miércoles, 3 de diciembre de 2014

VIDA & OBRA - Leopoldo Lugones (1874-1938)







Leopoldo Lugones nació en la Villa de María del Río Seco,en la provincia argentina de Córdoba,un sábado 13 de junio de 1874. Los Lugones se preciaban ya de ser una familia cordobesa de antiguo linaje, su ascendencia criolla se remontaba al Perú del siglo XVI, y sus abuelos conocieron la Argentina de los primeros años de la independencia. Desde niño Lugones convivió con los nombres de los próceres y fundadores de la Patria, familias ligadas por parentesco o amistad con la suya. Esta diferencia con los hijos de los emigrantes extranjeros, que el adoptó como un rasgo de hidalguía aristocrática, fue quizás determinante en el nacionalismo extremado que profesó políticamente.


Aprendió las primeras letras de la mano de su madre doña Custodia Arguello y de ella recibió una educación católica estricta. Más tarde concurriría a la pequeña escuela de Ojo de Agua dirigida por Miguel Novillo donde recibió su enseñanza: ortografía, letra redonda y matemáticas rudimentarias. Cursa el bachillerato en el Colegio Nacional de la ciudad de Córdoba, en donde destacó tanto por su aplicación como por su rebeldía. Y es en esa ciudad provinciana donde se iniciará a los dieciocho años en el periodismo y en la literatura. Las primeras actividades literarias de Lugones se desarrollarán en el marco de un periódico liberal, Pensamiento Libre, anatemizado por ateo, anticlerical y anarquista. Es entonces cuando funda en Córdoba el primer centro socialista, y en 1898 decide instalarse en Buenos Aires.


Rubén Darío lo encontró en esos años en la capital argentina y lo describió como un muchacho bizarro de veintidós años, de chambergo y anteojos y lo definió como "fanático y convencido incontestable". Su trabajo esporádico en distintos diarios porteños se verá reforzado por un empleo en Correos que no le durará demasiado tiempo. Una ocupación singular: hace la crónica de sucesos en el diario La Montaña. Más tarde ingresa en el ministerio de Instrucción Pública y en pocos años accede al empleo d inspector de enseñanza media. Su actividad política no cesa, pese a su rápido abandono del socialismo, y en 1903 apoya la candidatura del conservador Quintana para la Presidencia de la República. Para entonces ya era conocido en Buenos Aires como poeta, orador y polemista.


Revistas importantes como La Biblioteca que dirigía Paul Groussac, publican capítulos de la Guerra Gaucha y Las Montañas de Oro desde 1897, año en que nace su único hijo. Entre 1896 y 1903 desarrolla su actuación socialista, en compañía de quienes serían también escritores importantes dentro de la literatura argentina, como el historiador Roberto Payró, Alberto Gerchunoff autor de Los Gauchos Judíos, Manuel Ugarte y José Ingenieros. Es entonces un militante exaltado que se rebela contra el orden social impuesto por la oligarquía gobernante.


En el Ateneo de Buenos Aires lee una conferencia-manifiesto titulada Profesión de fe que es saludada como subversiva e incendiaria y el periódico la Vanguardia la describe así: "Canta a la ciencia, y a la igualdad, fulmina el dios Millón, desprecia al clero, espera de la agitación del pueblo, excita a la lucha por la idea, pinta sus dolores y predica su triunfo". Pero es ese mismo periódico socialista el que publicará la expulsión de Lugones del Partido Socialista por inconsecuencia, medida que suscitará la protesta del escritor en nombre de los servicios prestados a la causa. Tres años después, en 1906, Lugones hace su primer viaje a Europa tras el éxito de su primera reunión de poemas importantes Los crepúsculos del jardín.


Viaje que repetirá en 1911 después de Lunario sentimental. Dos salidas al extranjero, obligadas en un argentino que se precie, que tienen cierto paralelismo con los dos viajes adolescentes de quién sería su mejor discípulo: Jorge Luis Borges. Salvando las distancias, tanto en Borges como en Lugones el regreso a su país incrementa el interés de ambos escritores por los temas nacionales. Borges al regresar publica Fervor de Buenos Aires y se interesa por la literatura gauchesca.


