasa:



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