lunes, 31 de marzo de 2014

LIBROS - EL COMBATE DEL SIGLO (1910) de Jack London







DUELO DE TITANES: CIRCO ROMANO SIGLO XX




“Es tan profundo como nuestra conciencia, y está enraizado en nuestro propio ser. Es el mono y el tigre de nuestro interior. El boxeo es un deporte justo...quieren ir a ver combates porque aún corre por sus venas la atávica virilidad de Adán”. - Jack London.




4 de julio de 1910. Reno, Nevada. Todo está listo: James J . Jeffries “la gran esperanza blanca” se enfrentará al primer campeón negro de la historia de los pesos pesados, Jack Johnson “el gigante de Galveston”. Jack London está en Reno cubriendo la noticia para el New York Herald, junto a él muchos otros periodistas de todo el mundo y miles de aficionados presenciarán el que será recordado como “El combate del siglo”.Fue uno de los primeros acontecimientos deportivos que cobró una importancia mediática a escala mundial. No fue solo un combate de boxeo, fue mucho más, en el cuadrilátero se enfrentaban todas las tensiones y las diferencias raciales de la América de principios de siglo.Los periódicos transformaron el combate en un enfrentamiento racial y desde sus columnas forzaron la vuelta al boxeo de Jeffries, campeón blanco que se había retirado invicto y que se vio obligado a volver para hacer justicia a la raza blanca.

Jeffries cae en el asalto decimoquinto, la muchedumbre explota y  se desencadena una serie de enfrentamientos racistas por todos los Estados Unidos. Presentamos aquí la crónica completa del combate de Jack London junto con un artículo publicado en  la New York University Journal of Law & Liberty y firmado por Barak Y. Orbach en el que se analizan las consecuencias políticas y sociales del histórico acontecimiento.

Jack London (1876-1916) nació en San Francisco, en su turbulenta juventud fue pirata, vagabundo, cazador de focas y buscador de oro. Muchas de las aventuras de su increíble biografía las volcó en sus novelas y relatos. Revolucionario socialista lúcido y después desencantado, nunca abandonó la esperanza de un rescate para quien vivía en los bajos fondos de la sociedad. Inteligente, autodidacta y con una gran fuerza de voluntad, fue en realidad un hombre solitario y desencantado de la vida. Entre sus obras cabe destacar: La llamada de la selva (1903) El lobo de mar (1904), Colmillo Blanco (1906), Martin Eden (1909) y la inacabada Asesinatos, S.L. (1963).

GalloNero Ediciones nos trae de la mano del estadounidense Jack London (1876-1916) los días previos y la crónica del combate entre James J. Jeffries “la gran esperanza blanca” y Jack Johnson “el gigante de Galveston”, primer campeón negro de la historia de los pesos pesados. Enviado Jack London a Reno (Nevada) en 1910 por el New York Herald para cubrir la crónica diaria desde el 23 de junio hasta el 10 de julio de lo que se denominó “El combate del siglo”, el escritor estadounidense, en un ejercicio periodístico y estilístico en la cumbre, relata el enfrentamiento entre Jeffries y Johnson como lo que fue: un enfrentamiento racial y la fiesta del siglo del boxeo. Jeffries, forzado a regresar al boxeo tras abandonarlo por falta de rivales, tenía como objetivo “demostrar que el hombre blanco es el rey de todos”, según declaraciones del propio Jeffries. Un asunto que trascendía al deporte y convertía la pelea en una lucha entre razas.

Jack London nos da noticia del revuelo que se formó no sólo antes de la celebración del combate, con Reno tomado por los aficionados, sino tras una pelea donde Johnson derrotó por nocaut en el decimoquinto asalto a “la gran esperanza blanca”. Y además con su mano izquierda, que no era su mejor mano. En las crónicas de los días anteriores relata los pormenores de los rivales, los analiza, les da la vuelta, estudia las posibilidades del combate, el vigor de los  músculos, la capacidad de asimilar el castigo y asimilarlo, y, ante todo, defiende el arte del boxeo. La personalidad de los rivales en el cuadrilátero, nos dice London, no es más que el reflejo de la propia más a allá de las cuerdas. Si Jeffries era un gran oso, pesado y tosco,  nada amigable, brusco y sin interés por agradar al público, Johnson tenía “un temperamento despreocupado, tan ligero y desenvuelto como un niño”. Jeffries era un luchador. Johnson un boxeador. Las apuestas antes del combate eran favorables a Jeffries, jamás en la carrera de Johnson hubo un oponente tan formidable como “la gran esperanza blanca”. 


