sábado, 7 de junio de 2014

HISTORIA SECRETA - LA BÚSQUEDA NAZI DEL SANTO GRIAL

 



EL GRIAL Y EL ENIGMA NAZI





La expresión ocultismo nazi se refiere al conjunto de prácticas y creencias religiosas sostenidas real o presuntamente por los nazis. Sin embargo, en un sentido más estricto es usada también para referirse a la influencia directa que tuvieron diversas corrientes ocultistas en el desarrollo del nazismo o, en todo caso, a las creencias e intereses espirituales de los líderes nazis.

Se sabe que altos mandos nazi como Heinrich Himmler, Richard Walther Darré, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg, tenían un gran interés en el ocultismo. Las opiniones religiosas de Adolf Hitler han sido objeto de un exhaustivo análisis y debate. Era aficionado a la astrología, la mitología, el yoga, la mística medieval. La «secta» paracientífica creada por Heinrich Himmler recorrió el mundo en busca del origen del pueblo ario, de pruebas de su superioridad racial y de «objetos de poder» que le permitiesen dominar el planeta. La organización ocultista también estuvo en España. Los nazis creyeron que en podrían encontrar alguna pista de esos preciados tesoros que los iban a hacer invencibles.

La Deutsches Ahnenerbe, o «Sociedad para la Investigación y Enseñanza sobre la Herencia Ancestral Alemana», fue una organización integrada en las SS como sección antropológica y arqueológica que investigó los orígenes misteriosos de la «raza aria». Liderada por el «reichführer» Heinrich Himmler, y dirigida por el coronel Wolfram von Sievers, convirtió el castillo de Wewelsburg, en Westfalia, en su cuartel general y destino de las reliquias que recogía por todo el mundo. Según cuenta Janire Rámila en La Ahnenerbe y la búsqueda de reliquias, la sección esotérica de las SS quiso robar de la abadía de Westminster la Piedra de Scone sobre la que se coronan los reyes de Inglaterra y que, creían los nazis, fue sobre la que Jacob se recostó antes de soñar con la escalera que llevaba a Dios. Pero el Tercer Reich no consiguió hacerse con esa «poderosa arma».

Otto Rahn, investigador, miembro de las SS y autor del libro La corte de Lucifer lo buscó en Montsegur, y el propio Heinrich Himmler acudió a Montserrat (Barcelona, España) el 23 de octubre de 1940, supuestamente en su búsqueda, acompañado de Karl Wolf, su jefe de Estado Mayor y mentor de Rahn, a quien introdujo en las SS. Himmler llevaba consigo la obra de Rahn (que había fallecido el año anterior), La corte de Lucifer, la cual ordenó distribuir gratuitamente entre los oficiales de alta graduación del cuerpo. Himmler concedía a ciertos elegidos un anillo (Totenkopfring) que, según algunos autores, indicaba un rango de iniciación en las creencias de tinte esotérico que caracterizaban a la alta cúpula de las SS, creencias que se traducían en rituales mágico-paganos que se practicaban durante los solsticios o equinoccios y propugnaban la exaltación de la raza aria.

Otras de las prácticas que atraían el interés de los Nazis eran el Espiritismo, el Mesmerismo-magnetismo, el significado de las runas y la astrología. Si bien el gobierno no exigía pertenecer a algún culto específico, es cierto que dentro de ciertos círculos de líderes influidos por las creencias paganas de Alfred Rosenberg, se propugnara un Neopaganismo como una contraposición al judeocristianismo, con Himmler como uno de sus principales adeptos. Himmler creía ser la reencarnación de Enrique el Cazador, fundador de la estirpe real de Sajonia en el siglo X, y entregado al paganismo, se proclamó adorador del dios Wotan. El interés por el Catarismo fue, sin embargo, otra nota dominante; Otto Rahn tenía a los Cátaros por legítimos guardianes del Grial y consideraba el Catarismo como una religión ecuménica y capaz de unificar Europa. Rahn falleció el 13 de marzo de 1939, y una de las teorías, a la que en general se le ha concedido bastante verosimilitud, apunta a que habría muerto de frío en las montañas del Wilden Kaiser, cerca de Kufstein, practicando la Endura, una especie de suicidio ritual cátaro.

A lo largo de la historia, son muchos quienes han buscado este mistérico objeto de poder. Unos y otros se disputan la posesión de esta piedra de los dos mundos, conformando la historia a través de su búsqueda secreta a través del devenir de los siglos. Ya en el siglo XXI, en plena era espacial, donde la tecnología y globalización dominan sin contrapeso la mente de la civilización, pareciera que no existe lugar para la magia, la leyenda, la epopeya u otra corriente de pensamiento, una que abra los enmohecidos candados de la realidad fantástica, que desde tiempos pretéritos fue dominio de algunos iniciados y que hoy sólo parece ser un recuerdo olvidado. Sin embargo, el tiempo no ha borrado esta facultad de ver más allá, de respirar el mito y construirlo.

