lunes, 6 de enero de 2014

LIBROS - A VUELTA DE CORREO, SABINA EPISTOLAR (Visor Libros, 2008) de Joaquìn Sabina


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CONFESIONES DE UN CARTERO ANDALUZ




"Mis sueños de adolescente no eran los de ser cantante, sino escribir libros de mucho culto. Lo llevo haciendo desde hace años y nunca antes había tenido espacio para editarlo hasta ahora. Son cartas en verso con corresponsales muy distintos, uno de ellos el Subcomandante Marcos, es un anecdotario de versos epistolares”. (Joaquín Sabina)



Este libro escrito por Joaquín Sabina y publicado por la editorial Visor Libros, contiene un grupo de poemas dedicados y cartas dirigidas a personajes relevantes de su vida...con ilustraciones de Joaquín Sabina y fotografías de su archivo personal, por tanto es también un libro de colección para los amantes y seguidores de este polifacético poeta que se puso a cantar sus correspondencias.

Esta publicación por tanto es un epistolario que recoge casi toda la correspondencia entre el cantautor y mucha diferentes personalidades, poetas eminentes, cantantes, escritores, actrices, etc. El sabinero que quiera conocer en profundidad su vida y sus relaciones, no deje de conseguir este libro que quedará satisfecho plenamente como el mejor de sus banquetes y disfrutará con un menú suculento para compartir con este interesante ejemplar de la historia de la música y de la poesía popular.

Joaquín Sabina ha reunido en su nuevo libro, A vuelta de correo. Sabina epistolar , publicado por la editorial Visor, su epistolario en verso acompañado de un "jugoso anecdotario", dibujos, estrofas y fotografías personales. Este paseo por la galería íntima de Sabina se inicia con unas misivas en verso que intercambió con su padre cuando hacía el servicio militar en Mallorca, para que el lector comprenda "de qué polvos subalternos vienen estos lodos".

La afición de Sabina por la escritura se remonta a su niñez, cuando comenzó a redactar poemas. Tras estudiar Filología Románica en Granada, y en forma paralela al comienzo de su exitosa carrera musical, se dedicó a montar obras teatrales, entre las que se destacaron “La excepción de la regla”, de Bertol Brecht, y “El cepillo de dientes”, de Jorge Díaz. También supo organizar un cineclub con películas del censurado Luis Buñuel durante la dictadura franquista.

Editado por Visor, "Sabina Epistolar" surge a partir de una idea del propio Sabina y tras dos años de trabajo, donde se seleccionaron ciertos textos de la monumental correspondencia del cantautor para armar una obra de casi 400 páginas (menos de la mitad de las previstas originalmente por el músico).
Esta antología partió de una idea del propio Sabina en la que Visor trabajó durante dos años, cribando la correspondencia y reduciendo a casi 400 páginas, menos de la mitad de lo que el cantautor pretendía, el corpus de la obra. Estas cartas, "que hablan de amistad", tienen como cómplices a una miríada de "ilustrísimos corresponsales", entre los que se cuentan Rafael Alberti, Luis Eduardo Aute, Felipe Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, Juan Gelman, Joan Manuel Serrat, Luis García Montero, Almudena Grandes, José Hierro, el recientemente fallecido Angel González, el Subcomandante Marcos, Rosa Montero, Fito Páez, Benjamín Prado, Violeta Parra, Silvio Rodríguez y el editor Chus Visor, entre otros.

"No faltan Iscariotes disidentes -ha apuntado Sabina-, marciales epigramas, caraculo, dedo y labio, doctor, uñas y dientes, analfabetos nietos de Catulo." Este material, inédito casi en su totalidad, está cuajado de "versos de ocasión, pero, atención, sin patria ni bandera que no sea la risa fácil, cada vez más difícil, y el abrazo filial a calzón desquitado", ha matizado.

Este paseo por la galería íntima de Sabina se inicia con unas misivas en verso que intercambió con su padre cuando hacía el servicio militar en Mallorca, para que el lector comprenda "de qué polvos subalternos vienen estos lodos".