Johnson, cuestionado en su época por su retroceso, las esquivas, por su defensa y su diversión entre las cuerdas, repleto su boxeo de ingenio y jocosidad, era considerado como un “negro malo”. Porque derrotaba a los blancos en el cuadrilátero, porque sería el campeón de los pesados y además hacía públicas sus relaciones con mujeres blancas; toda una contravención de las normas de comportamiento sociales de la época. Además de ser fuerte, era inteligente, estratégico, agresivo, descarado en el cuadrilátero. Y no era blanco. El escritor analiza a los rivales y se pregunta por la capacidad de asimilación del castigo de ambos, y es que Johnson, si quería ganar, debería disputar el combate de su vida ante un público necesitado de una victoria blanca. “¡Que no le noquee el negro, que no le noquee el negro!”, cuenta London que gritaban los veinte mil espectadores con gritos desgarradores en el último asalto.

Y El combate del siglo es un libro con una narrativa deliciosa en el que se disfruta de esos días previos de preparación, declaraciones y comportamientos de los boxeadores, de una ciudad volcada con el boxeo (y con lo que rodeaba el combate) y que aborda sin tapujos una defensa del noble arte, polémico en esa época y solo permitido en Nevada ya que era ilegal en los demás estados. London tan solo tiene que dar las pautas básicas del juego para demostrar su limpieza y justicia: “La pelea se llevará a cabo con armas naturales, y según reglas estrictas y limitadas. Van a golpearse con las manos, y solo con ellas. No pueden forcejear ni derribarse. La zona en la que pueden golpearse se restringe a la parte superior del cuerpo. Los golpes de cintura para abajo están prohibidos, etc.”. No hay enfrentamiento más justo que el boxeo. No hay deporte más sacrificado que el boxeo. Ganar o perder en igualdad de condiciones.

El boxeo tiene muchas aristas. No se trata de la reducción simplista de que dos contendientes se peleen a puño roto en el cuadrilátero, sin más. El boxeo es la extensión de la personalidad, en la estrategia y la táctica tiene conexiones con el ajedrez. Adelantar y sacrificar, retrasar, armar el ataque, esperar el contraataque, jugar, defender, aguardar el momento preciso, arriesgarse, adivinar la estrategia del contrario, decidir, actuar. Y London está de acuerdo en el calificativo de este combate como “El combate del siglo”. Y declara que prefiere algo que sea brutal a su manera, pero al mismo tiempo justo, que la injusticia y la falta de deportividad de las relaciones laborales, de la dominación política, de los sueldos miserables, de la explotación de los niños y las mujeres, de la adulteración de los alimentos, etc. que tan continuamente se dan más allá de las cuerdas.

Una vez llegado al combate, Jack London relata la victoria del negro Johnson. El fracaso de “la gran esperanza blanca”. Y es que Johnson “jugó y combatió contra un hombre blanco en un  país blanco y ante una multitud de blancos que aplaudía a Jeffries.” La soltura y espontaneidad de Johnson en el ring, el hablar continuamente al rival, sonreír al rival y boxear para el público, ganaron. Dice London: “La historia del combate es la historia de una sonrisa. Si hay un hombre que haya ganado por algo tan simple como una sonrisa, ese es Johnson”. Pero no todo acaba con el combate. El combate desencadenó la censura más cruel en el país. Tras la derrota de “la gran esperanza blanca”, estados y municipios decretaron la prohibición del pase de las grabaciones del combate y del boxeo con objeto de superar tras la excusa de la violencia la supremacía negra en el deporte. Tras la crónica de Jack London la edición de GalloNero se completa con un extenso estudio de lo sucedido legal y políticamente. Bajo el título “El combate de Johnson contra Jeffries y la censura de la supremacía negra”, escrito por Barack Y. Orbach y publicado en el New York University Journal of Law & Liberty en 2010 se relata cómo el golpe de zurda que puso en nocaut a “la gran esperanza blanca” conmovió a la nación y dio paso a disturbios raciales y a una de las olas de censura cinematográfica más inquietantes de la historia de América. 

Dividido el estudio en tres partes, en la primera se describe la segregación racial en el boxeo y las dificultades que Johnson tuvo que afrontar para luchar por el título; en una segunda el por qué del regreso de Jeffries para arrebatarle el título a Johnson; y en una tercera la política y le marco legal de la censura vivida en 1910. Un estudio donde se analiza la aplicación de las “normas comunitarias”, la censura contra el boxeo y contra el fiasco de la supremacía blanca, y el movimiento nacional generado, los disturbios raciales entre blancos y negros que acabaron con muertos, por asesinato o por linchamiento. Final que daba la razón a la crónica de London, en la que prefería la violencia concentrada e interna de un ring al salvajismo político, social, de exclusión, que es tan habitual más allá del cuadrilátero. Un libro para degustar con la emoción de unas crónicas insuperables ante un combate que hizo historia y con la tristeza de la barbarie generada tras la lucha. 



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