La expedición estuvo comandada por el jefe de las SS que pensaba que con él ganarían el conflicto. Heinrich Himmler, mano derecha de Hitler y jefe de la Policía Secreta nazi (SS), organizó una misión a la abadía de Montserrat -en Barcelona- donde pensaba encontrar el Santo Grial, el cáliz supuestamente utilizado por Jesús en la última cena. Según relata Montserrat Rico Góngora, la autora del libro titulado La abadía profanada, Himmler, ‘el Reichsführer-SS’, uno de los más fanáticos nazis, pensaba que el descubrimiento del Santo Grial serviría de ayuda a Alemania a ganar la guerra y que él obtendría poderes sobrenaturales. Por esta razón emprendió su expedición acompañado por 25 oficiales de las SS al mando del capitán Günter Alguen, algo así como su jefe de prensa y director del periódico oficial de las SS, el Schwarze Korps (Cuerpo Negro).

El hecho de que Jesucristo fuera judío y el visceral odio nazi a los judíos no lo hizo desistir, porque Himmler se creó su propia teoría para convertir a Jesucristo en ario.Según escribe Góngora, el jefe de las SS pensaba que el bíblico Jacob (nieto de Abraham e hijo de Isaac) era de sangre aria, y que sus descendientes, incluido Jesucristo, eran todos arios. La autora entrevistó para su libro a Andreu Ripol Noble, monje en la abadía de Montserrat en aquella época, y a quien ordenaron en 1940, que se puso a las órdenes del nazi durante su visita a la abadía. Antoni María Marcet, quien para la época era el abad de Montserrat, sabía que Himmler atacaba públicamente a la Iglesia Católica alemana y se negó a recibirlo. Ripol relata en el libro que ‘el Reichführer-SS’ llegó a la abadía inspirado por Parsifal, la ópera de Richard Wagner donde se canta que el Santo Grial se guarda “en el maravilloso castillo de Montsalvat en los Pirineos”. Para Himmler todo se trataba de un error de Wagner y el “maravilloso castillo” era Montserrat, aunque bien podría haberse tratado del castillo de Montségur en Francia.

El nazi también creyó al pie de la letra una canción folclórica catalana en la que se hace referencia a una “mística fuente de vida” situada en la misma región. Himmler, quien hasta la llegada al poder de los nazis no era más que un humilde criador de pollos sin estudios y que se declaraba católico, empezó a atacar a la Iglesia alemana y por no sumarse al nazismo acabó convertido a una especie de paganismo radical. También fomentó el estudio del origen de los arios y envió expediciones al Tíbet -recreada en la película Siete años en el Tibet, protagonizada por Brad Pitt-, a Mongolia y la India. Los “análisis” continuaron mediante prácticas horrendas en los campos de exterminio nazis. Para fomentar la raza aria estableció que los SS debían tener por lo menos cuatro hijos, aunque él tuvo tres. Y creó los Lebensborn, centros de mujeres arias destinadas a procrear con los SS. Durante la expedición, corría el año 1940 y los ejércitos nazis arrasaban Europa. Mientras Hitler trataba de convencer al dictador Francisco Franco, en Hendaya, para que la España fascista se uniera a alemanes e italianos en la guerra, Himmler buscaba por Cataluña el Santo Grial.

En la tradición cristiana, el Grial puede ser identificado con la copa sagrada en la que Cristo vertió su sangre en la cruz, o con el cáliz con el que Jesús compartió con sus discípulos la última cena. Sea como sea, a este objeto se le atribuyen poderes extraordinarios, más allá de la razón humana. Al respecto Gerard de Sede, autor de “El tesoro cátaro”, declara: “para todos el Grial es un objeto misterioso y santísimo, dotado de un doble poder mágico: permanece invisible para quien es indigno de acercarse a él, pero alimenta milagrosamente a quien ha sabido descifrar su secreto y situarse así en el linaje de los Reyes del Grial.”. A pesar de su importancia en la iconografía cristiana, debieron pasar mil años de la muerte de Jesús para que el Grial fuera objeto de veneración y búsqueda por los europeos. De hecho, este “descubrimiento” de la tradición del Grial en Europa no fue sino la recuperación de la antigua tradición “pagana” la cual se vistió de ropajes cristianos para evitar la represión judeocristiana.

