viernes, 7 de noviembre de 2014

POESÍA - SI (1896) de Rudyard Kipling (*)






Si guardas en tu puesto la cabeza tranquila,
cuando todo a tu lado es cabeza perdida.
Si tienes en ti mismo una fe que te niegan,
y no desprecias nunca las dudas que ellos tengan.
Si esperas en tu puesto, sin fatiga en la espera ;
si engañado, no engañas, si no buscas más odio,
que el odio que te tengan...
Si eres bueno, y no finges ser mejor de lo que eres ;
si al hablar no exageras lo que sabes y quieres.

Si sueñas, y los sueños no te hacen su esclavo ;
si piensas y rechazas lo que piensas en vano.
Si tropiezas el Triunfo, si llega tu Derrota,
y a los dos impostores les tratas de igual forma.
Si logras que se sepa la verdad que has hablado,
a pesar del sofisma del Orbe encanallado.
Si vuelves al comienzo de la obra perdida,
aunque esta obra sea la de toda tu vida.

Si arriesgas en un golpe y lleno de alegría
tus ganancias de siempre a la suerte de un día ;
y pierdes y te lanzas de nuevo a la pelea,
sin decir nada a nadie de lo que es y lo que era.
Si logras que tus nervios y el corazón te asistan,
aun después de su fuga de tu cuerpo en fatiga,
y se agarren contigo cuando no quede nada
porque tú lo deseas y lo quieres y mandas.

Si hablas con el pueblo, y guardas tu virtud,
Si marchas junto a Reyes con tu paso y tu luz.
Si nadie que te hiera, llega a hacerte la herida.
Si todos te reclaman y ni uno te precisa
Si llenas el minuto inolvidable y cierto,
de sesenta segundos que te lleven al cielo...
Todo lo de esta tierra será de tu dominio,
y mucho más aún : serás Hombre, ¡hijo mío !


(*) Poeta y narrador británico nacido en Bombay (India) el 30 de diciembre de 1865 y fallecido en Londres el 18 de enero de 1936. Autor de una interesante producción poética en la que exalta la libertad individual y la capacidad creativa del ser humano, es fundamentalmente recordado en la actualidad por sus espléndidas prosas de ficción, en las que indaga en las complejas relaciones entre el individuo y la sociedad, y postula la necesidad de otorgar primacía a unas leyes morales que controlen los impulsos primarios del hombre. Fiel defensor, a lo largo de toda su obra, del colonialismo británico (desde la perspectiva pseudodarwiniana de que es necesario -e, incluso, obligatorio- extender la cultura de una nación "superior" a otros pueblos "inferiores" o más atrasados), fue el primer ciudadano de dicha nacionalidad que recibió el Premio Nobel de Literatura, que le fue entregado por la Academia Sueca en 1907.


A comienzos de 1898 él y su familia viajaron a Sudáfrica para pasar las vacaciones invernales. Con su reputación como El poeta del imperio fue recibido con gusto por algunos de los políticos más poderosos en la Colonia del Cabo, incluyendo Cecil Rhodes, Sir Alfred Milner y Leander Starr Jameson.Se dice que Kipling se basó, para escribir este poema, en las cualidades de dos de sus grandes amigos, Cecil Rhodes y Jameson.Hay, además, en la poesía de Kipling, al lado de esa interpretación positiva de un fenómeno social, político, económico y cultura como es el imperialismo, una entusiasta exaltación de la energía individual, de la capacidad intrínseca del ser humano para lograr, desde su propia superación, unas mejoras que redunden en la armonía de la vida colectiva.

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