miércoles, 23 de julio de 2014

ESCENA TEATRAL - EL TEATRO ÉPICO DE BERTOLT BRECHT





EL PLACER DE LIBERAR A PROMETEO 



La dramaturgia de Bertolt Brecht está ligada a las concepciones dialécticas marxistas de la época en que vivió y a su marco social y político.  Su teatro propone sutiles contradicciones, profundos análisis, sobre todo sociales, acompañados en diversas ocasiones de climas de humor y juego. El teatro de Brecht analiza profundamente y genera análisis más allá de la escena, es decir, en ese espacio ocupado por el espectador. Brecht propone un teatro al que denominará en un primer momento "épico" y que se confronta al sistema dramático.  Al hablar de teatro épico (en alemán: Episches Theater), Brecht no quería significar un teatro que fuera excitante, "dramático", lleno de tensiones y conflictos, sino más bien lento, reflexivo, que diera tiempo a la meditación y a la comparación.

Las manifestaciones "épicas" existía con anterioridad. Aunque muchos de los conceptos relacionados con el Teatro Épico habían existido durante años e incluso siglos (por ejemplo en diferentes manifestaciones orientales o en el teatro medieval), Brecht los unificó, desarrollando y popularizando el estilo. Más tarde Brecht preferiría el término de Teatro Dialéctico para enfatizar el elemento de la argumentación y la discusión. Brecht estableció una relación de las cualidades de este tipo de teatro en las normas que presentó en 1931 (quizá demasiado esquemáticas, como él mismo confesó más tarde, pero útiles de todas maneras):

En general fue una reacción contra otras formas populares de teatro, en particular contra el drama realista cuyo pionero era Konstantin Stanislavski. A Brecht no le gustaba el espectáculo vacío, los argumentos manipulativos y la elevada emoción del melodrama. Donde Stanislavski intentó copiar el comportamiento real humano a través de técnicas de actuación para sumergir al público en el mundo de la obra, Brecht buscó otra forma de escapismo. Al centrarse el Teatro Épico en lo político y social, se produce un alejamiento de las teorías radicales de Antonin Artaud, quien buscaba afectar al público en un nivel absolutamente irracional. También se contrapone al Teatro Aristotélico en el que el espectador debía identificarse con el personaje (catarsis).

El teatro épico confronta a la audiencia con situaciones donde debe haber cambios. El espectador no es un mero consumidor, toma decisiones a favor o en contra de lo que ve, transformándose en un "espectador productivo", permitiéndole desarrollar un sentido crítico para llegar a sus propias soluciones. Brecht no está de acuerdo con la identificación (esto no significa que sea un rechazo a la emoción, sólo que esa emoción no distraiga al hombre para llevar a cabo un compromiso social, un "accionar"). A Brecht le resultó imposible mantener su idea épica del arte escénico sobre los principales escenarios porque el sistema del momento obstruía el camino a cualquier cambio fundamental: "El gran arte siempre sirve a los grandes intereses". Por ello Brecht desarrolla su teatro didáctico poniéndolo al servicio de la revolución.

La obra didáctica necesita ser representada, siempre apunta al despertar del sentimiento colectivo entre los integrantes. Brecht adopta formas del teatro oriental, se apropia de ello y junto con los gestos y expresiones del ritual, crea los gestos sociales, que son la sumatoria de todos los gestos, expresiones faciales y declaraciones de actitud de un individuo o de un grupo en relación con otro. Del mismo modo que un actor oriental es capaz de separarse de su rol y luego retomarlo al punto exacto donde lo dejó. Los actores de Brecht pueden ceder el paso en medio de la obra, para recapitular o dar su opinión y proporcionar una visión más amplia al espectador.

Brecht propone la teoría del distanciamiento o extrañamiento para organizar su propuesta dramatúrgica. Impide al espectador identificarse instintivamente y confundir el drama con la realidad. En la medida en que reconozca como histórica una situación, el mundo parecerá capaz de ser transformado. Es así como en sus soluciones escénicas existen intervalos, canciones que interrumpen la trama, prólogos y epílogos, consejos al publico, gestos, música, escenografía...

 La actuación en el Teatro Épico necesitaba que los actores interpretasen sus personajes de manera convincente sin tratar de convencer ni a la audiencia ni a ellos mismos de que eran en realidad los personajes que interpretaban. Los actores a menudo interpelaban directamente al público sin estar interpretando su personaje (rompían la cuarta pared) e interpretaban múltiples papeles. Brecht pensaba que era importante que las opciones de los personajes fueran evidentes e intentó desarrollar un estilo de actuación en el cual los personajes elegían una opción en lugar de otra.

