miércoles, 26 de noviembre de 2014

HISTORIA SECRETA - LA PLATA, CIUDAD MASÓN // Parte III








Frecuentemente se habla de la gran actividad masónica que acompañó a la fundación y posterior desarrollo de esta urbe. La Masonería estuvo muy ligada a su fundador, el Dr. Dardo Rocha, a sus colaboradores, a los que demarcaron sus calles, a sus primeros funcionarios públicos, a los edificios, y sobre todo, al trazado de sus planos.

El Dr. Dardo Rocha, había sido iniciado por su padre, el coronel Juan José Rocha, en el año 1858 cuando contaba con tan sólo veinte años de edad, en la Logia “Constancia Nº 7″. El principal colaborador del Dr. Rocha, y quien fuese responsable del trazado del plano de la futura ciudad, el arquitecto Pedro Benoit, había sido iniciado el 26 de octubre de 1858 en la logia “Consuelo del infortunio Nº 3″. Pedro Benoit había nacido en Buenos Aires, el 18 de Febrero de 1836, y era hijo del ingeniero francés Pedro Benito Benoit. Desde los catorce años se desempeñó junto a su padre en el Departamento Topográfico y en la sección de Geodesia del Departamento de Ingenieros. Muchas de las obras que ejecutó en los años anteriores a la fundación, tendrían una importancia fundamental en ella, entre las que se destacaron: en la ciudad de Buenos Aires, la construcción de obras de fortificación para la defensa y emplazamiento de baterías; proyectó y construyó varios puentes de campaña; (proyectó) la antigua Facultad de Derecho; las iglesias de Santa Catalina (en las localidades de: Merlo, San Justo, Moreno, Ensenada, San Vicente, Juárez, Azul y Buenos Aires).

Desde el primer momento se vinculó a Dardo Rocha para la fundación de la nueva capital de la provincia, y formó parte de la comisión para el concurso de los planos en su carácter de vocal del Departamento de Ingenieros. Presentó los planos del trazado de la ciudad, aunque no firmó al pie ninguno de ellos, sino que fue mencionado como autor de los mismos en el año 1888. Formó la comisión de división de solares, dividiendo a su vez a esta en tres grupos formados de la siguiente manera: el primero dedicado al trazado perimetral y de avenidas, estaba compuesto por los Sres. Carlos Glade, que fue iniciado el día 27 de Septiembre de 1864 en la Logia “Germania Nº 19″, Germán Kuhr y Miguel Pérez.

El segundo, a cargo de la división de calles y diagonales, estaba formado por los Sres. Carlos A. Fajardo, (Masón, del que si bien no contamos con la fecha de su iniciación, lo encontramos en 1894 formando parte de la tenida magna en la instalación de un Capítulo), Julio Serna y Pedro Bena. Y el tercer grupo que debían parcelar los terrenos, estaba formado por los Sres. Nicolás Calvo, Julio Arditi y Paulino Campbell (los tres masones).

Luego de la fundación, el Arquitecto Pedro Benoit, realizó los planos de la Iglesia San Ponciano; se le encomendó la dirección del artístico arco de entrada al Bosque en el año 1884, que ahora ha desaparecido, dibujó el primer escudo de la ciudad; proyectó los planos de la Catedral y en 1893, se le encargó la dirección técnica de las obras. Fue además autor de los planos del Cementerio y del Observatorio Astronómico; después dirigió desinteresadamente las obras de la Iglesia de San Pedro, en Mar del Plata, hasta su deceso ocurrido en esta ciudad, el 4 de Abril de 1897. Sus restos fueron trasladados a Buenos Aires, para ser sepultados en la Recolecta.

Como sabemos, la Arquitectura es una de las artes fundamentales de la Masonería, y muchos masones, conociendo que los fundadores y sus colaboradores eran Hermanos, han tratado de buscar algún símbolo masónico en el plano de la ciudad, tal es así, que, como se puede observar en el mismo, han pretendido identificar estos símbolos en las diagonales que la dividen, comparándolos con las herramientas del Arte. Si todo fuese tan simple, todo estaría aclarado; pero no es así, en realidad el plano de La Plata esconde más cosas de las que se pueden observar a simple vista, su estudio conlleva un esfuerzo mayor. En él, el Arquitecto Pedro Benoit y sus allegados han situado todo su conocimiento sobre Geometría Sagrada, y el proceso de develar su mensaje es bastante complejo, pero para quien esté familiarizado con este tipo de “Geometría” seguramente le será interesante y práctico.

