viernes, 7 de febrero de 2014

OPINIÓN - LA SOMBRA (Seminar Magazine Nº 2, 1970) por Alan Moore (*)



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Apartados a un lado de la multitud de superhombres de traje ceñido que han estado con nosotros casi desde los albores del comic-book, tenemos a todos esos héroes que no visten con un disfraz convencional. Este grupo, aunque poco numeroso, incluye personajes tan notables como Sandman, The Face, The Green Hornet, el Spirit de Eisner, y más recientemente, Brain Children, Mr. A (en Witzend) ¡y a The Question! de Steve Ditko. Pero el honor de ser el miembro más antiguo de este grupo, así como de ser uno de los personajes más singulares del mundo del cómic, debería recaer en la increíble creación de Street and Smith Publications ¡La Sombra!

Las raíces de La Sombra pueden rastrearse hasta más o menos el cinco de Octubre de 1915. Esta fecha es significativa porque marca el lanzamiento del primer número de la revista pulp de Street and Smith “Detective Story Magazine". ¿Cómo se vincula dicho hecho con el personaje? Harás bien en preguntarlo.

En 1930, con la intención de aumentar la circulación de “Detective Story”, Street and Smith, (o “S & S”, como eran más conocidos) se ramificaron realizando un programa policíaco para la radio, y añadieron una mezcla de misterio a todo el asunto haciendo que el locutor se anunciara a sí mismo como… espera a ver… ¡La Sombra! De dicha guisa presentaba cada programa, y fue así como de forma incidental “La Semilla del Crimen da Frutos Amargos” y otras frases del personaje tuvieron su origen.

El personaje se hizo inmensamente popular, y por lo tanto, ya que nunca nadie ha perdido la oportunidad de sacar provecho de algo bueno, S & S comenzó a planear un magazine de La Sombra. Con John Nanovic como editor y Walter B. Gibson como escritor ¿qué podía salir mal? ¡De hecho, cómo iba a salir algo mal! Y así, poco a poco, el personaje comenzó a convertirse en uno de los héroes más asombrosos de la historia de lo fantástico.


 
Sin embargo, los autores encontraron varios obstáculos que superar antes de que el primer número de La Sombra llegase a hacer aparición. Al parecer, Gibson (que añadiré que también era mago profesional) había escrito la historia, y lo único que faltaba era que S & S encontrase la portada adecuada. Sin embargo, la única que pudieron encontrar incluía algo parecido a una en la que se mostraba una sombra cerca de un tipo de inescrutables rasgos orientales que se encontraba acurrucado contra una pared. La sombra, al parecer, era la suya. (¡Estos chinos son condenadamente inteligentes!) Por desgracia, en la historia de Gibson no aparecía ningún oriental, por lo que naturalmente, en lugar de ofrecer el problema de encontrar una nueva portada a la editorial, Gibson volvió a escribir toda la historia. (Corre el rumor de que Gibson inventó al personaje a las cinco en punto, mientras se afeitaba).

Bueno, después de muchos dimes y diretes, “The Shadow”, vol. 1, número 1, apareció finalmente en las estanterías como publicación trimestral en Abril de 1931. La primera historia, titulada “The Living Shadow”, presentaba a Harry Vincent, quien se convertiría en un personaje habitual de las hazañas de La Sombra. “The Shadow Laughs” y “Gang Lands Doom” aparecieron rápidamente.

En 1932 La Sombra cambió su periodicidad de trimestral a mensual, y entre 1932 y 1933 se convirtió en quincenal. Siguió apareciendo con dicha cadencia hasta bien entrados los años cuarenta. (Se estima que Gibson escribió unas 178 historias del personaje, que por cierto, ¡me he dado cuenta de que es la mitad exacta de días que tiene un año bisiesto!)




El encanto que tiene La So
mbra es difícil de describir. Ciertamente, el aspecto misterioso omnipresente en el personaje se encuentra a faltar en el héroe moderno habitual. Nunca, ni desde los primeros días de Batman, se ha podido igualar. Se pueden encontrar indicios en las primeras historias de Spiderman. También se puede encontrar un fuerte rastro en The Creeper, pero tampoco se acerca a La Sombra. (¡Tal vez estuviese usando el desodorante equivocado!) Puede que se deba a su atuendo: la negra capa ondeando y mezclándose con la oscuridad del abrigo negro, y el anillo de ópalo en forma de girasol refulgiendo ocasionalmente. O tal vez se deba a su forma de actuar: inculcando el miedo en los corazones de los hombres con su risa escalofriante y espeluznante, o restallando sus revólveres gemelos en los casos más difíciles de resolver.

Posiblemente, la popularidad de La Sombra pueda entenderse en algo que yo llamaría (sin duda, gusto dudoso) el “complejo de Dios”. La Sombra era alguien inmejorable, intocable, demoníaco. Para La Sombra, fallar era impensable. Era La Sombra, así que era invencible, ya que cualquiera que se opusiera al personaje estaba destinado al fracaso, ya que La Sombra era La Sombra. La Sombra sabía que la maldad anidaba en el corazón de los hombres. Su venganza era terrible (¡por no hablar de sus diálogos!) Era inmortal e invisible…

De todas formas, por volver sobre lo que estaba hablando antes, con la publicación de la revista de La Sombra en 1931, el programa de radio se dedicó al personaje por completo. El programa estuvo guionizado por gente como Jerry McGill, Max Erlich, Alfred Bester y Harry E. Charlot, quien, según me han contado, y al igual que el escritor de terror Ambrose Bierce, murió en circunstancias parecidas a las que aparecían en sus historias.