Existe en la tradición germánica un Gral, que es mucho más antiguo que el “Grial” cristiano. Este es una especie de tesoro recuperado de una civilización mucho más arcaica que el antiguo Egipto o Mesopotamia. Nos referimos a la Atlántida o Hiperbórea, que existió en un período de tiempo muy antiguo y que desapareció hace 12 mil años. Este Gral, por una serie de vicisitudes, llegó a  poder de los cátaros, un movimiento religioso muy importante en el Medioevo que se dio principalmente en el Mediodía francés. Proclamaban el celibato voluntario y señalaban que el mundo era una creación maligna, en la cual había que traer la luz que ellos representaban. Esta religión amenazó de tal forma la estabilidad de la Iglesia católica, que entre los años 1208 y 1244 se realizó contra los cátaros una sangrienta cruzada que terminó por aniquilarlos.

El Grial germánico es una piedra que cae de la corona rota de Lucifer, ángel queel judeocristianismo declara como el demonio y enemigo de “Dios”. Al respecto Miguel Serrano señala en la revista “Hiperbórea”, volumen VII, que “Lucifer para el patriarca Enoc, como para los cátaros es un dios, es el hermano de Jesús, es un ser de Luz, bueno. Por ejemplo, Otto Rhan, Coronel de la Ahnenerbe-SS en sus estudios sobre el Gral, en el libro “La corte de Lucifer”, viaja por Europa buscando esta corte, pues los verdaderos luciferinos son los que conservan la sabiduría antigua”.

“El Grial es un objeto muy poderoso. Para la leyenda germánica, es una piedra traída por los ángeles extraterrestres a la Tierra. Una piedra donde está grabada la sabiduría antigua. Cuando el Continente de Hiperbórea desaparece, quienes logran salvarse llevan consigo una piedra grabada, una piedra esmeralda donde está inscrito el conocimiento, la ciencia, y la sabiduría hiperbórea. Igual que si hoy día ocurriera una catástrofe y quienes se salvaran grabaran en códigos secretos todo el conocimiento científico actual. Ellos, los hiperbóreos tenían la clave de todo el saber”...“Los que se salvaron de la catástrofe que acabó con Hiperbórea, llevan consigo un tesoro que los ayuda en todas las sucesivas guerras y situaciones. Es un tesoro mágico y además es un código secreto que recoge el conocimiento y la sabiduría de esta civilización. Es el Gral”.

“A través de los descendientes de Hiperbórea que colonizaron Siberia y Europa, las tribus arias conservan este objeto. Pero el enigma del Gral está en que se ha perdido el significado antiguo del Gral y ya nadie es capaz de descifrar la ciencia antediluviana inscrita en él. La piedra llegará hasta los visigodos, pueblo godo que en el Siglo V colonizó España y el sur de Francia. En la zona del Languedoc –sur de Francia– , y sobre una antigua fortaleza solar, construyen la fortaleza de Montsegur, un castillo que luego, en el Siglo XII los cátaros reconstruyen, heredando además la piedra. Esto es lo que Wolfram Von Eschenbach llama el Grial. Como ya hemos dicho, en el Siglo XIII la Iglesia Católica organiza una cruzada contra los cátaros que terminará por exterminarlos. En la primavera de 1244, Montsegur, la fortaleza solar de los cátaros, tras meses de sitio se rinde a las las tropas francesas. Ya hemos dicho que en Montsegur los cátaros guardaban el Gral y que la Iglesia de Roma estaba ansiosa por poseerlo. La noche antes de rendirse Montsegur, cuatro caballeros perfectos logran escapar del cerco del castillo llevado consigo el tesoro cátaro. Lo llevarán a las cavernas del Sabarthez, en el Pirineo francés. Durante la Segunda Guerra Mundial, los alemanes buscaron en la región cosas como esta”.

Otto Rhan, había estudiado la epopeya de los cátaros y escribió en 1930 el libro “Cruzada contra el Grial”. En este libro, Rhan identifica las leyendas medievales del Grial y concretamente la obra de Wolfram Von Eschenbach con los cátaros y por lo tanto, señala que el Grial estuvo custodiado por los cátaros en la fortaleza que Eschenbach denomina Monsalvatche y que, según Rhan no es otra que el mismo Montsegur.

