miércoles, 15 de octubre de 2014

HISTORIA SECRETA - ANTONIN ARTAUD: POESÍA, ARTE Y DENUNCIA: "Los Cuadernos de Rodez" (1946)





CRÓNICA HOSPITALARIA: 

NADIE SALE VIVO DE AQUÍ





"Bárbaros, las ideas no se matan" - Domingo Faustino Sarmiento





En la figura de Antonin Artaud se puede observar el entrecruzamiento de la producción artística más descarnada y brillante junto con la dimensión del sufrimiento y la experiencia del “secuestro”, encierro y la desolación que producían y producen las internaciones en las instituciones psiquiátricas.

Artaud nace en 1896 en la ciudad de Marsella en Francia donde va realizar sus estudios.

Su obra se extiende a través de la poesía y su relación con el movimiento surrealista al que ingresa a los veinticuatro años y luego abandona en 1927 por sus diferencias con Bretón, ya que éste pretendía que Artaud adhiriera al movimiento comunista francés.

Paralelamente su interés por el teatro lo convierte primero en actor y más tarde en uno de los teóricos y críticos teatrales más importantes ubicándose como pilar de la corriente vanguardista del teatro moderno. Su teoría del “Teatro de la Crueldad” que sistematiza y publica en 1932 busca liberarse de la realidad lógica y moral y poder experimentar sensaciones propias de la naturaleza humana, sus desarrollos posteriormente dieron origen a toda una corriente de teatro experimental.

La obra de Artaud está orientada hacia la provocación y la denuncia, hacia la crítica y el cuestionamiento de la cultura, colocándose y defendiendo una postura estética, filosófica y vital que busca la liberación absoluta del individuo. Liberación de todo escencialismo, de todo deber ser del hombre, que implica un movimiento, un repensar los instituidos heredados y naturalizados, lo que devuelve al hombre su carácter histórico.

“Aquello a la que yo lastimo y a lo que yo doy golpes no

es un ser sino la nada disfrazada de hombre y que para

siempre permanecerá HOMBRE.

¿Y un hombre qué es? Una virgen.

Seres ni mujeres ni hombres sexuados de cierta manera

y tampoco vírgenes ni escencias”.

Artaud coloca un fuerte énfasis en el tema de la locura y como ésta con el correr de la historia y el desarrollo de la ciencia positivista pasó a ser considerada como enfermedad mental, señalando la contingencia de este hecho, su invención y su institucionalización.

“No existen los estados mentales,

quién ha producido la locura es su nacimiento”.

La locura para Artaud representa una forma de denuncia de la hipocresía y la injusticia que reinan en la sociedad occidental, es una forma de reivindicar la vida, de repudiar la violencia.

“Es así como una sociedad estropeada inventó la psiquiatría para protegerse de las indagaciones de algunos iluminados superiores cuyas facultades de profecía resultaban molestas”

Es en este contexto aparecen los ataques de Artaud hacia diversas instituciones sociales entre ellas a la psiquiatría y sus asilos a los que refiere como “cárceles”, donde se deposita a los alienados, individuos que ya son socialmente considerados como muertos, donde se los encierra para que esperen allí la muerte sin ninguna otra perspectiva, donde la medicina y la psiquiatría expropia y explota sus cuerpos y a través de terribles tratamientos no hace más que borrar sus identidades, sus historias y su palabra.

Artaud va a vivir en carne propia la realidad de estas “cárceles”, ya que sufrió diversas internaciones prolongadas en asilos psiquiátricos.

“Los que viven, lo hacen vivir.

Y también la muerte debe vivir;

y para empollar tiernamente la muerte,

y mantener a los muertos en la incubadora

no hay como un asilo de alienados,

esta terapéutica de la muerte lenta comenzó

4000 años antes de Cristo

y la medicina moderna complotada con la más siniestra

y libertina magia, tortura a sus muertos

con la insulinoterapia y el electroshock para vaciar sus haras

de hombre y de su yo,

y de esta forma mostrarlos vacíos,

extremadamente vacíos y disponibles,

a las necesidades anatómicas y atómicas

del estado llamado Bardo, entrega puerta a puerta

de la carga de vivir,

a las imposiciones del no yo.

En una de sus internaciones en Rodez, escribe en forma de fragmentos sus “Cuadernos de Rodez” (1946) donde aparecen algunos testimonios de las condiciones en que se encontraba internado así como su postura de frente a la medicalización y el reconocimiento del sufrimiento como elemento constitutivo de lo humano.

“Conozco toda la medicina por mis terribles dolores concientes de venenos, hechizos y enfermedades y mi voluntad para resistirlos, voluntad que ustedes, los médicos, no han tenido.”

