martes, 16 de junio de 2015

MITOLOGÍA - EL GOLEM (גלם)








Un golem es, en el folclore medieval y la mitología judía, un ser animado fabricado a partir de materia inanimada, normalmente barro, arcilla o un material similar. En hebreo moderno, el nombre proviene de la palabra guélem (גלם), "materia"; por otra parte, en dicho idioma, la expresión jómer guélem (חומר גלם) a su vez significa "materia prima"La palabra golem se da en la Biblia (Salmos 139:16) y en la literatura talmúdica para referirse a una sustancia embrionaria o incompleta. Como motivo, la figura del golem forma parte del imaginario hebraico del centro europeo y pertenece por consiguiente al arte asquenazí.

La leyenda de Praga

El relato folclórico más famoso relativo al golem involucra al ilustre Rabbi Judah Loew, Judah Loew ben Bezalel, conocido como el Maharal de Praga, un conocido rabino del siglo XVI. Se le atribuye haber creado al golem para defender el gueto de Praga de ataques antisemitas, así como para atender también el mantenimiento de la Sinagoga Vieja-Nueva (Altneuschul). Sin embargo, el golem habría sido creado en varias ocasiones y por diversos rabinos ilustres a lo largo de toda la Edad Media. Es más, la primera existencia del golem se remontaría a los orígenes mismos de la humanidad, donde un golem habría sido creado por una persona creyente y cercana a Dios. Como Adán, el golem habría sido creado a partir del barro, insuflándole después una chispa divina que le habría dado la vida. Así, la creación de Adán es en principio inspiradora y referente de la creación de todo golem. 

Desde este punto de vista, mediante el mencionado acto, toda persona con un cierto grado de santidad y acercamiento a Dios podría adquirir algo de la sabiduría y el poder divinos. E importante como poder es aquél de insuflarle vida a la materia inerte. Crear un golem es entonces expresión patente de sabiduría y santidad. Pero, más allá del grado de santidad que tuviera el creador de un golem, el ser creado nunca sería más que una sombra de aquél creado por Dios, ya que, significativamente y por definición, todo golem carece de alma. La existencia de un golem presenta entonces ventajas y desventajas: el golem es fuerte, pero no inteligente. Si se le ordena llevar a cabo una tarea, la llevarán a cabo de un modo sistemático, lento y ejecutando las instrucciones de un modo literal, sin cuestionamiento ninguno. 

Famosa en este sentido es una anécdota, según la cual la esposa del rabino le pidió al golem que fuera "al río a sacar agua" a lo que el golem accedió pero al pie de la letra: fue al río, y comenzó a sacar agua del mismo sin parar, hasta que terminó por inundar la ciudad. Según sostiene una leyenda, la incapacidad principal del golem era la incapacidad de hablar. Además, para hacerlo funcionar había que introducirle un papel con una orden por la boca o, en su defecto, otra manera de hacerlo funcionar era inscribiendo alguno de los Nombres de Dios o bien la palabra Emet (אמת—"verdad" en hebreo). Al borrar la primera letra de Emet (alef) de su frente y quedar en ella solo met (מת—"muerte" en hebreo), el golem podía ser desactivado y volvía a ser una masa de barro inerte.

De acuerdo con la leyenda, el golem podía estar hecho de la arcilla de la orilla del río Vltava (río Moldava) tomada en Praga. Tras realizar los rituales prescritos, el rabino desarrollaba el golem y lo hacía venir a la vida recitando conjuros especiales en hebreo. Según estos escritos, cuando el golem del rabino Loew creció, se puso violento y empezó a causar miedo e incluso llegó a matar personas. Al rabino Loew le prometieron entonces que la violencia contra los judíos pararía si el golem era destruido y entonces el rabino estuvo de acuerdo. Para destruir el golem, eliminó la mencionada primera letra de la palabra "Emet" de la frente del golem y formó entonce la palabra "met" (muerte).

El Golem en la cultura contemporánea

En su obra "La cábala y su simbolismo", Gershom Scholem escribe que el golem es una figura que cada treinta y tres años aparece en la ventana de un cuarto sin acceso en el gueto de Praga. De acuerdo con la leyenda checa, los restos del golem están aún guardados en un ataúd en el ático del Altneuschul en Praga, y, el mismo puede ser devuelto a la vida, de ser ello necesario. En la cultura moderna y, particularmente, en el marco coloquial, el golem es una figura metafórica estrechamente relacionada con el autómata, el ser descerebrado o el hombre masificado que, controlado, sirve desde un plano de conformismo, pero podría, bajo ciertas circunstancias, rebelarse.  Dado su parentesco con la noción de entidad automatizada y/o robot que no piensa, el término golem es empleado tanto en ídish como en la lengua hebrea moderna, donde se usa especialmente de modo coloquial con connotaciones simultáneamente peyorativas y humorísticas: mientras que decirle a alguien que es un <<golem>> implica tratarlo de "aparato" (hombre-máquina),   la ironía funciona como un llamado a que reflexione antes de proceder en el acto que esté por llevar a cabo.
  
En 1837 Berthold Auerbach se refiere al Golem en su obra Spinoza y entre 1841 y 1847 el Golem figura ya en el título de cuatro obras literarias. Ya para 1847 la versión integral de historia del Golem es incorporada en una importante colección de relatos judíos, publicada por Wolf Pascheles de Praga. Aproximadamente sesenta años después, una descripción ficticia es publicada por Yudl Rosenberg en 1909. A finales del siglo XIX, el grueso de la sociedad europea adoptó la figura del golem. Notoria es la novela de Gustav Meyrink, El Golem (Der Golem, 1915), basada en las leyendas y relatos populares acerca del golem creado por el rabino Judah Loew ben Bezalel. En 1921 H. Leivick escribió un poema dramático en ídish compuesto de ocho secciones y también titulado "El Golem".