Eschenbach en su libro Parsifal, se refería al Mediodía francés de los cátaros y al tesoro que guardaban en la fortaleza de Montsegur, aunque todo había sido explicado en un lenguaje enrevesado y modificando los nombres geográficos y de las personas. Este es el descubrimiento de Otto Rhan: descubrir que el Gral había sido custodiado por los cátaros en Montsegur hasta la noche antes de que la fortaleza cátara capitulara ante las fuerzas del Vaticano. Pero la noche anterior a la capitulación, cuatro caballeros perfectos consiguieron burlar el cerco al castillo con el Gral y llevarlo a una caverna de las montañas del Sabarthez, en el Pirineo norte. La SS tiene conocimiento del libro de Rhan y ya con el nacionalsocialismo en el poder, envían al estudioso alemán de nuevo al sur de Francia para que continue su búsqueda y estudio del Gral. De este viaje, Otto Rhan publica “La Corte de Lucifer”, texto que relata el viaje y la búsqueda desde el Sur de Francia, pasando al norte de España, Italia, Tirol, Alemania y acabando el viaje en Islandia, siguiendo el rumbo de la Swástika Levógira. En este libro Rhan toma contacto con las raíces antiguas del Gral, el Velocino de Oro y los Argonautas, los antiguos Godos, los caballeros teutones y los cátaros, siguiendo siempre los pasos al Gral.

Cuando el ejército alemán entra en Francia, la SS envía a la región de Montsegur y el Sabarthez varias expediciones para tratar de encontrar el Gral. Diversos autores, entre ellos Miguel Serrano afirman que en 1944, un año antes de que terminara la guerra, los alemanes encuentran el Gral, llevándolo a Berchstengaden, donde consiguen descifrarlo. Esto permitirá a los nacionalsocialistas crear una tecnología nueva con el dominio de una energía nueva: la implosión. De este modo podrán crear el disco o platillo volador, aparatos que consiguen vencer las leyes de la gravedad y de la materia. Este es el Gral que los cátaros preservaron sin nunca llegar a descifrarlo. Hitler había enviado expediciones a lugares distantes como Tíbet, Colombia, Ecuador o Brazil, pero es en el Pirineo francés donde encuentra el verdadero Gral.

Quienes consiguieron descifrarlo fueron los dirigenes secretos del nacionalsocialismo. No eran nisiquiera SS. Era una Orden secreta y nisiquiera Himmler sabía de esto, aunque sospechaba, y ayudara a encontrar el Gral. Decían los cátaros que cada 700 años reverdece el laurel. Siete siglos después de que en 1244 cayera Montsegur, en 1944 los nacionalsocialistas reencuentran el Gral y lo descifran. Ahora, gracias a ese conocimiento, los alemanes desarrollan la ciencia de los Haunebu, que en antiguo idioma polar significa hombre sabio.

Dice Miguel Serrano que “el poder real del Gral es el poder del conocimiento hiperbóreo, el que buscaban los SS para recuperar el superhombre, que es algo que no está en el futuro, sino en el pasado, en Hiperbórea. Es el poder que Lucifer y los ángeles tenían cuando cayeron a la Tierra, el mismo que poseían los Rapa-Nui de la isla de Pascua, el maná, la facultad que hacía posible mover los Moais. Es decir, la “telekinesis”. Exactamente es el poder que está en la mente y que en un momento dado del tiempo se extravía. ¿Por qué se pierde?. Según el libro de Enoch y otros más, porque los seres divinos se mezclan con las hijas de los hombres que van quedando en la Tierra. En aquel entonces, mediante este poder tenían la capacidad de controlar la rotación de las esferas, crear otros mundos, nuevas galaxias. Pero hay un combate, una lucha legendaria y Lucifer, pierde. Los SS trabajaron por recuperar el conocimiento hiperbóreo, que armoniza los dos hemisferios del cerebro haciéndolos trabajar al mismo tiempo, ya que ahora usamos nada más el izquierdo, donde se encuentra la tecnología y la mente racional".

"A raíz de la desaparición de esa civilización arcaica se pierde el poder del hemisferio derecho, lugar donde comulgan la leyenda, la religión, la mitología, la intuición, el poder de la telekinesis y el maná de los pobladores primitivos de Rapa Nui. Después de la Guerra, el Gral se lo llevan los alemanes. Desapareció como los 120 submarinos alemanes que nunca fueron localizados al acabar la guerra”.




Archivo fuente: 

Ignacio Ondargáin
NACIONAL SOCIALISMO. Historia y Mitos
CAPÍTULO X
Link: http://ondargain3.tripod.com/id17.html



Clip - documental "El Santo Grial Nazi: El Final de la Búsqueda":






1 comentario:

  1. Heinrich Himmler no era jefe de la policía, sino de las SS,; es decir Schutzen Staffeln, escuadrones de tiradores, el jefe de la policía propiamente dicho era Heinrich Müller, jefe de la Polizei y de la Gestapo

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