La medicina no muestra la capacidad para captar y comprender el sufrimiento humano, no responde a ella, lo único que puede hacer es administrar la angustia de aquellos que sufren, invadiéndolos y en el peor de los casos intenta silenciarlos, condenarlos al olvido.

La mirada clínica de la medicina y sus interrogatorios borran al sujeto sufriente para hacer visible lo que únicamente le interesa, los síntomas, los síndromes, los cuadros nosológicos.

“La Angustia que hace a los locos.

La angustia que hace a los suicidas.

La angustia que hace a los condenados . La Angustia que la

medicina desconoce. La Angustia que su doctor no entiende.

La Angustia que arranca la vida.

Por su infame ustedes dejan en manos de gente en la que

no tengo ninguna confianza, castrados en medicina (...)”.

Artaud nos señala como en nombre de la ciencia, del culto a la razón y la preservación del padre Estado las voluntades de algunos individuos son aplastadas, ellos son tildados de incapaces por lo cual alguien debe intervenir, alguien de mayor autoridad, alguien que posea mayor conocimiento al respecto, el experto es el elegido, aquel que sabe más que el propio sujeto sobre sí mismo.

“Toda la ciencia incierta de los hombres no es superior al

conocimiento inmediato que yo puedo tener de ni ser . Soy yo

el único juez de lo que hay en mí.”

La medicina tomó a la enfermedad como centro de sus desarrollos y pensándola como algo sustancial, con una esencia propia, quitándole su carácter de construcción histórica ignorando que es con la instauración e institucionalización de la mirada médica que comienzan a diagramarse las primeras conceptualizaciones científicas en torno a la enfermedad.

“Si no hubieran aparecido los médicos

no hubieran existido los enfermos,

ni osamentas de muertos,

ni enfermos para descuartizar y despellejar

porque la sociedad comenzó

con los médicos y no con los enfermos.”

Luego de su internación en Rodez publica “Artaud el Momo” (1948) donde realiza una fuerte crítica al empleo del electroshock en el tratamiento de los “enfermos mentales”, mostrando como este “método terapéutico” lejos de brindar beneficios a los pacientes que son sometidos a él, lo único que genera es un mayor sufrimiento y deterioro, disminuye su capacidad de recuperación, así como deja una profunda e imborrable marca en su experiencia que los acompañará eternamente. Artaud describe con precisión y poesía las atrocidades que pudo observar durante su encierro.


“La medicina pervertida miente cada vez

que muestra a un enfermo curado por las introversiones

eléctricas de su método,

yo solo he visto a los aterrorizados del sistema,

imposibilitados de encontrar su yo.

El que haya sido sometido al electroshock del Bardo,

Y al Bardo del electroshock, no sale más

de sus tinieblas y la vida disminuyó un grado”


Durante este período de su vida aparece otra de sus obras fundamentales “Van Gogh. El suicidado por la sociedad” (1947) donde realiza una fuerte crítica a la medicalización y a la psiquiatrización a partir de la defensa de la figura de Van Gogh tanto del punto de vista de su creación artística como de su salud mental. En este texto muestra como el acto suicida de Van Gogh no representa un hecho aislado e individual sino que es un efecto en donde se conjugaron otras formas de violencia a veces sutiles a veces atroces que determinaron el desenlace su vida, Van Gogh pagó el precio por cuestionar el orden social de su época, la fuerza de sus pinturas eran sus únicas armas.


“Porque la pintura de Van Gogh no se opone a cierto conformismo de las

costumbres sino al de las mismas instituciones. Y después del paso de Van

Gogh por la tierra, ni la naturaleza exterior, con sus mareas, sus climas y

tormentas equinocciales pede conservar la misma gravitación”.


Artaud muestra como la ciencia llama locos a aquellos que se rehúsan a adaptarse a un mundo donde el odio, el desprecio, la violencia y la negación de todo lo verdaderamente noble es aplaudido por las multitudes y señalado como índice de buena salud. ¿Pero entonces, qué es lo realmente enfermizo?

“La buena salud mental de Van Gogh puede ser proclamada, pues a lo largo de toda su vida solo se hizo cocinar una mano y, dejando esto de lado no hizo más que cortarse la oreja izquierda,

en un mundo en que la gente come todos los días vagina asada con salsa,

verde, o sexo de recién nacido azotado y encolerizado

ingerido tal como sale de del sexo del madre.

Y no es una imagen, sino una realidad cotidiana, repetida con frecuencia,

y sembrada en toda la extensión de la tierra.”