Algunos ejemplos de su extraordinaria traza lo son el hecho de que: la ciudad es un cuadrado simétrico que mantiene su forma desde el tiempo de la fundación; está dividida por dos grandes diagonales que la cruzan de Este a Oeste y de Norte a Sur ; en su centro geométrico fue colocada la piedra fundamental, de la que hablaremos más adelante; el rombo formado por los cuatro diagonales centrales forman una “Vesica Piscis”, realizada con una unidad equivalente a 1,6180339, es decir el número áurico. El perímetro de la ciudad dividido por el largo de su diagonal (Este-Oeste o Norte-Sur) es igual a 3,1416.

Cabe destacar que la ciudad de La Plata fue totalmente proyectada en abstracto, pues, hasta ese momento no se sabía dónde se iba a asentar, por lo tanto sus arquitectos pudieron establecer las bases que consideraron más oportunas. El plano se comenzó a trazar a partir de un centro, un círculo, un triángulo y un cuadrado, que es exactamente la cuadratura del círculo, que tiene en la Geometría de la Vida individual una importante y definida aplicación. La localización de un cuadrado áurico en una zona de la ciudad denominada El Bosque (un sector de recreo, arbolado y libre de contaminación ambiental); estos son algunos aspectos del verdadero mensaje que nos dejaron sus fundadores, y que serán tratados con detenimiento en mi próximo libro.

Continuando con la fundación de La Plata, podemos agregar que el nombre de la misma fue propuesto por el poeta José Hernández (creador del “Martín Fierro”, obra cumbre de la literatura Argentina) íntimo amigo de Dardo Rocha e iniciado el 28 de Agosto de 1861 en la Logia “Asilo del Litoral Nº 18″. El día 19 de Noviembre de 1882, alrededor de las 16 horas fue colocada la piedra fundamental, que consistía de una caja de piedra, en cuyo interior había otra de plomo, dentro de la cual se colocó una redoma de cristal con diversos documentos, entre ellos, una copia del acta fundacional, una copia de la Constitución Argentina, además de monedas de la época y numerosas medallas de las Logias que participaron activamente en la construcción de la ciudad, entre ellas: “Unione Italiana”, “Confraternidad Argentina”, “Regeneración”, “Tolerancia”, “Luz y Verdad”, “Caridad”, “Abraham Lincoln”, “Liberi Pensatori”, “Unión”, “Cárita”, “Protectora de los Pobres” y “Progress”. Una vez colocada la redoma, se cerró y se selló, se soldó la caja de plomo y se le colocó sobre ella una plancha de mármol de Carrara con la inscripción “Esta caja contiene el acta de inauguración de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires”. Sobre la plancha de mármol se colocó la tapa de la mencionada caja de piedra; y con una cuchara (trulla), construida especialmente, de oro con incrustaciones del mismo metal y ocho brillantes en la empuñadura de ébano, el Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Victorino de la Plaza (iniciado en 1867 en la Logia “Regeneración Nº 5″ selló la misma con una mezcla de arena y cal que se había preparado en una batea maciza de caoba, con agarraderas de ébano e incrustaciones doradas.

Todo fue una fiesta, en la plaza principal se habían colocado varios palcos en semicírculo entre los que se hallaba el palco oficial. En diferentes lugares se colocaron arcos y trofeos con las más diversas inscripciones, entre ellas: “Paz y Libertad”, “Orden y Progreso”, “Amor por la libertad y respeto por las instituciones”, “El ejercicio de los derechos políticos es necesario para el gobierno libre”, “No basta odiar a la tiranía”.

