lunes, 6 de enero de 2014

LIBROS - PRUEBAS DE FUEGO (Longseller Libros, 1992) de Pedro Aznar





LA MAGIA DE LAS PALABRAS




"Quién conozca la devoción y la exigencia de un artista como Pedro Aznar puede sorprenderle que una vida semejante haya estado siempre acompañada por el contacto con la experiencia poética, aquella que se le manifiesta como los silencios de la música, la palabra que está antes y después de las palabras, aquella que tantea en el universo contagioso y vivo del lenguaje? Con la misma delicadeza y la misma precisión con que de los instrumentos hace música, Aznar se deja poseer por las palabras, nunca meros instrumentos, nunca ajenos. De allí entonces que la poesía se manifieste aquí, con él, en lo que roza pero también en lo que calla, en lo que dice más allá de lo que dice, y acaso más profundamente en su inmanente actitud de entrega y de recato, de dignidad y de respeto, que como en la música se respira con su aliento y que, intuyo, no lo haría sentirse a disgusto en el linaje del gran Pessoa que dijo: Trata de seducir con lo que hay en tu silencio." - Rodolfo Alonso, pròlogo de Pruebas de Fuego (1992).


"Pruebas de Fuego" es una recopilaciòn de poemas de Pedro Aznar, el primer libro editado por el ultra talentoso y polifuncional mùsico, que en pròximas incursiones en el rubro poètico luego de dicha publicaciòn musicalizarìa a Borges para "Caja de Mùsica" (2000) y sòlo 17 años despuès entregarìa su segundo volùmen de poemas en "Dos Pasajes a la Noche" (2009). 

Autor de canciones hondas y rotundas, la tragedia humana que se estila entre la nostalgia poética de sus melodías y la soledad del hombre musicalizándose se materializa en sus poesìas para dar vida a una nueva forma de arte, su arte, donde encontramos a un Aznar autèntico y, como es costumbre, brillante.

Como en toda obra literaria, las posibilidades subjetivas de interpretación son de uno a mil, y quizá muchas más en tanto sea un producto poético. El enfrentarse a un libro de poesías genera igualmente tanta divergencia y discusión, sin embargo es imposible negar la profundidad de la misma. Aznar llega, sacude,s orprende, inquiere y penetra. Con una capacidad notable, el autor puede hacer suya cada palabra puesta en su lugar justo y sacar emociòn de ellas, como notas musicales de un instrumento.

Pruebas de Fuego aborda dos tópicos generales: el amor romantico, que nace desde un hablante puesto en las afueras de un Aznar descriptivo, rítmicamente cuidadoso y retóricamente potente. El segundo tópico es el que nos conecta con lo asible de su producción artística, es decir, con la zona íntima del ser humano y con la dramatización del vacío como estado del hombre. 

Cuando los textos nos invitan a explorar la zona íntima de nosotros, sea desde un hablante puesto hacia adentro, Aznar descubre una fèrtil voz poética que describe la intimidad del sujeto sacudido por cientos de afanes y amores que, quizá terminen siendo sólo uno. Es ese sujeto poético lleno de temores y nostalgias es el que impacta porque además introduce en él un toque un tanto más narrativo, ya que, paralelamente, hay una historia de fondo que tiene tanta o más carga simbólica que la poetización desde su yo. 

Es allì cuando el autor se permite ser más coloquial, menos perfectible y mucho más franco, directo y profundo. Con buena factura y sin ponerse meloso, Aznar nos recuerda que lo humano y profundo también está depositado en las cosas llanas, sin artificios. Pruebas de Fuego, prueba superada.



Noviembre 


Tu boca me empuja al éxtasis. 
Arrojo pétalos 
sobre tu noble cabeza. 

Caigo en el abismo 
igual que la lluvia 
atrás de la ventana. 
Paseo dos jazmines por tu justa espalda. 

Bebes mi esencia. 
Muero 
como las frágiles flores 
que destrozo contra tu cuerpo. 