Lugones escribe varias conferencias sobre el Martín Fierro que constituirán su libro el Payador y publica otro sobre Sarmiento. Pero aún volverá a viajar en 1913 enviado por el diario La Nación, ya en los umbrales de la guerra mundial. Cuando muere Rubén Darío, está otra vez en Buenos Aires, es su viejo amigo y maestro al que homenajea en una oración fúnebre en la que le llama "mi hermano en el misterio de la lira". En 1920 publica "Mi beligerancia", un libro de panfletos doctrinarios que lo aleja cada vez más del joven socialista que fue y lo acerca al incipiente nacionalismo ultra argentino, calcado del fascismo italiano y de los movimientos belicistas europeos. Pero la política no es su única pasión, Lugones se sigue interesando por la ciencia y de este interés surge su libro "El tamaño del espacio"(1921) que versa sobre la física moderna, influencia de estos estudios los veremos también en muchos de sus cuentos fantásticos que merodean la ciencia ficción. Escribe también como un simbolista tardío las páginas de "Las horas doradas(1922).


Pero el gran escándalo tendrá lugar un día de julio de 1923, cuando Lugones pronunciara una incendiaria conferencia en el teatro Coliseo de Buenos Aires titulada "Ante la doble amenaza". La virulencia de sus palabras y el tono exaltado de sus ideas provocarán la repulsa de las fuerzas democráticas que comienzan a verle como un peligro. Los diarios más progresistas lo presentan como un nacionalista que copia los peores modelos extranjeros . El líder socialista Alfredo Palacios lo llama chauvinista. Pese a ello sus actividades no decrecen, y mientras escribe verso, prosa o se dedica a los estudios helénicos, prosigue su campaña a favor de una dictadura derechista que llegará en 1930 con el golpe militar del general Uriburu, que acaba con el gobierno constitucional del viejo caudillo radical Hipólito Yrigoyen. Su importancia en la trama civil del golpe le trajo el rechazo de muchos intelectuales, algunos de los cuales habían sido sus amigos de juventud.

Y en el círculo de los escritores más jovenes, entre los que se encontraba Borges que no llego nunca a visitarlo, tambien se le atacaba con dureza. Era el poeta del régimen, el poeta burocrático el intelectual de la oligarquía. Pero sin embargo los jóvenes acabarán reconociendo en él al gran escritor, sobre todo tras su muerte. Hizo falta que desapareciera el hombre que atraía la polémica, para que su obra fuera considerada con serenidad. Y decepcionado por la marcha de la historia política argentina y quizás desengañado, una vez más de sus ideas políticas, se suicida el 18 de febrero de 1938 en la habitación de un hotel en el tigre una localidad cercana a Buenos Aires. Lo hace un año después del suicidio de Horacio Quiroga, mezclando arsénico y whisky.


POESÍA

Carlos Obligado preparó en 1942 una excelente antología de la antología de Leopoldo Lugones (Antología poética), que había estudiado con mucha admiración en su libro La Cueva del Fósil. Su exegeta no puede dejar de comentar sus estudio con una mención a la Versatilidad que todos los críticos han señalado como característica de la obra poética de Lugones. Versatilidad que debemos aplicar fundamentalmente a sus tres primeros libros libérrimos: Las Montañas del Oro, Los crepúsculos del jardín y Lunario sentimental, que constituyen un primer ciclo en su obra. Por su parte los siete restantes, mucho más coherentes entre sí, pueden constituir un segundo ciclo que coincide con la adopción de una ideología reaccionaria y que cantan sobre todo a la patria y al hogar. Curiosamente Obligado le reprocha, leve pero memorioso, el no haber tenido una mayor preocupación religiosa, de esa manera, se hubieran completado la trinidad emblemática del pensamiento reaccionario: Dios, patria y hogar.