Ya en las primeras horas de la fundación se habían instalado varias Logias en la nueva ciudad, entre ellas: “Luz y Verdad”, “Spretta Uguaghanza”, “Triunfo y Justicia”, “Hijos del Universo”, etc. Pero la que más se destacó fue la Logia “La Plata No. 80″ fundada por el Arquitecto Pedro Benoit. En sus archivos podemos encontrar los apellidos más ilustres de la nueva Capital, como los de: Florentino Ameghino, Eduardo Ves Losada, Manuel H. y César Lagenheim, Julio Sánchez Viamonte, Dalmiro Sáenz, Alberto Gregorio, Carlos A. Fajardo, Vicente Isnardi, Juan B. Lavié, José Sixto Alvarez (Fray Mocho), entre otros, pero los nombrados bastan para comprobar que La Plata no fue un mero resultado de las circunstancias que rodeaban al país, sino más bien, fue una obra consciente, especulativa y operativa de los Hermanos masones con un sentido constructivo.

La parte final del acta fundacional instaba a que las generaciones futuras que en su centenario quisieran conmemorar este acto y constatar la existencia de los documentos y objetos que le acompañan lo hiciesen realizando la excavación partiendo del punto céntrico. Esto se realizó en el año 1982, los objetos allí encontrados se depositaron en el Museo Dardo Rocha de la ciudad y nuevamente se repitió el acto fundacional, es decir 100 años después, con la misma consigna a las generaciones venideras. Finalmente, debemos destacar que para el año 1891, a solo nueve de la fundación, se habían establecido en la ciudad otras corrientes esotéricas, entre ellas cinco cartas patentes regulares del Martinismo fundado por Gérard Encausse en Francia.

En el diario El Día de La Plata del 11 de julio de 1885, se lee una nota sobre la masonería “De todas las sociedades que marcha a la vanguardia del progreso, es sin duda alguna la Masonería una de las primeras” (…..) “La nueva Capital de la Provincia, cuyos rápidos progresos son la admiración de todo el mundo, necesitaba un centro donde los muchos hijos de esta gran familia, aquí establecidos, se agruparan …” , es muy difícil establecer el real poder de esas logias pues la mayor parte de su accionar fue secreto, a pesar de que por muchos años operó en forma pública en la ciudad en la calle 47 entre 5 y 6 el templo se llamaba “Luz y verdad”. 

Julio Verne y la rèplica Brasil 

Julio Verne ideó un proyecto de ciudad ideal  con características que la hicieran saludable; con calles anchas, ordenadas por número, arboladas, con plazas. Construcciones tales como La Plata en la Argentina (1882), y en Brasil, Belo Horizonte (1897) y Brasilia (1957), han seguido algunos de estos parámetros.

En el caso de La Plata, como los fundadores eran esotéricos  y uno de ellos conoció a Julio Verne, parece ser que de él fue tomado algo de la idea y la desarrollaron. Hasta numerología y geometría sagrada se emplearon en el trazado. Fue un modelo de ciudad ideal en América del Sur, que hasta tuvo un galardón en un concurso internacional. Luego, habitada y gobernada por gente que de las ideas esotéricas de los fundadores ni supo, ni quiso saber, ni continuó nada, la ciudad sufrió un excesivo poblamiento, ocupación de espacio verde con viviendas y hasta la radicación de una petroquímica que le contaminó su magnífico aire que era purificado por sus numerosos árboles.

Belo Horizonte -cuyo trazado se habían basado en el de La Plata y el de Washington- sufrió una conurbanización de millones de habitantes que alteró el paisaje urbano y el ritmo de vida. La capital de Minas Gerais, así como Washington, y La Plata, también fue obra de masones. Ciudades así, entre todas las que se construyeron sin orden, con calles torcidas, sin una forma geométrica con simetrías, sin un plan, son un ejemplo de lo que sucede cuando un grupo tecno-político, integrado por gente de gobierno, arquitectos, ingenieros, posee una formación espiritual a nivel iniciático y conoce leyes cósmicas de armonía y equilibrio, a las cuales saben cómo obedecer para que una obra tan importante como lo es la edificación de una comunidad, no derive en un caos urbano.