A continuación llega el turno de Alberti, el poeta "favorito" de Sabina junto con Neruda y Vallejo, del que Benjamín Prado rescata dos recuerdos: una excursión a los muros de la Real Academia Española protagonizada por el gaditano, Joaquín y él mismo para verter sobre éstos ese "poético reguero de aguas menores" que ya depositaran seis décadas antes el literato y alguno de sus colegas de la Generación del 27; y un episodio en el que Prado relata el temor de Alberti a que el cantautor ensombreciera su intervención en la lectura conjunta de poemas que realizaron en numerosas ocasiones.

El músico y poeta ha reunido en esta obra su correspondencia en verso, anécdotas, diversas estrofas, dibujos y varias fotografías personales. La afición de Sabina por la escritura se remonta a su niñez, cuando comenzó a redactar poemas. Tras estudiar Filología Románica en Granada, y en forma paralela al comienzo de su exitosa carrera musical, se dedicó a montar obras teatrales, entre las que se destacaron “La excepción de la regla”, de Bertol Brecht, y “El cepillo de dientes”, de Jorge Díaz. También supo organizar un cineclub con películas del censurado Luis Buñuel durante la dictadura franquista.

“A vuelta de correo. Sabina epistolar” comienza con unas cartas en verso que el autor le envió a su padre mientras cumplía con el servicio militar en Mallorca y desde allì traza un imperdible camino en bùsqueda de las huellas emocionales, culturales e ideològicas del poeta de Jaèn. Entre sus libros se destacan “Memorias del exilio”, “De lo cantado y sus márgenes”, “Ciento volando de catorce” y “Esta boca es mía”.


ÍNDICE:

- Prólogo de Joaquín Sabina. Rizando el rizo
- Rafael Alberti. Dos recuerdos y un mono azul
- Moncho Alpuente. Una fuente sonetil y un mes de abril
- Luis Eduardo Aute. Dos textos, una sola melodía
- Carlos "Baracoa". Un fragmento de diario ultrasecreto y unas coplas funerales
- Ana Belén. Una prosa generosa y unas rosas
- Felipe Benítez Reyes. Una prosa, un collage acoplado, un soneto, una mariscada, un urdangarindo
- Alfredo Bryce Echenique. Dos emilios y un brindis
- Pepe Caballero Bonald. Dos sonetos, unas coplas, ¡qué décimas, Caballero! y dos boleros
- Roberto Fabelo. Son de pingas en Cuba
- Antonio Gala. Dos sonetos y un tarjetón
- Abraham García. Cinco sonetos en escabeche y unos berros al pil pil
- Luis García Montero. Una prosa, dos sonetos, dos canciones
- Juan Gelman. Dos manojos de tercetos en cadena y un estrambote
- José Luis Gómez. Dos cartas y unas coplas sin excusa
- Ángel González. Cuatro sonetos y un estrambote por bulerías
- Belén Gopegui. Más de cien preguntas
- Almudena Grandes. Dos prosas, cuarenta dedos (dicen que es soneto) y un corazón helado
- José Hierro. Dos sonetos apócrifos, uno agónico y dos dibujos
- Javier Krahe. Todavía se nos empina
- José Antonio Labordeta. ¡Váyanse ustedes a la mierda!
- Rosa León. Ripios municipales
- Subcomandante Marcos. Cuaderno lacandón para un enmascarado respondón
- Juan Marsé. Artículo y coplas pijoapartescas
- Carlos Marzal. Un piano a siete manos, dos solos de diana valenciana, un vis a vis, dos hermanos gemelos sicilianos
- Eduardo Mendicutti. No sin mi Susi
- Javier Menéndez Flores. Autocrítica, autobiografía, autorretrato
- Rosa Montero. Un pregón, unas coplas
- Luis Muñoz. Si menor en años, mayor en prez
- Fito Páez. ¿Enemigos? De acuerdo, pero íntimos
- Violeta Parra. Dos ramitos de violeta de y para Violeta
- Benjamín Prado. Cerca del prado en soledad amena
- Victoria Prego. Un prefacio y un soneto
- Miguel Ríos. Boinas fuera
- Silvio Rodríguez. Con dios, con el diablo
- Daniel Samper Pizano. Primo hermano en el ripio colombiano
- Joan Manuel Serrat. ¡Qué culé, qué charnego, qué paisano!
- Chavela Vargas. Las amarguras no son amargas
- Pancho Varona. Como músico no es mala persona
- Juan Vida. Sin ir más lejos
- Luis Antonio de Villena. Qué pena de matrimonio
- Chus Visor. Capaz de abrazar a traición a su enemigo


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