Las Montañas de Oro se publican en 1897, y está escrito entre los veinte y los veintidós años de Lugones. En él quedan evidentes las grandes devociones que profesaba el poeta en ese tiempo: Walt Whitman, Víctor Hugo, los Salmos, y también dos poetas argentinos muy diferentes, Olegario de Andrade y el populista Almafuerte. Estos, junto a Homero y Dante, constituyen la Asamblea de próceres líricos que integran el tomo. Una retórica atrevida <<trompetería de combate>> dice Obligado, para un pensamiento libertario y cuasi socialista. La <<Introducción>> que tuvo el elogio de Paul Groussac, fue definida como capaz de <<movilizar en profundas metáforas un ritmo cósmico que estrecha vínculos con un ritmo humano, biológico, rasgos transitados desde el Prometeo de Andrade, con idéntica propensión magnificente>>. Pero no es un canto meramente ornamental como puede parecer a simple vista, ya que su modernismo está respaldado por una constante exaltación de la justicia, que aparece como meta optimista en su profecía que no deja de tener tintes mesiánicos. Usa el alejandrino con destreza., y nos hace saber que conoce bien a Poe. Su verso libre e incluso su prosa, esconde siempre endecasílabos. El libro está dividido en tres ciclos, en el último, constituido por el suntuoso poema Las Torres el poeta aparece como centro y motor de la lucha que predica.


Los crepúsculos del jardín, aparece ocho años después con un Lugones distinto al anterior. Se trata de un libro próximo a la estética decadentista, donde la influencia de los parnasianos y en especial de Samaín es muy clara. Sensualidad verdeniana, y lo que hoy podríamos llamar <<vencianismos>> están mezclados con sentimientos de soledad y tristeza como ejemplariza su poema <<El Solterón>>. Abundan los sonetos, aunque también utiliza la quintilla o el verso libre. Lunario sentimental (1909) es sin duda el más importante de sus libros poéticos, y quizá por eso fue la piedra angular del escándalo durante muchos años. <<Un libro entero dedicado a la luna. Especie de venganza con que sueño casi desde mi niñez, siempre que me veo acometido por la vida>>, dice el poeta defendiéndose de los ataques que recibió al publicar primero su poema <<Himno a la Luna>>, cinco años antes , en el que la crítica veía, y veía bien, una hostilidad a la realidad de la que no se salvaba ni la misma luna, despojada ya de los atributos míticos que la habían concedido los románticos. Lugones inicia así con este libro la después tan alardeada <<Deshumanización del arte>>. Y la inicia con un libro atraviliario en el que hay <<conceptos singulares y versificación extraña>>.


Un lenguaje eléctrico , en el que entran términos de la física y de la química, neologismos, voces dialectales, junto a una rima caprichosa y sorpresiva, llena de diversidades métricas, además de un tono desenfadado, irónico, y desmitificador hacen que <<Lunario sentimental>> suscitara reacciones de extrañeza en la poesía argentina de su época. Libre provocador por excelencia tardó en ser considerado como fundador de la poesía moderna en castellano. Antes recibió la crítica brutal.  Con Odas Seculares, escrito en 1910 para celebrar el primer centenario de la independencia argentina, inicia Lugones ese segundo ciclo de su obra poética donde patria y hogar son los temas de su verso. La patria, las cosas útiles y magníficas, las ciudades y los hombres, son las metas de sus odas. Algunos de sus exegetas prefieren este libro a los atrevimientos de Lunario Sentimental, quizá por su clasicidad formal y por la temática que tenía antecedentes en Andrés Bello y en el mismo <<Canto a la Argentina>> de Rubén Darío; temática que Lugones profundiza y extiende en este libro amplio, en el que entona el verso gaucho, el énfasis épico, la exaltación de la flora y la fauna de las pampas, todo con ese espíritu nacional que contagia las celebraciones de países muy jóvenes.