Dentro de las causalidades que un observador de estas cuestiones podrá encontrar, ya que hablábamos de Belo Horizonte, habrá que considerar que, a cuatro décadas de su fundación, quien fuera su intendente, le encargó la construcción de edificios a un afamado arquitecto, quien introdujo su muy innovador y particular estilo en el paisaje urbano de la joven ciudad. Un estilo que, años después, materializó destacados edificios de la nueva capital nacional que se levantaba, bajo la presidencia de aquél que fuera intendente de la capital de Minas Gerais. Quien observe la modernidad de la Plaza de los Tres Poderes, la catedral y otros edificios de Brasilia, o cualquiera de las obras que realizó en otras ciudades brasileñas y en diversos países, al ver el estilo futurista, podrá tener la sensación de estar observando una cosa como de otro planeta; tal lo parece el museo de arte en Niteroi, Río de Janeiro, como un gran plato volador. Las formas con curvatura que tanto caracterizan su obra, remiten a la idea de una geometría cósmica, y el mismo arquitecto lo explica así: “el universo está hecho de curvas”. Desde la curvatura del espacio universal, a las curvas de las galaxias, con sus brazos espiralados, en el microcosmos encontramos la doble hélice en espiral  en nuestro ADN.

La influencia de las formas geométricas en los seres humanos y en el planeta, podemos observarla en la energía de las pirámides, en las estructuras cristalinas, donde la energía de los cristales no sólo influye sobre los seres vivientes, sino que tiene su papel en los procesos energéticos propios del equilibrio y funcionamiento la Tierra. Lo cósmico y lo espiritual, se reúnen en lo geométrico a nivel místico, en la denominada “Geometría Sagrada”, que desde tiempos ancestrales hasta en las actuales escuelas, doctrinas y movimientos espiritualistas, ha venido teniendo una trascendental importancia.

La misteriosa aparición de círculos en campos de cultivo (en especial tienen fama los de Inglaterra), obedecen a un propósito de inteligencias cósmicas que no pretenden meramente dejar mensajes, sino también producir una activación de fuerzas positivas en el planeta mediante esos símbolos geométricos. 

Logias 

En aquel tiempo en que se fundó La Plata había varias sociedades masónicas, no eran algo secreto, oculto, y hasta salían en los diarios las reuniones. Dice Marco Arios que "eso se puede ver en el museo Dardo Rocha, se puede pedir, y ahí están los diarios de la época donde salían publicadas las reuniones que se realizaban de las logias, que eran reuniones no públicas, porque participaban nada más que los integrantes de las logias, pero se hacían públicas cuando salían los artículos de esos periódicos, donde decían quienes fueron los asistentes. Y, aparte, la masonería tiene que ser discreta, no secreta. No tiene que ser secreta porque ahí no se hace ningún culto demoníaco, no se sacrifican personas, no tiene nada de eso". 

Doctrina no religiosa 

"Además, no es una religión, aclaremos eso, porque la religión tiene que ver con la creencia, y esto tiene que ver con el conocimiento, y el conocimiento es, en cierta forma, una ciencia. Porque es comprobación y demostración, a través de un proceso de conciencia, de que un hecho es veraz. Eso es conocimiento, eso es saber; saber es aquel que puede probar y comprobar lo que él dice, con un hecho. Eso es conocimiento. Pasa por la experiencia, es un camino operativo. No es un camino especulativo, por la fe; el que dice: "no, porque yo soy bueno y creo, van a venir en un plato volador todos los ángeles, me van a venir a llevar, porque soy bueno...y va a venir Jesucristo con todos los ángeles y me va a llevar porque soy bueno". No, no tiene nada que ver eso. Y en esto no nos basamos en lo que dice un libro, en el imitar, el repetir lo que escribió otro tipo, no: estamos haciendo experiencias nosotros, con el conocimiento, y lo hacemos operativo, en nuestro ser. Eso es el conocimiento, eso es saber: comprobación y demostración; lo otro es creencia, lo otro es una opinión. Así que la masonería, aclaremos, que no es una religión. Es un camino filosófico, operativo; son treinta y tres grados, en un proceso de conciencia que pasa de las tinieblas, o sea, de la ignorancia, de la oscuridad a la iluminación. Una doctrina filosófica operativa". 

