martes, 19 de agosto de 2014

ARTE VISUAL - GERTRUDE STEIN (1906) por Pablo Picasso










Cuando en 1906 Picasso pintó el paradigmático retrato de Gertrude Stein, se cuenta que a nadie excepto a él y a ella le gustó. "No se parece", decía medio mundo. "Pero se parecerá", contestaba Picasso. A los pocos años, en verdad, Stein se asemejó bastante al retrato. Aquí también pareció operar la mágica diferencia idéntica. Picasso no había hecho, propiamente, un retrato de Stein sino una variación. Como las variaciones de Stein, ésta a final de cuentas terminaría siendo idéntica con aquello que comenzó diferenciándose.

Gertrude Stein fué una figura clave del ambiente artístico y literario de su tiempo. A través de un estilo marcado por repeticiones de palabras quiso traducir a la literatura el cubismo de la pintura abstracta. Sin embargo, críticos como Ernest Hemingway le reprocharon haber rehuido el esfuerzo de corregir minuciosamente sus textos y de posteriormente mejorar su calidad literaria. Con sus escritos, Stein pertenece al movimiento vanguardista del siglo XX.

El Retrato de Gertrude Stein (1906, Metropolitan Museum, Nueva York) marca el final del período rosa y el comienzo de una nueva época. Picasso lo había iniciado en primavera, pero no estaba satisfecho con él y, después de más de ochenta sesiones, lo dejó inconcluso. Tras las vacaciones de verano, pasadas en Gósol (Lleida), inesperadamente y sin modelo, modificó el rostro y lo dio por concluido. La dureza de los rasgos de la cara de Gertrude Stein en este retrato marca la transición de la época rosa hacia el incipiente cubismo. 

Parece que Picasso recibió muchas críticas por este cuadro, pero su respuesta se ha hecho célebre: “Todos creen que no se parece en nada a su retrato; pero no os preocupéis, al final logrará parecerse exactamente a él.” Lo que quería decir Picasso es que el arte modifica los hábitos perceptivos, siendo la familiaridad con el código de representación lo que permite establecer una identidad entre la imagen y su modelo. La anécdota ilustra las palabras de Apollinaire cuando afirmaba: “Los poetas y los artistas determinan de común acuerdo el aspecto de su época, y el porvenir dócilmente se amolda a sus deseos.”


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