miércoles, 6 de agosto de 2014

MUNDO ENIGMA - LAS PIRÁMIDES DE EGIPTO (Parte II)




thedarkterry312237




¿CÓMO SE CONSTRUYERON? (Parte II)




El más grande de los enigmas converge en los dos millones de bloques de piedra que dan forma a la imponente pirámide de Keops. Con sus 230 metros de base y 147 de altura.
En realidad, se desconoce si fue el propio Keops y no alguien anterior el responsable de su construcción. También se desconoce si realmente es un tumba (jamás se ha encontrado una momia en una pirámide), si aún existen cámaras secretas en su interior y, sobre todo, se desconoce cómo se construyó.

Veamos algunas hipótesis para intentar explicar cómo los antiguos egipcios, sin conocer el hierro o la rueda, fueron capaces de tal hazaña.

La obra, aparentemente, corresponde al faraón Keops, perteneciente a la IV dinastía, hacia el año 2.400 a. J.C. Si analizamos sólo un poco esta hipótesis veremos como no cuadra con los datos que este inmenso monumento nos proporciona aún hoy. Su reinado duró 23 años, de los cuales dedicaría 20 a su inmortal obra. Por tanto, cada año 100.000 obreros debieron colocar un bloque de 2,5 a 10 toneladas cada 3,5 minutos durante 24 horas al día. Y ciertamente, resulta difícil imaginar tanta velocidad en el desplazamiento y colocación de tan enormes moles, además de que los egipcios de la IV dinastía jamás dispusieron de tanta mano de obra.

Consideremos, empero, desde la ortodoxía, las diversas teorías que se han propuesto para explicar su construcción:

1ª) Es a la vez que la más popular, la más denostada. Se trata de la teoría de las rampas. Cobró fuerza a comienzos del pasado siglo, tras el hallazgo por parte del investigador germano Ludwing Borchardt, de una rampa de adobe y arena junto a una pirámide. A partir de aquí se originó la teoría de que se construyeron cuatro grandes rampas en torno a la Gran Pirámide que ascendían a medida que la obra ganaba en altura.

2ª) En realidad se trata de una actualización de la anterior teoría, y de hecho es la más aceptada en los círculos ortodoxos. La desarrolló el egiptólogo Mark Lehner, quien aseguro que no eran cuatro sino una sola rampa que circundaba a la pirámide.

3ª) Es la que cuenta con menos defensores y está propuesta por el experto Philippe Lauer, para quien esa rampa no daría la vuelta sino que se extendería en línea recta desde el centro de la construcción. Sin embargo, dicha rampa debería tener unos dos kilómetros de longitud y un desnivel del 30%, con la dificultad que ello implicaría para elevar por ahí tan enormes bloques. Y por si fuera poco, la rampa sería mayor que la propia explanada de Gizeh. Resulta a toda luces inaceptable. Si analizamos detenidamente estas tres propuestas nos conducen a una paradoja más que grotesca: si están en lo cierto los defensores de las teorías de las rampas, habría que preguntarse también cómo las construyeron, puesto que serían por tamaño, por el peso que debieron soportar y movilidad, construcciones, si cabe, aún más impresionantes que la propia Gran Pirámide.

4ª) Según esta teoría, la Gran Pirámide fue construida gracias al uso de palancas que elevaban de una altura a otra los enormes bloques. Esto implica, además de grandes problemas en su traslado, el uso de miles de rodillos y millones, digo bien, millones de troncos, en mitad del desierto, donde la poca madera que hay es de una resistencia casi nula, además de que sólo disponían de palmeras, que eran parte importante de su sustento. Tampoco pudieron ser importados debido a la gran cantidad necesaria y a que nunca hubo mucho volumen de importaciones a lo largo de toda la historia del antiguo Egipto. ¿De donde los sacaron entonces?... Esta teoría resulta poco pertinaz. 