Un término acuñado por Brecht es el Gestus: una actitud física o un gesto que representa la condición del personaje independientemente del texto. Brecht se basó en el teatro chino: notó que el actor Mei Lan Fang interpretó una escena que requería que su personaje estuviera asustado tan sólo poniendo un mechón de su pelo en su boca, y todo el mundo en la audiencia supo que el personaje estaba asustado, aunque el actor permaneció completamente calmado durante toda la obra. Con un Gestus que claramente defina la actitud del personaje, el actor se distancia de la obra y por lo tanto evita cualquier emocionalidad excesiva.

En medio de este caudal de experiencias y especulaciones, sólo Bertolt Brecht plantea la renovación de la obra dramática en sus estructuras internas, la transformación radical de la continuidad y temporalidad de la dramaturgia aristotélica por la épica que luego se convertirá en crítico-dialéctica. No se preocupa de las grandes renovaciones técnicas, de la destrucción de la sala, de la metafísica latente que, a juicio de algunos, liga el color a la luz, etcétera. Emprende la renovación de la pieza, hasta sus raíces, y después la del juego del actor, buscando la descripción narrativa frente a la vivencia del naturalismo. Es cierto que este trabajo lo liga fuertemente al contexto sociopolítico en que se encuentra inmerso, que nada de lo que al hombre atañe como ser histórico le es ajeno; de lo que no hay duda es de que Brecht, iniciando su radical sustitución de la dramaturgia tradicional, con todas sus implicaciones, por el teatro de la era científica, nos enseñó el camino de la auténtica renovación y de la reflexión consecuente sobre el arte del teatro pensado por y para los hombres de nuestro tiempo.
 

Teatro Épico: el teatro social

La obra didáctica y la obra-espectáculo son dos formas distintas de teatro épico, resumido por Brecht bajo la forma de teatro didáctico-político. El teatro de Brecht es un teatro social, de los grandes conflictos del ser humano. Pero Brecht no llora con sus personajes, sino que muestra el problema; alerta frente a las contradicciones del mundo moderno. Detrás de cada obra de Brecht, hay un método, el materialismo dialéctico; la metodología marxista del arte.

Puede decirse, ante todo, que Brecht fue un verdadero poeta y dramaturgo moral. Intensamente preocupado por la vida, por lo que se es, se ha sido y será, nuestro escritor alemán entiende que "el destino del hombre es el hombre mismo". Palabras que escribiera y en las cuales manifiesta a grandes rasgos su personalidad.  La dramaturgia de Bertolt Brecht está ligada a las concepciones dialécticas marxistas, es importante mencionar esto, como también  tener en cuenta el marco social y político de esa época, aunque su teatro sea contemporáneo, pero conocer estos aspectos nos ayuda para comprender más el teatro que se propone.
  Ya que su teatro propone sutiles contradicciones, profundos análisis, sobre todo sociales, acompañados de distintos climas de humor y juego. El teatro de Brecht es para analizar profundamente, como su vida, que fue muy interesante, tanto como su teatro, lleno de ideales y transformaciones. Pero explicaré el teatro que se propone en comparación con el teatro dramático clásico, al cual en muchos aspectos se oponía. Brecht propone un teatro que lo llamara épico (aparte de la interpretación que hace del mundo, aspira a cambiarlo).

 Forma épica del teatro:

 §        Narrativa
§         Hace del espectador un observador, pero despierta su capacidad para actuar.

§         Demanda decisiones de ellos

§         El espectador se confronta con algo.

§         Los sentimientos se transforman en realizaciones.

§         El espectador estudia lo que ve.

§         El hombre es objeto de investigación.

§         Suspenso durante el proceso.

§         Cada escena por sí misma.

§         El Ser social determina el pensamiento.

 El teatro épico confronta a la audiencia con situaciones donde debe haber cambios, el espectador, no está en el rol de “consumidor”, sino que debe tomar decisiones a favor o en contra de lo que ve, se convierte en un espectador “ productivo”, permite al espectador llegar a sus propias soluciones con un sentido crítico. Brecht no está de acuerdo con la catarsis y la identificación, pero esto no significa que sea un rechazo a la emoción, sólo que esa emoción no distraiga al hombre para llevar a cabo su compromiso social y su accionar.

     A Brecht le resultó imposible mantener su idea épica del arte escénico, sobre los principales escenarios porque el sistema del momento obstruía el camino a cualquier cambio fundamental. “el  gran arte siempre sirve a los grandes intereses”, entonces Brecht desarrolla su teatro didáctico poniéndolo al servicio de la revolución.

