lunes, 6 de enero de 2014

LIBROS - DOS PASAJES A LA NOCHE (Longseller Libros, 2009) de Pedro Aznar







BELLEZA Y ARMONÌA



"La melodía misteriosa nos llama, diciéndonos que hay algo más, desde muy dentro de nosotros mismos o desde el lugar menos pensado. Se nos revela en sueños, en voces de aire, en el quejido de una puerta, en el canto del silencio sembrado de acentos aleatorios. Es la que escuchábamos, siendo niños, en eso que estaba más allá (o que nadaba en medio) de los sonidos con los que se hacían la música y el ruido (que en la escuela nos enseñaron a concebir como distintos, y el camino nos fue mostrando que son lo mismo). No le poníamos nombre, por entonces. Después nos acostumbramos a decirle 'magia', palabra que el diccionario, en su desesperado intento de explicar lo inexplicable, define como la técnica o arte de la manipulación de las fuerzas ocultas de la naturaleza. La belleza tiene algo de inexplicable y de oculto, tiene sus escalas y sus métricas, pero lo que la hace cantar de verdad, es la nota que no existe sino entre las líneas, entre las teclas, en el espacio entre los puntos o las piedras de un jardín de arena. Esa misteriosa melodía es lo que somos. Enigma que se espeja y reconoce en una gota que pulsa la tela del tiempo."  

Pedro Aznar, prólogo del libro infantil "La melodía misteriosa" de Fernando Rossia (Editorial Calibroscopio - 2010)



Uno de los músicos más reconocidos e influyentes de Latinoamérica, Pedro Aznar escribió su primer poema mucho antes de componer su primera pieza musical. Esta relación con la palabra poética se encauzaría durante años en las letras de sus canciones, para reemerger como poesía por derecho propio en su libro de 1992.



Implacable desborde de sentimientos, sensaciones y maravillosas palabras, unas veces silenciosas, otras armoniosamente mágicas, valió la pena aguardar tanto tiempo después de Pruebas de Fuego para encontrarse con esta maravilla de obra. Casi dos dècadas despuès Dos Pasajes a la Noche resulta a la vez tan sencilla, terrenal y viseral en su poesìa como su antecesora. 

Pedro Aznar sabe decir las cosas, elegir los momentos, cómo, donde y cuando inferir con su vuelo, cuando ponerse mas personal, con líneas que parecen prolongaciones de experiencias propias, en una inevitable autoreferencia. Con intensidad, se inmiscuye en un terreno emocional muy fuerte y uno puede sentir esas mismas vibraciones.


Con una poesìa entendida no desde las formas estructuradas y monótonamente rítmicas y métricas en las que la solemos encontrar, este libro tiene en sus pàginas, ante todo, humanidad, calidez y belleza. Pedro Aznar canta con belleza, ejecuta con belleza, dice con belleza. Bella es su esencia, y en consecuencia bello es lo que crea, en el terreno que se proponga. Este libro es parte de esa esencia, hecha palabra. Palabras vertidas sobre sus obsesiones, sus universos particulares: sobre la vida, sobre la muerte, sobre el tiempo, sobre él, sobre todos nosotros, sobre América.




Dos pasajes a la noche

afuera
se calló la gritería

el pueblo se acurruca temeroso
contra las montañas
a no poder contar la enormidad
de estrellas

de lejos el viento trae música borracha
sacudida en la coctelera
de un galpón
que de día ha de servir de fábrica
de cosas inservibles
más plástico
para que arrastre el río

somos dos en esta habitación
y sobran camas
incómoda presencia
que parece burlarse del peso
de la corporeidad

la altura da un perpetuo
dolor de cabeza
de esos que ni cesan
ni alcanzan para desesperar
como una pregunta sin respuesta

alguien sopla una quena lastimera
a la distancia y todo se detiene
las constelaciones
la harina en las veredas
el olor a comino y a chicha
y tu cara y la mía
mañana cenizas

igual que el carnaval



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