Masonería y política 

"Hay logias políticas y logias no políticas, porque, ¿qué sucede?, hay mucha gente que tiene como profesión el Derecho o cosas que tengan que ver con la sociedad, trabajos que tengan que ver con la sociedad: pueden ser la arquitectura, la ingeniería... Entonces, mucha gente que está en política, tiene que hacer operativos sus conocimientos y su capacidad hacia la comunidad, hacia lo comunitario, la sociedad en donde vivimos. Entonces, claro, forman logias políticas, porque son gente que se reune con un fin en común. No es que la masonería sea todo dinero o tenga otra rama que sea todo espiritual, no, simplemente que es libre; la masonería es una sociedad de libres pensadores".

Sobre el presidente Julio Roca y sobre Dardo Rocha, dice Marco Arios que en el caso de Roca, "después se hizo masón, pero fue una masonería que, en el caso de él, fue un fin político, pura y exclusivamente político, para tratar de conciliar ciertas desaveniencias que había. Rocha no, Rocha fue masón ya desde muy joven. Fue masón de espíritu Rocha. Ésa era la difereencia entre Rocha y Roca. Hay muchos que se hacen masones por interés, porque tienen que entrar a la masonería para poder conciliar, y tratan de buscar entendimiento a través de esa forma. Entonces, vemos también que la logia a veces actúa de puente entre las personas, de pontífice".

A nivel político, La Plata, junto con otras ciudades que también habían sido planificadas y gobernadas por masones, ¿podría responder a una planificación mundial, o a nivel continental por lo menos, con respecto a una determinada unión ideológica de pueblos, trascendiendo fronteras?. La independencia de los países de América, ¿habrá tenido mucho que ver con este proceso de la masonería, liberarse de los imperialismos? ¿Se podría decir que sin la masonería hubiera sido dificultoso liberar a los países de los imperios europeos? La masonería, ¿fue el instrumento de liberación necesario? ¿sin la masonería habría seguido el imperialismo?, y sin la masonería, ¿se habría podido liberar a la Argentina del centralismo de Buenos Aires, al no surgir un proyecto como el de la ciudad de La Plata? ¿Se podría hacer un paralelismo entre las dos cosas? Para Marco Arios, "en el mundo todos los grandes presidentes eran masones, y sí, sí, es así, en aquella época era así. Claro, todas las grandes capitales, en Francia, Washington, en Colombia también, en todo el mundo había masones. San Martín, por ejemplo. Sarmiento también. 

Y en cuanto a la independencia de los pueblos sin la masonería, yo creo que no hubiera sido posible. Porque las herramientas con las cuales trabaja la masonería no son herramientas con que cuente el ser humano, o que las tenga en cuenta, presentes, en los momentos de operar, de trabajar con su mente. El hecho de poder ver más allá de lo que ve una persona común, el hecho de poder tomar esa visión con inteligencia y dirigirla hacia un punto determinado, estratégico, el hecho de trabajar también con la razón, no solamente con la inteligencia, sino con la razón, para poder medir entre la voluntad que tiene que poner el individuo para trabajar en ese proyecto... poner esa voluntad, en el tema de lo que se proyectó, porque si no queda como una cosa especulativa; si uno idealiza las cosas y no pone voluntad de hacer la fuerza, ¿la fuerza quiénes son, el sostén quiénes fueron y quiénes hicieron la fuerza en ese caso?, el pueblo, la gente; el sostén de los trabajos masónicos es la gente, eso es la voluntad. Y los que dirígían, y la sabiduría, ¿quién la tenía? la logia. El país era la piedra en bruto, la masonería era el cincel, el pueblo el martilo, que golpeaba el cincel para poder cortar esa piedra en bruto y transformarla en la piedra pulida. Así sucedió la cosa".

