jueves, 26 de febrero de 2015

MITOLOGÍA - PARIS ( Πάρις)






“Canta, musa, la cólera de Aquiles...”
(Primer verso de la Ilíada)


En la mitología griega, Paris (en griego antiguo Πάρις, también llamado Alejandro -en griego antiguo Αλέξανδρος, Aléxandros, 'el protector del hombre'-) fue un príncipe troyano, hijo del rey Príamo y de su esposa Hécuba. Paris fue conocido como «El de la hermosa figura». Cuando creció, se convirtió en un joven que destacaba tanto en belleza como en inteligencia y habilidad militar. Llegó incluso a casarse con la ninfa Oeona. Se organizaron unos juegos en Troya en los que participó. Su destreza fue alabada incluso por los dioses.

Paris fue acogido en la corte real de Troya y tuvo la oportunidad de embarcarse hacia Grecia, donde su tía Hesíone vivía después de que Telamón la hubiera secuestrado tiempo atrás. El príncipe Paris se ofreció para acaudillar la expedición y decidió dirigir a Cástor y Pólux, que vivían en Lacedemonia. Su padre dio el visto bueno, a pesar de que Héleno ya había revelado que, si el viaje se llevaba a cabo, Troya pagaría las consecuencias.

Después de estar en casa de Cástor y Pólux, Paris llegó a Esparta, donde reinaba Menelao y su esposa Helena, la mujer más preciosa del mundo que le había prometido antaño Afrodita. El príncipe troyano no tardó en enamorarla con la ayuda de la diosa8 y, aprovechando que Menelao estaba en Creta celebrando los funerales de su abuelo, Paris y Helena se fugaron a Troya. Algunas versiones dicen que la joven fue raptada y no se marchó por su propia voluntad y otras dicen que lo que se fugó con Paris fue una imagen fantasmagórica de ella, cumpliéndose así la venganza de Hera por no haber sido escogida como la diosa más bella.

En su viaje se llevaron un gran número de riquezas, pero no a la hija de 9 años de Helena: Hermíone. En su viaje, una tempestad provocada por la diosa Hera hizo que el barco fuera a parar a Sidón, ciudad que los troyanos saquearon. A su llegada a Troya, los ciudadanos no aceptaron a Helena, pues lo consideraban una ofensa hacia el rey Menelao, y quisieron devolverla. A pesar de ello, la decisión de la familia real troyana fue que Helena podía quedarse en Troya junto a Paris. La ninfa Enone, primer amor de Paris, y su padre, Cebrén, se marcharon despechados de la ciudad.

Cuando Menelao descubrió lo sucedido, reunió una gran flota para conquistar Troya. Así inició la guerra, una guerra en la cual Paris demostró ser un buen arquero. En la llanura, el príncipe retó a Menelao: quien ganara se quedaría con Helena. Paris resultó herido, y habría muerto de no haberlo llevado Afrodita a las murallas. Algunas versiones apuntan a que fue él quién mató a Aquiles, disparándole una flecha al talón con el arco. Otra versión dice que lo mató con la espada del dios Apolo, y otra dice que fue la propia deidad quien disparó la flecha que acabó en el talón de Aquiles, dando vida al mito sobre su anatomía y vulnerabilidad.

El mito de Paris acerca del fin de Aquiles ha sido tratado en el siglo XX, como en la ópera Rey Príamo (1962) de Michael Tippett o en la novela Spielball der Götter (Juego de dioses) de Rudolf Hagelstange. De la misma forma, la canción "La herida de Paris" ("Los Niños que Escriben en el Cielo / Spinetta Jade, 1981) de Luis Alberto Spinetta, está inspirada en el flechazo que causa la muerte de Aquiles.


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