     La obra didáctica básicamente, necesita ser representada, siempre apunta a despertar el sentimiento colectivo entre los integrantes. Brecht adopta formas del teatro oriental, se apropia de ello y junto con los gestos y expresiones de ritual, crea los gestos sociales, que son la sumatoria de todos los gestos, expresiones faciales y declaraciones de actitud de un individuo o de un grupo en relación con otro. Del mismo modo que un actor oriental es capaz de separarse de su rol y luego retomarlo al punto exacto donde lo dejó. Los actores de Brecht pueden ceder el paso en medio de la obra, para recapitular o dar su opinión y proporcionarles una visión más amplia al espectador.

    Brecht propone la teoría del distanciamiento o extrañamiento, con esta teoría se impide que el espectador se identifique instintivamente y confunda el drama con la realidad, en la medida en que reconozca  como histórica una situación el mundo parecerá capaz de transformarse, estos efectos incluyen intervalos, canciones que interrumpen la trama, prologo y epílogos, concejos al publico, gestos, música, escenografita, mucho de estos aspectos ya se hallaban en el teatro asiático y en la farsa medieval.

Ideas sobre interpretación: Bertolt Brecht

 Para entender la idea que Bertolt Brecht tenía sobre la función de los actores en el teatro, hay que comprender antes, aunque sea en líneas generales, su idea del teatro.

 Para Brecht el hombre tiene una imagen del mundo y de la sociedad en que le ha tocado vivir distorsionada y contradictoria, poco precisa, y por tanto no puede dominar ni manejar la realidad; se encuentra inmerso en un orden establecido que cree que no puede modificar. Esta situación, en la que los seres humanos aceptan lo dado en su orden social sin discutirlo ni tratar de cambiarlo, tiene su correspondencia en lo que él llama el “teatro aristotélico”, que muestra una realidad inmanente e intocable, no susceptible de cambios. Por ello Brecht trata de alcanzar un teatro que ofrezca una imagen del mundo y de la convivencia entre las personas que sea manejable y comprensible, y, sobre todo, que permita ser dominada y manejada por el pensamiento y la emoción. A este nuevo teatro que propone le llama “teatro épico”.

 En el teatro épico la tensión dramática no se concentra en los sucesos que llevan hasta un desenlace, sino en cada suceso en particular. El teatro de Brecht se mantiene siempre consciente de que es teatro y no realidad, aunque sea momentánea, por lo que hay continuas interrupciones del proceso teatral para impedir la identificación del público con lo que sucede en escena. La identificación es incompatible con el espíritu crítico que quiere que el espectador asuma. Frente a la inmersión e identificación propone el efecto de distanciamiento. Para conseguir el distanciamiento propone la observación de la conducta humana, de los sucesos, de cada objeto con sorpresa y curiosidad, sin dar por sabido o conocido nada. Distanciar un suceso o personaje significa captar aquello que se daba por supuesto y tomarlo como una absoluta novedad.

 La tarea del teatro, según Brecht, consiste en contar la anécdota, el suceso, con claridad y precisión, haciendo verosímil el argumento, formado por el encadenamiento de sucesos. Así dice él mismo: “La tarea principal del teatro consiste en interpretar la anécdota y en exponer su sentido a través de los efectos de distanciamiento apropiados”. El público disfruta del placer de observar el comportamiento humano y sus consecuencias con sentido crítico y constructivo, imaginando otros comportamientos posibles diferentes al presentado; de este modo, el público interviene en el relato. A cada uno de los sucesos se le atribuye una estructura propia bien visible para el espectador.

 Brecht atribuye al actor en este teatro épico un papel fundamental para cumplir los objetivos que se propone:

    1. Representar libremente las distorsiones de la estructura social.
   2. Generar en el espectador una actitud crítica que lo anime a intervenir en esa estructura para modificarla.

Para conseguir esos dos objetivos el actor tiene que lograr un adiestramiento total en la actuación realista por medio de la observación. La observación para Brecht es uno de los elementos fundamentales del arte teatral. Nada que el actor no haya observado y confirmado debe ser ofrecido al público. Así lo expresa en este poema:

 Lo que tenés que aprender
es el arte de la observación.

Tú, como actor

debes primeramente dominar

el arte de la observación.

Ya que lo importante es,

no como te ves tú,

sino lo que has visto

y muestras a la gente.

A la gente le importa saber

lo que sabes tú.

A ti te observarán

para saber si has observado bien.