5ª) Fue la que propuso Herodoto hace 2500 años. Escribió que la Gran Pirámide se edificó gracias al uso de una especie de máquinas que ascendían los bloques de una grada a la otra, tal como le narraron los sacerdotes egipcios con los que habló.
Para poder comprender esta teoría no deberíamos olvidar una segunda vía de aproximación al misterio, que nos la otorga las medidas empleadas para edificar la obra.
Sabemos que para ello usaron un sistema métrico casi perfecto, basado en una unidad de medida conocida como «codo egipcio», que equivale a 52,39 centímetros. Si los multiplicamos por dos, tendríamos 104,78 centímetros, un dato muy importante, porque es la medida exacta del metro. Y es que más allá de los 100 centímetros impuestos, en los años sesenta del pasado siglo se descubrió que el dato exacto, y gracias a ello pudo iniciarse la carrera espacial, es el citado 104,78 centímetros. Lo sugerido por Herodoto, y un conocimiento métrico exacto, sólo equiparado por el hombre moderno, apuntan a la posibilidad de que existiera en Egipto una sabiduría de la que apenas habrían quedado restos. A esto tenemos que sumar el hecho de que la pirámide de Keops, a diferencia de otras de su época, tenía las supuestas cámaras funerarias en el interior del monumento, no por debajo de él.

El manejo de los bloques, en este caso, implica una ingeniería muy desarrollada, por no citar la auténtica maravilla de la Gran Pirámide, su revestimiento de mármol de 25.000 bloques de 16 toneladas cada uno, pulidos a la perfección en un grado comparable al que se logra hoy con los espejos para telescopios (de hasta 5 m.). Cada bloque tenía 7 superficies planas de 3 m2 cada una. El revestimiento se mantuvo hasta el año 1250 de nuestra era, cuando los turcos otomanos empezaron a desmantelarlo para construir sus palacios, sólo se salvaron 40 bloques que quedaron protegidos por las dunas. Para llegar a conocer la precisión del tallado solamente se puede recurrir al Máser, aparato de última generación inventado durante esta década (Microwave Amplification by Stimulated Emission of Radiation, amplificador de microondas por la emisión estimulada de radiación. Es un amplificador similar al láser, pero opera en la región de microondas del espectro electromagnético y sirve para recibir señales muy débiles).

Los árabes llamaban a las pirámides "Las Luces" debido a que este revestimiento actuaba como un espejo que deslumbraba al mirarlo a cientos de kilómetros. La luz que reflejaba era como la del Sol debido a que fue pintada de amarillo (con Limonita). A eso hemos de unir el perfecto ensamblaje de los bloques, entre los cuales apenas puede introducirse una cuchilla de afeitar.

Llegados a este punto, nos enfrentamos a la hipótesis final: como se puede apreciar por los datos expuestos, los egipcios pudieron utilizar para construir la Gran Pirámide alguna tecnología basada en un saber científico mayor del que se presupone para ellos, y al que se une el hallazgo del profesor Joseph Davidovits, director del Instituto de Ciencias Arqueológicas de la Universidad de Florida, quien hace algo más de una década, analizó químicamente y con microscopio alguno de los bloques, descubriendo en su interior varias cosas extrañas: pelos, fibras y burbujas de aire…¿a que puede deberse?. Es un tema arriesgado pero hay que señalarlo. Davidovits piensa que los químicos del imperio egipcio fueron capaces de fabricar piedra o de ablandarla, facilitando así su manejo. Quienes defienden esta hipótesis se basan en ciertos grabados y jeroglíficos que podrían indicar que los egipcios eran capaces de hacerlo. Con todo, aún faltan las pruebas que lo demuestren.