Van Gogh al igual que Artaud pasó por varias internaciones instituciones psiquiátricas, hasta que decidió terminar con su sufrimiento quitándose la vida, fue víctima de la de los encierros y los diagnósticos de la psiquiatría de su tiempo pero a su vez su capacidad de producir obras de arte brillante permaneció intacta hasta sus últimos días.

Artaud se encarga dejar en ridículo a la psiquiatría de la época y su afán clasificador y etiquetador de individuos frente a lo qué representó la figura majestuosa de Van Gogh como genio de la pintura.

“La lucidez en acción de Van Gogh, deja a psiquiatría reducida a un

tugurio de gorilas, obcecados y perseguidos, que sólo tiene como recurso,

para atenuar los más terribles estados de angustia y opresión humana, una ridícula terminología”

Tanto Artaud como Van Gogh fuero considerados por la ciencia de su tiempo como alienados, como enfermos mentales, pero para Artaud la alineación cobra un sentido diferente que el que tenía para la mayoría de sus contemporáneos.

“¿Y qué es verdadero alienado?

Es un hombre que elige volverse loco-en el sentido que se usa

socialmente la palabra- antes que traicionar un pensamiento superior de la

dignidad humana.

Por ese motivo la sociedad se sirve de los asilos para amordazar a todos

Aquellos de los que quiere deshacerse o defenderse, por haberse negado a

Convertirse en cómplices de las más grandes porquerías.”

La puesta en práctica por Artaud, del Teatro de la crueldad como experiencia vital y estética, lo llevó a su máximo logro conceptual, expresado rotundamente en la declaratoria "Para acabar con el juicio de Dios", proferida el 28 de noviembre de 1947 como parte de una emisión radiofónica. Esta declaratoria le dio vida a una nueva intensidad biológica y política, que proponía sustituir la interpretación por la experimentación. El antiguo método interpretativo que nos conducía en la búsqueda del fantasma psicoanalítico (la estructura triangular edípica: papá – mamá – yo), sentía la necesidad de cambiar de ruta para ir en busca del Cuerpo sin órganos (que se autoproduce, que no tiene ni padre ni madre), siguiendo un programa que es motor de experimentación. El Cuerpo sin Órganos es materia intensa (no formada, no estratificada) cuya intensidad es igual a cero y posee un carácter fluido y resbaladizo (sólo está poblado por intensidades que pasan y circulan); no ocupa un espacio ni es espacio; es el cuerpo lleno, anterior a la extensión del organismo (organización de los órganos); es lo improductivo, es el cuerpo sin imágenes (lleno pero no de una nada genésica ni de una totalidad extraviada). En él se da una identidad entre el producir y el producto; se produce y se reproduce ilimitadamente como el Capital . 

Aunque para Artaud, los enemigos eran tanto los órganos como la forma estratificada de los mismos (organismo), de su manifestación a favor de la experimentación del Cuerpo sin órganos, se intuye, que para éste nuevo flujo desestratificado, los enemigos no son los órganos sino el organismo, es decir, la Organización Orgánica de los Órganos (O3).

De igual manera, Artaud nos invitaba a terminar con el Juicio de Dios (ese estrato orgánico que busca lo útil por medio de formas, uniones, organizaciones dominantes y trascendencias jerarquizadas). Contra aquella estratificación es que se proyecta la unidad de lo múltiple (la anarquía coronada de Heliogábalo). Dicha multiplicidad va más allá de cualquier oposición y rompe con el movimiento dialéctico hegeliano. De esta manera, el Juicio de Dios, es el organismo que debe ser reemplazado por nuevos principios (flujos, soplos) y no por otros dioses.

Para cerrar esta aproximación a la obra de Artaud, retomamos las palabras de Derrida cuando nos invitaba a establecer nuevas relaciones con la obra de Artaud: “leerlo debería implicar resucitar su voz, leerlo imaginándolo proferir sus textos”; y me remito a unos versos que hacen parte de la declaratoria, "Para Acabar con el juicio de Dios".

Átenme si quieren,
pero tenemos que desnudar al hombre

para rasparle ese microbio que lo pica

mortalmente

dios

y con dios

sus órganos

porque no hay nada más inútil que un órgano.

Cuando ustedes le hayan hecho un cuerpo sin

órganos lo habrán liberado de todos sus

automatismos y lo habrán devuelto a

su verdadera libertad.


1 comentario:

  1. Muy malo. Está plagado de citas para darle mayor autoridad y es una réplica de Deleuze (con la desfachatez de no nombrarlo) y del mismo estandarte antimédico-antipsiquiátrico que fue lo único que el 95% de los postestructuralistas pudieron rescatar de Artaud.

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