Considerando a la masonería como una hermandad mundial, ¿hasta qué punto esa hermandad sería viable o sería libre, si se seguía bajo el dominio de España, de Inglaterra, o de Portugal? Para Marco Arios, "si el ser no se libera, no es libre, no sirve la hermandad. Para que haya hermandad tiene que haber libertad. Esto es una hermandad de libres pensadores. Si no existe eso, no puede haber masonería. Tiene que haber igualdad, fraternidad y libertad. Si no hay ese sentimiento de igualdad y fraternidad, los tres enemigos, la ignorancia, el fanatismo y la ambición, se harían presa de la criatura humana, y jamás se podría lograr eso, esa hermandad entre todos los pueblos del mundo".

Pero la recuperación de terreno por parte de los imperialismos, a nivel comercial, con lo que eran las colonias acá, ¿podría producir un reemplazo de lo que podría entenderse como un proyecto de gobierno mundial descentralizado, no centralizado en un país, un gobierno de naciones libres, mientras que este proyecto es reemplazado luego por la reposición del imperialismo? Marco Arios entiende que "la ignorancia, el fanatismo, y la ambición de los profanos, de toda la gente que no entiende la masonería, hace que su forma de trabajar en la sociedad, en la política, sea en una forma egoísta. Entonces, toda esa hermandad mundial que había en otro tiempo con la masonería, se perdió, se fue disgregando todo. No solamente por el poder económico en sí, sino que por ejemplo, los Estados Unidos ya sabemos todos la idea que tienen; ellos lo que quieren es dominar el mundo a través de la dependencia económica y de la religión, por eso los evagelistas, por eso los mormones, por eso los Testigos de Jehová, son todas sectas norteamericanas. Por eso los Testigos de Jehová no responden a banderas, no cantan el himno, ¿por qué? lo que ellos quieren, justamente, es que el ser nacional deje de responder a su patria, a su bandera, y pase a responder a Estados Unidos, los quieren hacer apátridas a todas las naciones. Eso es lo que buscan las religiones, las sectas norteamericanas".

A escala menor, en la Argentina se vivió este mismo problema de centralización de poder, y solucionado entonces el problema de que ya teníamos un país, liberado, no teníamos, sin embargo, liberadas a las provincias de las ambiciones de Buenos Aires. ¿Cómo aparece el tema de La Plata y la masonería como liberación y como una nueva propuesta? Explica Marco Arios que "la ciudad de La Plata, en la situación que estaba en aquella época, no podía hacer demasiado. Buenos Aires era el centro de todo. Nunca ellos quisieron que La Plata sea la capital. Nunca ellos dejaron que hicieran eso. Incluso amenazaron a Dardo Rocha, como era aspirante a ser presidente, Roca lo quería matar. Porque él quería que Juárez Celman, que era su concuñado, fuera el presidente que le sucediera a él. Buenos Aires era un monstruo, que no dejaba que creciera la ciudad de La Plata. Nunca La Plata pudo hacerle fuerza a Buenos Aires, porque incluso los de Buenos Aires ponían gente a dirigir las facultades, la universidad, los ministerios; gente de Buenos Aires, que pensaba para Buenos Aires. Entonces La Plata fue desmembrada, fue desarticulada; ¿qué quedaba entonces? los edificios, y la gente, puesta de Buenos Aires."

"Los que sabían (de masonería), los que tenían el conocimiento, cada vez eran menos y entonces cada vez eran más cerrados porque no podían compartir nada con nadie de ese conocimiento, porque era imposible. Al no poder compartir ese nivel de ilustración con nadie, al no poder hacerlo operativo en la gente, ya queda como algo especulativo, porque uno puede ser un individuo muy iluminado, pero si no puede darle la iluminación a otra persona, es inútil".

La Plata, una ciudad esotérica cuyas claves ocultas sólo venían siendo descubiertas por unos pocos estudiosos, y permanecían desconocidas por casi todos sus habitantes, está postulada en la UNESCO como candidata para Patrimonio Cultural de la Humanidad. Si la hora de su posible trascendencia mundial en ese sentido, está próxima, quizá todo lo que salga a la luz sobre su fundación y el legado de los masones, permita comprender su esencia y el destino para el cual fue concebida. Y el mágico encanto que muchos le han encontrado, tal vez se imponga sobre la sombra con que otros pretendieron eclipsarla.

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