El Libro Infiel (1912) es el libro de amor a la esposa, Juanita González, en el que la poesía amorosa le devuelve a su segundo libro Los crepúsculos del jardín, aunque el carácter estrictamente conyugal de ese amor empañe la emoción decadente que había en sus poemas simbolistas. Cinco años después aparece En libro de los paisajes (1917) que retoma el espíritu de una de las partes de Odas Seculares: la <<Oda a los ganados y las mieses>>. El poeta se dedica a la observación de los pájaros, influido por el italiano Pascoli, y expresa en este libro <<los momentos poéticos>> del campo argentino, representado en muchos de sus pájaros, las lluvias, el mar, y hasta el granizo.


Las horas doradas (1922) se abre con un poema filosófico<< El Dorado>> que a cierta critica le recuerda el poema <<If>> de Kipling y en general repite el tono del libro anterior en el que el poeta contempla la naturaleza y la describe con serenidad. En 1924 se publica su Romancero que recibirá la mordaz burla de los jóvenes ultraístas que lo rebautizan Romancero. Es un libro variado, lleno de experimentos, juegos y hasta autoburlas, en el que a veces reitera modelos de sus libros anteriores y otras intenta motivos de actualidad, como los deportivos, u homenajes históricos-legendarios.


Por fin Poemas Solariegos (1927) y el volumen póstumo Romances del Río Seco completan la obra poética de Lugones. Ambos son los libros más <<argentinos>> de Lugones, junto con Odas Sepulares, y es por eso que reciben el aplauso de sus exegetas nacionalistas, o de quienes creen ver en la radicalización de las esencias patrias, una forma de construir una literatura personal y diferenciada. La evolución constante de Lugones del Modernismo fastuoso o del verso decadente a la poesía sencilla y populista, es un movimiento pendular que no se detendrá durante toda su vida. Y gracias a ello puede hoy cosechar lectores de gusto muy distinto, e incluso opuesto, ya que cultivó con idéntico entusiasmo las fantasías lujosas y los austeros paisajes.

LA PROSA


El periodismo fue la escuela cotidiana de la prosa de Lugones. Desde que en 1893 dirigió en Córdoba "El Pensamiento Liberal" hasta la fecha de su muerte no dejó nunca de colaborar con la prensa como cronista,articulista político, o investigador literario. Y es en los periódicos y revistas donde se veran publicados los panfletos y discursos que orientaran sus principios estéticos e ideológicos. En todos los estadios de su pensamiento demostró intransigencia y fanatismo, pero siempre presentados con habilidad y una oratoria ampulosa y sonora. Así sucede cuando canta al socialismo, o cuando apoya al conservador Quintana, al igual que en los discursos militaristas que desembocaron en la incendiaria proclama que pronunció en Lima en 1924 en la que afirmaba que la guerra constituye una función vital, resultado de su índole conquistadora y agresiva.


Sus artículos,discursos y conferencias los fue reuniendo en tomos como" Mi beligerancia"(1917); "La torre de Casandra" (1919); "Acción" (1923), claramente antidemocrático y reaccionario , y "La patria fuerte" (1932). En otro apartado podríamos señalar obras más unitarias como "La reforma educacional" (1903), cuya polémica le obligó a renunciar a su puesto en el ministerio de Instruccion Pública, "Las limaduras de Hephaestos", "Piedras liminares (1910), "Didáctica (1910); o "El imperio jesuístico" y "La gran Argentina".
El imperio jesuístico (1909) lo escribe Lugones por encargo de Ministro del Interior Joaquín V. González, y es un libro en el que su anticlericalismo encuentra un campo en el que prodigarse. Una prosa dura en la que no ahorra improperios para la Iglesia y pocas consideraciones para la Corona Española.


Su nacionalismo le impide comprender el Barroco de los templos, y aunque elogia a Quevedo, no acepta las virtudes de estilo de Cervantes. Su "Historia de Sarmiento" (1911) expresa afinidad con el liberalismo del prócer, liberalismo que luego abandonaría. Curiosamente Lugones que sería líder nacinalista escribió este libro apologético de una figura que sería la más denostada por los nacionalistas. El libro es singular además por los métodos grafológicos y quirománticos que utiliza Lugones para explicar a Sarmiento.
Su ensayística quedará completada con "El Payador", donde estudia el célebre poema nacional "Martín Fierro" y por sus dos tomos de "Estudios Helénicos (1924 y 1928). Además de los volúmenes científicos como "El tamaño del espacio" "Elogio de Ameghino (1915) y por fin "Filosofícula (1924) donde reunió sus pensamientos éticos y estéticos.