Conviene señalar que todas estas teorías nada tienen que ver con la que atribuye a las enseñanzas de supuestos seres de otro mundo el mérito en la construcción de los monumentos situados en la meseta de Gizeh. No obstante, y como ya afirmé en la sección que dediqué a la Esfinge, quisiera recordar que en 1994 el investigador Robert Bauval y mas tarde Grahan Hancock divulgaron la teoría sobre la constelación de Orión, descubriendo que las pirámides de Gizeh fueron dispuestas como un reflejo en la Tierra de esta constelación. Pero lo verdaderamente intrigante de este hecho es que la fecha en que la disposición de las pirámides y Orión fue exactamente la misma nos lleva al año 10500 a. J.C. Una fecha en la que supuestamente aún ni siquiera existía la civilización. Lo mismo ocurre con el observatorio maya, a nivel astronómico, puesto que las observaciones que se podían hacer desde allí hace mil años eran casi perfectas, pero hace algo más de diez mil años eran milimétricas. Y otro tanto sucede con decenas de monumentos de la antigüedad, que ya iremos viendo. Parece como si algo importante hubiera ocurrido entonces…

En definitiva, la época de su construcción aún es un misterio, lo único que parece claro es que parece poco probable que el faraón Keops la construyera y que es más antigua de lo que se suele creer. Debido a que sus caras no son totalmente rectas sino que se curvan ligeramente hacia adentro y a su perfecta orientación al norte geográfico, el día del equinoccio el Sol incide de manera que la sombra parte exactamente en dos la cara norte. En los años cincuenta se descifraron tablillas de arcilla descubiertas en la ciudad sumeria de Niniveh (hacia el 2550 a. J.C.); hablan de las pirámides como construcciones 6.000 años más antiguas que los egipcios. Estos textos vienen avalados al hablar también de la Tierra como del séptimo planeta, contando desde el exterior hacia el Sol, lo que tiene su mérito si tenemos en cuenta que Urano se descubrió en 1781, Neptuno en 1846 y Plutón en 1930.
Según nos adentramos en la historia y en la misma construcción los misterios salen por sí solos dando más que pensar. W. Simons descubrió por accidente que la pirámide posee un campo electromagnético cuando cubriendo una botella con papel humedecido recibió una descarga. Por lo visto las cinco losas graníticas colocadas una encima de otra separadas unos 3 metros actúan como una pila. También sorprende que la obra más importante de toda la humanidad no quedase registrada en ningún lugar, no haya leyendas, relatos o simplemente dibujos en el interior que atestigüen quién fue su constructor y el motivo. De haber sido construidas por los egipcios las habríamos encontrado decoradas como acostumbraban, describiendo hasta los costos de la obra o la vida de su fundador.



La gran pirámide de Gizeh, en Egipto, debía ser el último monumento, un gran monumento, digno del hombre al que conmemorada: el rey Khufu, más conocido por su nombre griego, Keops; uno de los gobernantes más poderosos que haya conocido el mundo antiguo. A lo largo de los terraplenes del Nilo, se elevan alrededor de cuarenta pirámides, pero una de ellas puede ser comparada con la gran pirámide de Gizeh. Este monumento mide más de 137 metros de altura y abarca una superficie cuadrada de unos doscientos treinta metros de lado. Los bloques de piedra usados en su construcción —2.300.000— fueron cortados con gran precisión y tienen un peso que varía de 2 a 15 toneladas. Los grafos de Napoleón calcularon que contiene piedra suficiente como para construir un muro de 2,73 metros de altura y 91 centímetros de grosor alrededor toda Francia. base de la pirámide es un cuadrado perfecto; los cuatro lados encaran exactitud a los cuatro puntos cardinales. Las esquinas constituyen ángulos os que rozan la perfección.

Todavía hoy, a pesar de la difusión de la fotografía, resulta difícil imaginar imponente es la pirámide sin haberla visto con los propios ojos. Pero O años atrás el monumento era todavía más impresionante: estaba revestida con una reluciente caliza blanca (saqueada desde hace mucho tiempo para utilizada como material de construcción en otras zonas) y coronada por un casquete de oro batido, que medía nueve metros...muchos se preguntan si la gran pirámide es sencillamente una maravilla técnica de la antigüedad o un monumento que posee una significación más profunda, una significación mística. medida que se conocen nuevos aspectos de la antigüedad, surgen pruebas irrefutables de que las civilizaciones pretéritas alcanzaron, frecuentemente, asombrosos niveles de sabiduría científica. Algunas de ellas parecen haber poseído, incluso, conocimientos de los que hoy carecemos.

