viernes, 20 de febrero de 2015

POESÍA - HAIKU DE LAS CUATRO ESTACIONES de Arturo Carrera (selección de poemas)







En el libro “Haiku de las Cuatro Estaciones”, se recopilan los poemas de 17 sílabas que Bashö escribió en alusión a la Primera, el Verano, el Otoño y el Invierno. De allí surge está selección. (*)



Primavera

Un leve instante
se retrasa sobre las flores
el claro de luna

Por todas partes
se precipitan las flores
sobre el agua del lago

Brisa ligera
apenas tiembla
la sombra de la glicina

El crisantemo blanco
el ojo no encuentra
la menor impureza

Al olor del ciruelo
surge el sol
sobre el sendero de montaña


Verano

 Allí donde el cucú
desapareció
hay una isla

Templo de Suma
oigo las flautas antiguas
desde la sombra de un árbol

Puente suspendido
a las plantas trepadoras
se aferran nuestras vidas

El primer melón
lo cortamos en cuatro
¿o bien en tajadas?

La primavera pasa
lloran los pájaros y
son lágrimas los ojos de los peces


Otoño
 
Lluvias frías
hasta el mono quisiera
un abrigo de paja

¿Con qué voz cantarás
y qué canto araña
en la brisa del otoño?

El sonido de la campana
se expande en la bruma
del alba

Dios está ausente
las hojas muertas se amontonan
todo está desierto

Nada dice
en el canto de la cigarra
que su fin está cerca


Invierno
 
Hielo nocturno
me despierto
mi cántaro estalla

Tan enjuto
como el salmón seco
el bonzo en el frío

Sol de invierno
sobre un caballo
mi silueta helada

Desolación invernal
en un mundo uniforme
el ruido del viento

¿La nieve que cae
es otra
este año?



(*)  La esencia del Haiku es "cortar" (kiru) mediante la yuxtaposición de dos ideas o imágenes separadas por un kireji que es el término "cortante" o separador. Consiste en un poema breve, formado por tres versos de siete y cinco silabas respectivamente. La poética del haiku generalmente se basa en el asombro y el arrobo que produce en el poeta la contemplación de la naturaleza. Tradicionalmente, un Haiku debe contener también una referencia directa o indirecta a la estación del año, frecuentemente mediante el uso de un kigo o palabra que evoca las estaciones.


El misterio y la sutileza desprendidos del haiku parecen provenir de su capacidad para designar, a través de la brevedad del instante, algo que sucede de una vez y para siempre. En este libro, el poeta Arturo Carrera nos brinda traducciones de los más destacados compositores japoneses de haikus, versiones modeladas a través de ejercicios de lectura y de dominio de ese alfabeto misterioso que entreteje sensaciones y ensoñaciones. Ejercicios que, a fuerza de someterse a la pequeñez y el rigor de esta forma poética, derivan en el impulso creador de versos capaces de transmitir los sentidos que algún monje y poeta japonés volcaba con pincel y tinta sobre un lienzo, reflejando esa devoción experimentada hace más de cuatro siglos por la transparencia del mundo y su naturaleza, y que aún hoy nos interpela con la misma potencia.

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