NARRATIVA


"Como el de Quevedo, como el de Joyce, como el de Claudel, el genio de Leopoldo Lugones es fundamentalmente verbal. No hay una página de su numerosa labor que no pueda leerse en voz alta, y que no haya sido escrita en voz alta. Períodosw que en otros escritores resultan ostentosos y artificiales, corresponden en él, a la plenitud y a las amplias evoluciones de su entonación natural." Esto lo escribe Borges al iniciar su poco conocido libro sobre su maestro. Y es justamente en la narrativa fantástica de Lugones donde encontramos el género más singular. Dos volúmenes:"Las fuerzas extrañas" (1906) y "Cuentos fatales" (1924), reúnen las narraciones pertenecientes a la literatura fantástica, que en algún momento roza con la ciencia ficción.


Aunque el primer libro de relatos de Lugones tiene unas características bien distintas, "La guerra gaucha" (1905) cuenta las historias de los guerrilleros del general Guemes, que lucharon contra España durante la independencia Argentina. Relatos inspirados quizás en la lectura y traducción del francés D
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Esparbés, que había escrito sobre la épica napoleónica. Son cuentos muy argentinos,con un vocabulario casi críptico para quienes no hablen como los gauchos, y en este sentido parecen estar escritos con un diccionario de términos gauchescos. Pero pese a ello la fuerza del relato vence las dificultades del lenguaje. Algunos críticos han considerado abusivas las referencias paisajísticas, que sin duda son abundantes.

Por su parte los cuentos de "Las fuerzas extrañas" y "Cuentos fatales" están profundamente marcados por el interés que Lugones sintió por el ocultismo y el espiritismo. Interés que Rubén Darío compartió con Lugones, y de la que dejó testimonio en sus ensayos. Pero no sólo las ciencias ocultas están presentes en sus narraciones,sino también la física, la astronomía,labiología la química y las matemáticas de las que fue un autodidacta aventajado. El conocimiento directo de la ciencia hace verosímiles sus ficciones, y le permiten utilizar el lenguaje científico adecuado. El libro se abre con "El milagro de San Wifrido,el menos coherente con el resto de los volúmenes, y puede evocarnos la literatura de Edgar Allan Poe,aunque como señala Borges no se le parece de una manera directa. El mejor es sin duda, "La lluvia de fuego", que describe la destrucción divina de Sodoma y Gomorra, lugar que puede compartir con "Los caballos de Abdera" "Yzur" y "La estatua de sal".


"El escuerzo" es un cuento de tema popular contado en un estilo sencillo raro en Lugones, mientras que "El origen del diluvio" es espiritista y lírico. "La fuerza omega", insiste por su parte en el ocultismo y en los peligros que puede correr quien experimenta los hondos misterios. "El ensayo de una cosmogonía en diez lecciones" tiene un proemio y un epílogo, que Borges llama novelesco o bien signos de modestia de su autor, que expone una teoría científica seria escudado en momentos literarios.


"Cuentos fatales", publicado como una continuación de "Las fuerzas extrañas",es inferior a su antecesor, cierta fatiga y alejamiento de los temas hacen un libro menos verosímil. Es aquí donde aparece el tema del suicidio, que volverá a aparecer en "El ángel de la sombra" (1926), una novela en que cuenta un amor imposible, de poco interés literario. Un suicidio que llegaría a hacerse realidad una década después. En un artículo que le dedicó Borges en los días posteriores a su muerte hay una frase que puede servirnos de cierre o colofón de esta nota:" En vida, Lugones era juzgado por el último artículo ocasional que su indiferencia había consentido. Muerto,tiene el derecho póstumo de que lo juzguen por su obra más alta"




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