 El actor puede conocer todos los estados de ánimo, pero no todo está dentro de él y no puede dejarse llevar por esas emociones, pues su papel no es mostrarlas sino mostrar la vida en sociedad para provocar en el público una reacción. Tiene él también que mirar el comportamiento de su personaje con sorpresa y distancia. Debe mirarlo con mirada social; su tarea consiste en encontrar el modo de representarlo juzgándolo según su comportamiento. Presenta la construcción del personaje en tres fases:

    1. Actitud de sorpresa ante el personaje, no asumirlo nunca con naturalidad, sino cuestionándose su comportamiento e imaginando otras alternativas posibles. En esta fase, el actor no puede estar seguro de nada, pues la vacilación, el conflicto interior y la duda deben estar presentes. Tiene también que encontrar las contradicciones del personaje y los rasgos que no cuadran con lo esperado de su situación.
   2. La segunda fase es la de la identificación, la búsqueda de la verdad interior del personaje, desde un punto de vista subjetivo.
   3. En una tercera fase el actor tiene que ver al personaje no ya como un individuo, sino en sus relaciones con la sociedad. Este momento es la superación de la identificación, pues vuelve a la perplejidad inicial y distancia al actor de su personaje.

 Becht acuña el concepto de “gestus” o gesto, que no es sino el conjunto de gestos, ademanes y formas de elocución que se dirigen un grupo de personas; es la actitud esencial que está por debajo de una situación dada. Una definición precisa sería: “conjunto de gestos y expresiones orales que se presentan en un individuo y desencadenan ciertos sucesos”. Un personaje surge de la suma de sus relaciones con los demás, su carácter se forja por la función que cumple en un grupo. El gestus o gesto determina las posturas corporales, las entonaciones, las expresiones externas del rostro, la caracterización en suma.

 El actor épico tiene como tarea el conocimiento de su conducta hacia los otros personajes. Si en el teatro aristotélico el actor primero creaba su personaje y lo confrontaba y adaptaba a los demás, en el teatro épico el actor se preocupa por encontrar su gestus, o sea su forma de estar en el mundo en relación con los demás, de modo que el personaje surge del conocimiento de su conducta hacia los otros seres humanos con quienes comparte espacio y sociedad. 

Teoría del teatro épico.

 Elisabeth Hauptmann, íntima colaboradora de Brecht, apunta en 1926 una frase del autor que sería reveladora de toda su estética posterior: "Cuando se ve que nuestro mundo actual ya no cabe en el drama, entonces resulta que el drama ya no cabe en este mundo". En consecuencia, se debe crear un drama distinto, y a esta tarea se aboca Brecht mediante la elaboración de la teoría del teatro épico, el cual extrae sus rasgos peculiares de la confrontación con la dramaturgia clásica.

Mientras el teatro nacido de las concepciones aristotélicas propone la ilusión de que lo actuado en el escenario es un trozo de vida real, en el que el público participa con sus emociones, Brecht postula que el espectador debe darse cuenta, a través de varios artificios, de que lo presenciado es un espectáculo. Por lo tanto, la intención final no ser la catarsis aristotélica -método para que el público purifique sus sentimientos- sino el despertar de una actitud crítica racional frente a lo mostrado.

Los héroes del teatro clásico están marcados a fuego por su carácter, el cual, con exclusión de todo factor externo, determina su suerte. La dramaturgia épica, en cambio, se centra en la división que el avance capitalista provocó entre el individuo y su medio, mostrando al sujeto alienado en un contexto que signa su destino y sus obras. Este planteo es central en "La ópera de dos centavos" -basada en la "Opera del mendigo", de John Gay- : la vida es más fuerte que los hombres, y ellos son malos; pero, en su gran mayoría, por las situaciones sociales en que les ha tocado vivir. "Ser un hombre bueno, expone en uno de los songs, ¨¿A quién no le gustaría?...pero, desgraciadamente, en este astro, los medios son precarios y los hombres brutales. "¿A quién no le gustaría vivir en paz y armonía?; pero las circunstancias -¡ay!- no son así!".

En consecuencia, mientras el teatro clásico, manteniéndose en vilo con relación a nuestra época, ya no cumple su función social y se centra en el mero entretenimiento como único fin, la estética brechtiana intenta originar el espíritu crítico en pos de la acción revolucionaria.

 Sin embargo, la delectación artística es también deseable, aunque siempre al servicio del conocimiento. "Nuestro teatro debe suscitar el deseo de conocer y organizar el placer que se experimenta al cambiar la realidad, dice Brecht, nuestros espectadores deben no sólo aprender cómo se libera a Prometeo encadenado, sino también prepararse para el placer que se siente liberándolo".


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