Orson Welles estuvo trabajando en el programa desde 1937 hasta la primavera de 1939. Bill Johnstone lo realizó desde el ´39 hasta el ´44, y Bret Morrison desde el '44 hasta el '54. El programa, en definitiva, duró cinco años más que la revista.

A principios de los cuarenta, la revista de La Sombra volvió a su cadencia mensual. Después se fue deteriorando hasta reducirse al formato “digest” , apareciendo cada dos meses. En 1948 una renovación desesperada para intentar volver al formato de revista pulp fracasó, y en el verano de 1949 el último número de la revista, trimestral, apareció con la historia titulada “The Whispering Eyes”.

Ese mismo 1949 también desapareció el cómic de La Sombra mensual publicado por Street and Smith, y que había aparecido en 1941. Los creadores Frank Birder y Bob Powell serían recordados por “Sheena, Queen of the Jungle” (y por la Antorcha Humana, pero eso será mejor olvidarlo).




 
También apareció una tira de periódico con el personaje, distribuida por Ledger Syndicate, que incluía el dibujo de Vernon Green. Se comercializaron juguetes de La Sombra, “Big Little Books” y de hecho, el personaje ¿disfrutó? De toda la fama que Batman también disfrutaría en breve, pero con resultados desastrosos.

En el programa de radio La Sombra era invisible. En los pulp era cuasi-invisible, al estar mezclada con la oscuridad, pero en la película estaba claramente a la vista en todo momento.

Kane Richmond (actor en “Syp Smasher” de la Republic y “Brick Bradford” de la Columbia) interpretó la trilogía de películas del personaje para Monogram. Se llamaron “'The Missing Lady”, “The Shadow Returns” y “Behind the Mask!”. También se produjo un serial de la Columbia con la aparición de Victory Jory y con la temprana interpretación de Rod la Rosque. La Sombra era una obvia diversión para las mañanas de los sábados.

Los ecos de La Sombra permanecieron. Radio Comics editó un nuevo título del personaje en 1964. El primer número, o al menos eso quiero pensar, pudo ser un serio intento de recuperar la atmósfera de La Sombra original, pero rápidamente, al igual que el resto de la desafortunada línea de lanzamientos de Radio, se convirtió en la habitual basura “Camp” super-heróica, con villanos tan poco probables como Shiwan Kan, Attila the Hunter y Demon. Parafraseando las inmortales palabras del estrangulador de Boston “¡Choke!” Ni que decir tiene que no duró mucho tiempo. En realidad, su desaparición fue misericordiosa.

Más ecos aparecieron con el lanzamiento de una línea de libros de bolsillo que editó Belmont. Estaban escritos por Maxwell Grant, que era un seudónimo de Dennis Lynds y el mismísimo Walter B. Gibson.

Estos libros tomaron todo el sabor que poseía La Sombra clásica y lo combinaron en una nueva propuesta de sólido hormigón. Contaban con Lamont Cranston en el papel de La Sombra y también con Allard Kent, (nadie sabía quién era realmente La Sombra, pero tenía una gran cantidad de identidades paralelas. ¡Y sin duda, esto estaba basado en la dualidad Kent/Superman!)

Presentaron a Harry Vincent y a Margo Lane, la ayudante de La Sombra de los primeros días del programa de radio. Aparecía la Clandestine Global Network of Evil (C.Y.P.H.E.R.), una organización con un sabor más parecido a Thrush y Spectre y a otras parecidas que a La Sombra original. Aún así, era un enemigo muy bueno para el imbatible personaje. Los títulos aparecidos fueron los siguientes: 'The Shadows' Revenge”, '”Cry Shadow”, “Mark of the Shadow”, “Shadow-Go Mad”, “Night of the Shadow”, “'The Shadow, Destination Moon”. “The Shadow Strikes” y “Return of the Shadow!”




Las portadas eran copias de las de los pulp originales, y no tengo ni idea de quién fue el dibujante, ya que estaban realizadas por una agencia artística externa a Belmont.

Más ecos de La Sombra emergieron en Inglaterra en un título publicado en papel malo de periódido llamado “Thriller Library” o algo parecido, que reimprimía las historias pulp genuinas del personaje. Y más tarde, en el título “Hurricane” de la editorial Fleetway, se presentaría una serie sobre una Sombra Victoriana, que en muchos sentidos era muy parecida al personaje original. Por supuesto, Odhams ofreció la muy inteligente “Cloak” de Mike Higgs, una tira humorística basada en La Sombra que he de decir que, lamentablemente, se ha perdido.

Me pregunto si todavía existe un mercado para La Sombra, tal vez podría llegar a alcanzar cotas anteriores en manos de Alex Toth o Wally Wood. De todos modos no podría ser peor que el esforzado comic-book que se editó, en el que nuestro héroe era tan sólo una sombra de sí mismo.

Quizá un día regrese La Sombra. Aún tengo esperanzas.



(*) Alan Moore (Northampton, 18 de noviembre de 1953) es un escritor y guionista de historietas británico, labor esta última en la que ha destacado por sus trabajos reconocidos por la crítica y aclamados por su popularidad, Watchmen, V de Vendetta, From Hell y la Liga de los Caballeros Extraordinarios, llegando a ser catalogado como el «Mejor Escritor de Historietas de la Historia».[5]

Trabajó primero para el mercado de su país en revistas como 2000AD o Warrior, haciéndolo a partir de 1984 desde Estados Unidos.. Su pintoresco pasado, aunado a una actitud misantrópica y la intención declarada de convertirse en mago del caos, lo han vuelto célebre hasta el punto de que se ha vuelto un icono. Políticamente se declara anarquista, ideología que refleja en algunas de sus obras.


Fuente: publicado por la Revista Seminar nº 2, 1970. Autorìa de Alan Moore




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