lunes, 30 de junio de 2014

MITOLOGÍA - EL ENIGMA DE LA ESFINGE (Σφίγξ, σφίγγω)







En la mitología griega, la Esfinge era un demonio de destrucción y mala suerte, que se representaba con rostro de mujer, cuerpo de león y alas de ave. Se supone, en ciertas versiones que es hija de Equidna (la víbora con cuerpo de mujer, pero con cola de serpiente en lugar de piernas) y Ortro (perro de varias cabezas, que pertenecía a Geriones, y que fue asesinado por Heracles). En otras variantes es hija de Tifón (hijo menor de Gea y Tártaro).

Algunas tradiciones menores atribuían la paternidad de la Esfinge al rey de Tebas, Layo (padre de Edipo) o al beocio Ucalegonte. Tera envía a la Esfinge a Tebas, para castigar a la ciudad por el amor culpable que sentía Layo por Crisipo, hijo de Pélope (se cree que esta fue la primera relación homosexual). Así la Esfinge se estableció en una de las montañas al oeste de Tebas, y desde allí devoraba a todos los seres humanos que estuvieran a su alcanze y atormentaba al país.

Según Apolodoro, la Esfinge había aprendido el arte de formular enigmas de las Musas. Cuenta Aristófanes el gramático que Edipo mismo la llamó musa, ya que era propio de las Musas el manejar las palabras con belleza, esto es, a través del canto. La Esfinge cantaba sus enigmas, así lo afirma Pausanias; Sófocles la llama «cruel cantora». Antes de comerse a los viajeros, les imponía acertijos imposibles de resolver, con la condición de que si los respondían, no los devoraría. Todos fallaban en la difícil empresa, hasta que llegó Edipo.

Según cuenta la leyenda, Edipo sorpresivamente pudo resolver ambos enigmas. La Esfinge, entonces, despechada y vencida, se lanzó al vacío desde lo alto de una roca, y se suicidó. Ante esto, Tebas hace rey a Edipo y le piden que se case con su reina Yocasta, quien verdaderamente era la madre de Edipo. De allì proviene el conflicto edípico del pscioanàlisis, el cual se refiere al agregado complejo de emociones y sentimientos infantiles caracterizados por la presencia simultánea y ambivalente de deseos amorosos y hostiles hacia los progenitores. Se trata de un concepto central de la teoría psicoanalítica de Sigmund Freud, aquel deseo inconsciente de mantener una relación sexual con el progenitor del sexo opuesto y de eliminar al padre del mismo sexo.

Otras interpretaciones narran que fue Edipo, quien una vez que respondió la adivinanza, atravezó al monstruo con su lanza, o lo empujó el mismo por el abismo. Una tradición, referida por Pausanias, dice que la Esfinge no era un monstruo, sino una hija del rey Layo, a quien se le había confiado un secreto sólo conocido por los monarcas de Tebas. Al morir Layo, cuando varios de sus hijos llegaron a reclamar el trono, la Esfinge se enfrentó a ellos declarando que sólo reconocería como sucesor legítimo a quien fuera capaz de señalar con precisión el secreto de los reyes tebanos, y que condenaría a muerte a todo el que fallare. Sólo Edipo, nos dice esta tradición, desentrañó correctamente el secreto, ya que le fue revelado en un sueño.

En su ensayo "El crítico como artista" de Oscar Wilde, éste anticipa algunos conceptos clave de la hermenéutica postestructuralista o el efecto retroactivo que tiene la interpretación sobre la construcción de la obra. Más específicamente, la lectura del enigma de la Esfinge que propone Wilde en esta obra a la vez teoriza y dramatiza la relación paradójica que se da entre ceguera y percepción, al formular una profecía irónica que puede leerse como el anuncio por parte de Wilde de su propia caída trágica—en la que hay un elemento de actuación interpretativa de un guión previo, elemento que ha sido comentado previamente por diversos críticos. Es decir, la Esfinge de Wilde se usa como vehículo para un enigma sobre el propio Wilde, y es un emblema de la ambivalencia de su propia actitud ante la cuestión de la revelación pública de su homosexualidad.



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