martes, 3 de marzo de 2015

ARTE VISUAL - WEIMAR 1803 (1884) de Otto Knille








En la pintura mural Weimar 1803, el pintor alemán Otto Knille (1832-1898) retrató a la sociedad literaria más conspicua de la ciudad. En el centro de la imagen un busto de Homero de considerables dimensiones con el consejero áulico Goethe que apoya su brazo derecho sobre la escultura. La derecha del mural –que tiene gran peso compositivo– está ocupada por Schiller, que lo observa todo desde la distancia; alrededor, los hermanos Humboldt, Wieland, Schleiermacher, Herder, Gauss, Wilhelm Schlegel, Klinger, Tieck, Jean- Paul, Pestalozzi… acompañados por Terpsícore, musa de la danza y el canto coral.

Weimar 1803 fue realizado en 1884 como una idealización de los representantes de la aristocracia del espíritu de la ciudad más ilustre del territorio germano. Aunque no estaban instalados en ella, hubieran podido pasar por allí Hegel, Hölderlin, Schelling, Fichte, el menor de los hermanos Schlegel y Kant, aunque era mayor –moriría al año siguiente– y no estaría dispuesto para el paseo.

El Clasicismo de Weimar duró solo unos 50 años, pero es una de las épocas más fantásticas de la historia intelectual europea. Todo empezó con la Duquesa Ana Amalia, quien logró que poetas y pensadores, cuya fama todavía hoy se halla inherentemente vinculada a Weimar, se trasladaran a la pequeña ciudad, lejos de las grandes y poderosas residencias. Testigos del Clasicismo de Weimar son los lugares donde vivieron y crearon sus obras los poetas y sus mecenas: las casas de Goethe y de Schiller; los palacios Belvedere, Ettersburg y Tiefurt con sus magníficos parques; los lugares donde Herder escribió sus obras; el palacio Wittum, donde se reunía el ilustre grupo de tertulianos; la famosa Biblioteca de la Duquesa Ana Amalia; y el histórico cementerio con el Panteón de los Príncipes donde se hallan los sepulcros de Goethe y Schiller.

 También encaja con la herencia liberal y de vanguardia de la ciudad el hecho de que Sajonia-Weimar-Eisenach, cuya capital era Weimar, fuera el primer estado federado en obtener una Constitución en 1816, además del hecho de que en 1919 se fundara aquí la primera república en suelo alemán, la República de Weimar.  La enumeración de grandes nombres de Weimar es ingente; esta ciudad es una joya de la historia intelectual alemana y europea. Tanto el Clasicismo de Weimar como la Bauhaus siguen siendo en la actualidad la base de la cultura, que en Weimar se despliega en armonía y abundancia.




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