miércoles, 18 de junio de 2014

POESÍA - AL PUENTE DE BROOKLYN (El Puente, 1930) de Hart Crane (*)







 
Cuántos amaneceres, frío tras su mecido descanso,
habrán de zambullirse las gaviotas a su alrededor
soltando anillos blancos de tumulto, erigiendo
la Libertad por encima del agua encadenada.

Luego, con limpia curva, apartamos los ojos,
espectrales como las velas que pasan por debajo,
de alguna hoja de cálculo que será archivada;
hasta que el ascensor nos libera de la jornada...

Pienso en los cines, esas vistas panorámicas
de multitudes inclinadas ante una escena trepidante
nunca mostrada, pero a la que pronto se apresuran,
anunciada a otros ojos en la misma pantalla.

Y tú, cruzando el puerto entre destellos de plata,
como si te alcanzase el sol, dejas
en tu andar cierto balanceo pendiente.
Tu misma libertad te sigue sosteniendo.

Desde algún túnel de metro, celda o altillo
un loco se apresura hacia tus parapetos,
se inclina un poco, su camisa chillona se hincha,
una broma se arroja desde la atónita caravana.

La luz del mediodía gotea en las vigas de Wall Street,
diente roto de celeste acetileno;
toda la tarde giran las grúas entre nubes...
Tus cables respiran aún el Atlántico Norte.

Oscuro como el cielo de los judíos
tu galardón... gracia concedida
de anonimia que el tiempo no disipa:
vibrante absolución, el perdón que nos otorgas.

Arpa y altar fundidos por la furia
(¡qué fuerza afinaría el coro de tu cordaje!),
umbral terrible de la promesa del profeta,
de la oración de paria y del gemido del amante.

De nuevo las luces del tráfico que rozan tu lenguaje,
veloz y sin cesuras, inmaculado suspiro de los astros,
salpican tu ruta, cifran la eternidad.
Hemos visto la noche alzada en tus brazos.

Bajo la sombra de tus pilares esperé;
sólo en la oscuridad tu sombra es clara.
Los iluminados bloques urbanos se han borrado,
ya la nieve sepulta todo un año de hierro...

Insomne como el río que pasa debajo de ti,
tú que abovedas el mar, hierba que sueña en las praderas,
ven a nosotros, los humildes, baja
y con tu curvatura ofrece un mito a Dios.



(*) El puente, de Hart Crane (1899-1932), constituye el último gran intento, en la literatura norteamericana, de construir el mito de la Tierra Prometida, esa Nueva Jerusalén en la que los hombres gozarían de las beatitudes del Cielo, augurada por Emerson y Thoreau. Es un mito moderno, que abraza los avances de la tecnología y los valores de la sociedad democrática, que conecta lo cósmico y lo industrial, lo telúrico y lo arquitectónico. El símbolo que Crane eligió para encarnar esa utopía contemporánea fue el puente neoyorquino de Brooklyn, una obra maestra de la ingeniería humana, inaugurado en 1883.

En una carta a su amigo Gorham Munson del 18 de Febrero del 1923, Crane explica sus intenciones al escribir “El puente”:
 
“En términos generales se trata de una síntesis mística de ‘América’. Historia y hechos, locaciones y etc. todos tienen que ser transfiguradas en una forma abstracta que funcionaría casi de manera independiente de su temática en sí misma. Los impulsos iniciales de nuestro pueblo tendrán que ser unidos hacía el clímax del puente –el símbolo de nuestro futuro constructivo, nuestra identidad única, en el cual también están incluidos nuestras esperanzas científicas y logros futuros. El augurio místico de todo esto ya esta parpadeando en mi mente…pero el hecho de escribirlo, juntar las fuerzas para hacerlo, me tomará meses, en el mejor de los casos. Y tal vez tendré que abandonarlo. Tal vez sea una ambición imposible…”

Muerto por suicidio a los 32 años, su largo poema The Bridge, una “síntesis mística de la historia de los Estados Unidos” con el puente de Brooklyn como su símbolo central, es –junto a “La tierra baldía” de T.S. Eliot y los “Cantos” de Ezra Pound–, uno de los mayores poemas de lengua inglesa del Siglo XX. Autodidacta, luchó contra las expectativas de su padre empresario para forjar su obra en el contexto de una vida breve y tormentosa.




4 comentarios:

  1. Ya Walt Whitman puso las bases de esta poesía épica que considera a USA el destino ideal de la Humanidad, la Nueva Jerusalem.

    Excelente entrada

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    1. Muchas gracias Juan Carlos por tu lectura y comentario. Saludos!

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  2. " El puente ", todo esto de la épica democrática desde Estados Unidos me sigue sonando a lamento y llanto de perdidos y de estupefactos, ¡ la Poesía es siempre Otra Cosa !. En todo caso Estados Unidos es en definitiva sus poetas y no esas sectas reaccionarias cristianas, ni el afan imperialista.

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    1. Estimado Martín, estimo que "El Puente" constituye el último gran intento en la literatura norteamericana de construir el mito de la Tierra Prometida. Pero ese mito, aunque armado con referencias bíblico-litúrgicas –Crane había sido educado cierto es en los rigores de la ciencia cristiana–, es un mito moderno, que abraza los avances de la tecnología y los valores de la sociedad democrática, que conecta lo cósmico y lo industrial, lo telúrico y lo arquitectónico. El símbolo que Crane eligió para encarnar esa utopía contemporánea de la Nueva Jersualén fue el puente neoyorquino de Brooklyn -una obra maestra de la ingeniería humana, inaugurado en 1883- pero no estoy seguro de extrapolarlo hacia afanes imperialistas.

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