lunes, 23 de febrero de 2015

ARTE VISUAL - OBJETO INDESTRUCTIBLE (Man Ray, 1960)







Con el pintor francés Marcel Duchamp, participó en la creación del grupo dadá de Nueva York, en 1917. Bajo su influencia, comenzó a trabajar con materiales y técnicas nuevas, como por ejemplo, uso del aerógrafo sobre cristal y otras superficies. Sus ready-mades.
En el Museo Reina Sofía hay una réplica gigante del metrónomo adquirido por Man Ray en 1923, a cuyo péndulo añadió la fotografía de un ojo. El readymade original medía 26cm de alto y se tituló "Objeto para ser destruido". 

Cuando Lee Miller, ayudante, musa y modelo del artista lo abandonó en 1932, Man Ray cayó en una profunda depresión, reemplando la fotografía del ojo anónimo por una del ojo de ella y cambió el nombre del objeto a "Objeto de destrucción". La anécdota sobre Objeto de destrucción es que el título pareció resultar premonitorio porque 24 años después, durante una exposición en París, un grupo de estudiantes siguió al pie de la letra las órdenes del autor y destrozaron la escultura. Lo bueno es que con el dinero que le pagó el seguro, Man Ray compró otros 100 metrónomos para re-elaborar la obra en serie. Eso sí, esta vez les puso el nombre opuesto: Objeto Indestructible.

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Man Ray nació el 27 de agosto de 1890 en Filadelfia. Su nombre real era Emmanuel Radnitzky. Empezó con la pintura a la edad de 5 años; se trasladó a Brooklyn en 1897 donde va a la escuela y recibió una beca para estudiar arquitectura en la Escuela de Bellas Artes de San Francisco, pero la rechaza porque no quiere una educación académica. Allí trabajó como grabador y boceteador en una agencia de publicidad para solventar sus estudios nocturnos en la escuela National Academy of Design. Poseedor de una fértil imaginación, y siempre al frente de las vanguardias, experimentó con todos los medios posibles: pintura, escultura, fotografía y películas. Dentro del surrealismo filmó varias peliculas como “Le retour a la raison” (1923), “Emak Bakia” (1926), “L’ etoile de mer” (1928) o “Les mysteres du Chateau du de” (1929). En esa misma etapa vuelve a la construccion de objetos y a la pintura con rasgos totalmente asimilados del grupo surrealista como Observatoire du Temps (1932-1934).

En 1940, escapando de la ocupación nazi de París, se instala en Hollywood y en Nueva York, regresando a Francia en el año 1951. Durante su estancia en California se gana la vida enseñando como profesor. La fértil producción de Ray elude categorizaciones netas y refleja su ágil y humorística sensibilidad. Trata, como si fuese un pionero, de descubrir nuevos caminos en el mundo del arte, y tanto, que ha sido él, pintor, el máximo responsable de que la fotografía sea considerada como una de las bellas artes.

Intuitivo y emocional su obra se reparte entre bodegones y naturalezas muertas por un lado y retratos -de los personajes más significativos de la época que le tocó vivir- y desnudos protagonizados por mujeres fatales por otro. Retratos que aparte de su valor documental, son concebidos como una reflexión cercana a lo psicológico del personaje, acentuando su tratamiento formal para acercarse a él. Sus objetos, en los que podemos incluir los rayogramas, con composiciones muy estudiadas, transcienden de lo cotidiano para tomar vida propia y formar parte de un mundo onírico, en el más puro estilo surrealista, en el que las cosas no son lo que son. No se trata de fotografiar la realidad sino de recrearla.
Man Ray fallece en Francia en 1976 y es enterrado en el cementerio de Montparnasse.

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