Por ejemplo: Como se las arreglaron los antiguos egipcios, que ni siquiera habían descubierto rueda, pera levantar la gran pirámide, valiéndose solamente de palancas y rodillos? ¿Cómo pudieron tallar los gigantescos bloques de granito con  asombrosa precisión? ¿Cómo pudieron endurecer el bronce de sus herramientas hasta dotarlo de una resistencia que hoy resulta inimitable? ¿Cómo adquirieron la audacia que les permitió acometer un proyecto de tal magnitud Intimidada incluso a los más inquietos y aventurados arquitectos o ingenieros modernos? gran pirámide está asentada sobre una meseta rocosa, a 16 kilómetros de Cairo. Se cree que, antes de levantarla, los egipcios construyeron una base exactamente nivelada, para lo cual debieron edificar un muro de barro alrededor de la meseta. Luego, seguramente inundaron el área cercada. A medida que el agua fue luego gradualmente drenada, aparecieron los sitios salientes, protuberancias, que emparejaron hasta que quedó una vasta superficie plana. Sobre esta base, más profunda que la que sostiene nuestros rascacielos modernos, las cuadrillas de trabajadores comenzaron a arrastrar los gigantes bloques de arenisca, desde las canteras. El material para construir la cobertura de caliza brillante tuvo que ser traído desde más lejos: de las canteras situadas en los terraplenes del Nilo. Las rocas fueron arrastradas en trineos, través de suaves rampas; una vez llevadas al sitio adecuado, los canteros se encargaron de cortarlas con toda exactitud.

La tumba se cavó, como un profundo túnel, en el basamento de roca maciza sobre el que se levantaría la pirámide; ésta fue la tumba que se previó utilizar en el caso de que el emperador muriera antes de que el monumento estuviera terminado. Luego se construyó otra tumba, ya dentro de la pirámide, pero a un nivel inferior a la que debería ser la verdadera cámara funeraria: ésta fue emplazada en el corazón mismo de la pirámide, a unos cuarenta y dos metros sobre el nivel del suelo. A esta cámara mortuoria se llegaba por un pequeño pasadizo, que desembocaba en una majestuosa galería de 7,5 metros de altura.

Dentro del pasadizo fueron emplazados enormes «tapones» de granito. de manera que éste pudiera ser bloqueado para siempre una vez que los sacerdotes hubieran completado los ritos fúnebres dentro de la cámara funeraria. Pero a pesar de todos estos complicados preparativos, parece que jamás se depositó un cadáver en la gran pirámide. Los egiptólogos están divididos en dos grandes grupos: los que creen que os monumentos poseen alguna significación profunda y misteriosa y los que creen que son simples tumbas. Pero, si la gran pirámide es una mera tumba, por qué esa ausencia de un cuerpo sepultado y por qué esa matemática precisa de cada muro, de cada pendiente, corredor y cavidad.

Tal como demuestran las tumbas del Valle de los Reyes —donde los arqueólogos encontraron la tumba de Tutankamon— los cadáveres eran habitualmente enterrados junto con obras de arte y objetos de valor. Cuando los ladrones hacían sus incursiones en las tumbas, robaban lo que encontraban de valioso, difícilmente se llevarían un cadáver. Sin embargo, cuando la gran pirámide fu violada por primera vez, en el año 800 de nuestra era (el violador fue un joven califa de Bagdad, Al Mamun), no se encontró ningún cuerpo eh ella. De hecho, después de penetrar en la pirámide, Al Mamun no se convirtió e un saqueador.

El califa había oído leyendas según las cuales la gran pirámide contenía cartas y mapas astronómicos, el cristal que no se rompía y los metales más puros. Después de una peligrosa y ardua perforación de las grande defensas de granito, llegó finalmente a la cámara mortuoria del rey.