Otros cuarenta

Todos los días vengo aquí, 
a abandonar el animal a la intemperie, 

Pedro sobre piedra, a que el sol 
me dé las bendiciones 
poco antes de desaparecer. 

Podría ser Irlanda 
o Galicia, 
las algas abrazadas a las rocas; 
verde Albión. 

El Atlántico da vuelta la cara 
y soy un día más viejo. 
Mi cuerpo se puso en reversa 
hace ya unos siete años 
(los genes completaron su trabajo, 
plegaron los planos, se encogieron de hombros 
y dijeron: lo hecho, hecho está) 
y con suerte durará 
otros cuarenta. 

Cuarenta veranos de cuarenta grados 
Cuarenta "que los cumplas feliz" desafinados 
Cuarenta aniversarios de lo que ya no importa 
Cuarenta agendas llenas de idas y venidas 
Cuarenta declaraciones de impuestos 
Cuarenta giras para hacer del teléfono el suero de la vida 
Cuarenta veces los zapatos (y el agua para los camellos) 
Cuarenta cumbres de la paz en Medio Oriente (o donde sea) 
Cuarenta charters de argentinos en su tinta a Miami 
Cuarenta libros de predicciones astrológicas 
Cuarenta veces "ya empezaron con la lata de la Navidad" 
Cuarenta éxodos de cariocas para carnaval 
Cuarenta Via Crucis en Tandil 
Cuarenta mediciones alarmantes en la primavera antártica 
Cuarenta caritas llorosas a mediados de Marzo 
Cuarenta gloriosas vendimias en Bordeaux 
Cuarenta nieves al pie de los cerezos del Japón 
Cuarenta ofertas de fin de temporada en Mar del Plata 
Cuarenta procesiones al baño sagrado en las aguas del Ganges 
Cuarenta días de la madre, del padre, del niño 
y de la reverenda hostia que lo remil parió 

¿Habré entendido algo 
para entonces? 


Nunca te vi llorar

Nunca te vi llorar. 
Ahora que lo pienso, 
nunca. 

¿Qué muralla levantaste 
al final de la playa 
para que la marea 
jamás llegue 
a la vereda? 

¿Qué pobre ventaja conseguís 
andando por la vida 
torciéndoles los brazos a las hadas, 
apretando los dientes? 

Es cierto, 
alguna vez dijiste 
que un día 
decidiste 
que ya nada te haría daño. 

Le deseo 
a tu engaño 
que 
se 
Pronto. 


Después de la lluvia 

Domingo por la tarde 

El cielo se acerca 
para oir las campanas de la iglesia 
¡Ah, tan distante 
y tan presente en mi corazón! 

¿Cuál será tu nombre 
después de la lluvia? 

Bajo el arco 
la cruz dice PAX 
confiadamente 
pero sólo tus ojos 
cumplen hoy 
su promesa 

¿Qué dirá la lluvia 
después de tu nombre? 


Estambul 

Rostro cubierto 
Piel de color oliva 
Ojos antiguos 

Ríos de gente 
salvajemente bella 
Conozco a todos 

Sudor paisaje 
de parra y aceitunas 
por los tejados 

Carros de fruta 
Los pájaros insisten 
en ser el cielo 

Un laberinto 
de luz enloquecida 
Las piedras saben 

El mar no miente 
Un rayo en mi cabeza 
Yo ya estuve aquí 


El cielo por refugio 

perdidos 
ante un horizonte 
siempre 
a la distancia del deseo 

perdidos de esperanza 
torrentes de infinito 
en este cauce 
que un día 

todo nos responde 
sólo podemos preguntar 
allí 
donde la sangre 
se levanta 

qué se lleva de nosotros 
el viento que dibuja en las arenas 
qué se queda de él 
en esta piel herida 

perdidos 
bajo un manto de luces 
hechas danza 
por la mano pródiga 
de formas 
corazón abierto al cosmos 
doblando la apuesta 
de la soledad 

perdidos 

hasta que unos ojos 
desnudos de rumbo 

y después 



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