Todo lo que encontró en ella fue un sarcófago vacío y sin tapa y el ataúd de piedra Al califa le parecía imposible, después de haber visto los grandes tapones d roca, inviolados hasta ese momento, que alguien le hubiera precedido en si penetración en el monumento. Investigó en busca de pruebas, tales como un entrada forzada o rastros de saqueo, pero no encontró nada de eso. De manera que se fue, decepcionado y perplejo, preguntándose para qué fines se habían construido el vasto monumento. Desde ese momento, la gran pirámide no volvió a ser perturbada durante siglos, hasta que los científicos y matemáticos británicos y franceses comenzaron a interesarse por ella, en los siglos XVII y XVIII.

En 1683, John Greaves, un estudiante de Oxford, exploró la cámara mortuoria del rey y quedó maravilla do ante la precisión de sus medidas, que no se apartaban de la simetría «n siquiera en una milésima parte de un pie».

Los descubrimientos de Greaves atrajeron la atención de otros universitarios británicos, entre los que se contaba sir Isaac Newton; todos trabajaron empeñosamente para descubrir el secreto de la pirámide, pero fracasaron. En la década de 1830, un aventurero inglés, el coronel Richard Howard Vyse, dirigió un equipo de investigadores; su principal hallazgo fue el de los dos conductos, de 23 centímetros de diámetro, que comunican los frentes norte sur de la pirámide con la cámara mortuoria real. Cuando estos conductos fueron despejados, el clima dentro de la cámara mortuoria permaneció inamovible, a -2°C, cualquiera que fuese la temperatura que reinaba fuera de la pirámide. Se trata de una temperatura ideal para la preservación de los modelos de pesas y medidas científicas que, según las narraciones legendarias acerca de la tumba, habían sido guardados en ella.

Treinta años más tarde, otro inglés, John Taylor —hijo del director y editor del periódico The Observer— realizó otros descubrimientos sin siquiera mover-se de su gabinete. Taylor sometió a un examen crítico todo lo que hasta entonces se sabía acerca de la gran pirámide y escribió su libro- The Great Pyrarnié Why Wes It Built ond Who Built It?; en él llegó a la conclusión de que los egipcios que construyeron la pirámide «sabían que la Tierra era una esfera’. mediante la observación del movimiento de los cuernos celestes en relación a la superficie terrestre, calcularon la circunferencia del planeta. Deseaban dejar para la posteridad el más correcto e imperecedero registro que pudieran conseguir».

Los estudios de Taylor revelaron que la relación entre la altura de la pirámide y su perímetro es la misma que la que existe entre el radio de un círculo y su circunferencia. Esto parece demostrar que los egipcios conocían el valor de Pi,  el inapreciable principio matemático que, hasta hace poco, todos creían que se había descubierto 3500 años después del florecimiento de la civilización egipcia. Los análisis de Taylor fueron confirmados por el brillante matemático Charles Piazzl Smyth, que fue astrónomo real de Escocia. A partir de entonces, surgieron a raudales nuevas teorías acerca de las pirámides. Algunas eran realmente Interesantes, otras sólo excéntricas; algunas tenían un profundo sentido místico y religioso, otras se mostraban prácticas y científicas.

Una de las explicaciones que se propusieron consistía en que la gran pirámide había sido diseñada como un reloj gigantesco. En 1853, el físico francés Jean Baptiste Biot dedujo que el ancho y nivelado pavimento que se extiende junto a las caras sur y norte de la gran pirámide eran en realidad una superficie graduada para recibir la sombra del monumento. En invierno, la pirámide proyectaría su sombra sobre el pavimento norte; en verano, el revestimiento de caliza pulida reflejaría el sol sobre el pavimento sur. De esta manera, era posible leer en ellos el día del año y la hora del día. David Davidson, un ingeniero británico de Leeds especialista en estructuras, y su colega de Yorkshire, Moses E. Cotsworth, adoptaron y profundizaron la propuesta de Biot.

Según ellos, los egipcios, utilizando la pirámide, podían medir la duración real del año con una exactitud de milésimas de segundo. Otra de las explicaciones afirmaba que la gran pirámide constituye en realidad un inmenso observatorio astronómico. En el siglo XIX, el astrónomo británico Richard Proctor demostró que uno de los corredores de la gran pirámide, conocido como pasaje descendente, estaba exactamente alineado con la estrella que señala el polo norte de la Tierra. En los días en que la pirámide fue construida, el papel actual de la estrella Polar correspondía a Alfa Draconis, pero el leve desplazamiento del eje de la Tierra a través de los siglos modificó las cosas.

A medida que la gran pirámide se ha movido con la Tierra, el pasaje descendente aparece ahora alineado con la estrella Polar, Proctor conjeturís que las diversas muescas y ranuras que aparecen en el interior de la gran pirámide, en la galería mayor, pudieron haber tenido la función de sostener bancos y plataformas móviles, para que los observadores estudiaran, con sus instrumentos ópticos, el paso de las estrellas a través de la entrada de la galería.

Los miembros del Instituto de Piramidología, de Londres, creen que la gran pirámide profetiza con precisión el futuro de la humanidad. Según este instituto, puede demostrarse, mediante un complicado sistema de mediciones y cálculos matemáticos, que el gran monumento egipcio predijo el éxodo de los judíos desde Egipto, la crucifixión de Cristo, el estallido de la Primera Guerra Mundial (episodio que, según los miembros del instituto, constituyó el comienzo de la desintegración de antiguo orden, tal como profetizaron Daniel y Jesús) y el comienzo del milenio en el otoño de 1979. Esta fecha —postula el instituto -londinense— marca el comienzo de los 1000 años (milenio) en que Cristo reinará sobre la Tierra; esta era terminará con Armagedon y el día del juicio  en 2979.

El escritor Peter Tompkins, autor de un exhaustivo estudio sobre los mistes de Gizeh, publicó en 1971 un libro en el que intentaba resolver el enigma e rodea a la gran pirámide. Tompkins asegura que los sacerdotes egipcios metieron al faraón Khufu o Keops una tumba gigantesca. Pero una vez que monarca sancionó y doté de fondos el proyecto, los sacerdotes comenzaron construir no una tumba, sino un inmenso edificio destinado al conocimiento científico. Y, cuando murió, el iluso Khufu no fue enterrado allí.

En colaboración con el doctor Livio Strechini, profesor de historia antigua en Wliliam Paterson College de Nueva Jersey, Tompkins resumió las conquistas científicas de los constructores de las pirámides y llegó a las siguientes conclusiones:

La gran pirámide constituye un centro, cuidadosamente elegido, desde el cual pudo establecerse toda la geografía del mundo antiguo. El monumento fue utilizado como observatorio, desde el cual se trazaron los mapas y las clasificaciones de las estrellas con una precisión notable. Los lados y ángulos de la pirámide se utilizaron como medidas base en toda la cartografía antigua.La estructura de la gran pirámide tuvo en cuenta el valor matemático Pi, El monumento pudo ser una “biblioteca» práctica del sistema de pesos y medidas vigente en el mundo antiguo.

Los  constructores conocían la circunferencia exacta de la Tierra y la duración exacta del año (incluyendo unos márgenes de error calculables en la dos mil cuatrocientos veintidós avas parte de un día). Es probable que los egipcios conocieran también la medida de la órbita de la Tierra alrededor el Sol, el peso especifico del planeta, el ciclo de 26 000 años de los equinoccios, la aceleración de la gravedad y la velocidad de la luz. - hecho de que los antiguos egipcios, 3000 años antes del nacimiento de o, hayan podido saber todo esto constituye un enigma. Y, si realmente dan estos conocimientos ¿cómo los consiguieron y por qué fue olvidado ate tantos siglos?.

Para todo aquel que contempla la gran pirámide, resulta evidente que fue construida por una civilización muy avanzada. Y uno no puede menos que preguntarse si esa civilización poseyó también poderes con los que los hombres hoy sólo pueden soñar.


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