Estos dos últimos casos atestiguan un cambio dramático en la naturaleza del golem, que pasa a convertirse en en estas obras literarias en la creación de místicos ambiciosos y que serían castigados por su blasfemia. El golem es considerado un precursor del robot, otro ser que oportunamente será también concebido como descerebrado y descorazonado. El escritor argentino Jorge Luis Borges, en su libro El otro, el mismo (1964), incluye un poema suyo de 1958 que se titula "El Golem" y es a lo largo del mismo donde trata el famoso mito hebraico. En sus palabras preliminares a la lectura del poema, Borges observa que "el golem es al rabino que lo creó, lo que el hombre es a Dios; y es también, lo que el poema es al poeta".

Ello parte de la cita del Crátilo de Platón de que "el nombre es arquetipo de la cosa", aborda el tema de la Cábala y el mito en cuestión. Por otro lado, Borges alguna vez aseguró haber aprendido alemán leyendo, con la ayuda de un diccionario, la novela de Meyrink. El libro de Meyrink inspiró una serie de clásicos expresionistas del cine mudo, entre los que destaca la serie El Golem (1915-1920) y donde especialmente famosa es El Golem: cómo vino al mundo (también estrenada como El Golem, 1920, EE.UU. 1921). El Golem es una célebre película de cine mudo pre-expresionista, de 1915; dirigida por Henrik Galeen y Paul Wegener. Trata de un golem de barro creado por un rabino piadoso que lleva a cabo una especie de magia o hechizo que le proporciona la vida al golem en la Praga medieval. La película está fuertemente basada en la novela de Meyrink

Otra herencia histórica

Pero además no debemos creer tampoco, que habiendo nacido de una actitud espiritual, la moderna tecnología esté lejos del "Golem". Más bien al contrario, también la tecnología es en gran medida su heredera. Pensemos simplemente en la idea de "robot"; y ya que estamos en este punto, aclaremos que esta última palabra proviene de "robotnik", que es justamente un término checo. Y que en ese idioma quiere decir "servidor". Todo lo que es hoy inteligencia artificial y las distintas vicisitudes informáticas son también asociadas al robot, y en particular, al "Golem". Y el "Maharal" se sirve de su producto, de su legítima creación que es el "Golem". Así, la creación de un humanoide -a quien hoy día bien puede llamarse "robot"-, la pone no sólo a su servicio, sino al servicio de la comunidad judía praguense.
Pero "Golem" no quiere decir "robot" sino "materia amorfa". Esa materia es creación divina, pero el hombre en su búsqueda de saber lo que Dios sabe, quiere imitarlo. El hombre es curioso respecto a la sabiduría divina y con persistente tosudez pretende vanamente no sólo conocer el nombre de Dios, sino asimismo saber lo mismo que Dios sabe. Y hasta también quiere crear criaturas, imitando al Todopoderoso. Y su criatura se le volverá en contra. La piadosa mirada de Dios sobre este vano intento humano, aparece en uno de los versos del célebre poema "El Golem" -que bajo la influencia del artículo de Gershom Scholem-, Jorge Luis Borges fascinado por la Mística hebrea compuso en 1958: "En la hora de angustia y de luz vaga/ en su "Golem" los ojos detenía./¿Quién nos dirá las cosas que sentía/ Dios, al mirar a su rabino en Praga?". 

Es importante destacar algunos conceptos de la vida y obra del "Maharal". En verdad, es polaco, nacido en 1512 en Poznan. Si bien no ha sido totalmente reconstruida su vida, veamos los aspectos más conocidos. Sabemos, por ejemplo, que era un asiduo viajero en la región del este europeo, frecuentando Moravia y Bohemia, hasta instalarse en Praga. Y la referencia concreta de su actividad como rabino y jefe de la comunidad, también tiene como agregados que ha sido un multifacético sabio, filósofo, naturalista, astrónomo, mecánico, renovador pedagógico y, sobre todo, un humanista. Fundamentalmente, el "Maharal" tuvo a su cargo no sólo la asistencia espiritual y religiosa de la comunidad judía de Praga, sino también que este hombre corpulento, robusto y de casi dos metros de altura, era visto como un gigante. Precisamente fue un "gigante" moral en su difícil y tan bien desarrollada tarea de guía y protector del "ishuv" (comunidad). Antes que nada debemos hacer hincapié de que eran tiempos difíciles para la comunidad judía praguense -¡¿dónde y cuándo, no…?!-, ya que un monje lideraba una sistemática persecución antisemita. También aquí aparecía la tristemente célebre calumnia de que los judíos bebían de la sangre de los cristianos ("alilat dam"), a quienes sacrificaban ritualmente. Estas infames y viles acusaciones, tenían en esa época a no pocos difusores, con la consabida reacción de las masas contra nuestro pueblo. 

En verdad, los que ponían en marcha la difusión de la persecución, tenían como excusa estas razones que en el siglo veintiuno nos parecen obviamente mentirosas, pero esto no era tan así para los pueblos hace quinientos años. Lo cierto es que este corpulento rabino humanista fue el guía de la comunidad. Y una de las interpretaciones más corrientes, es que justamente la creación de su "Golem" no era con otro fin que el de mantener a raya a quienes quieran atacar a la grey judía.  También una faceta destacadísima del Rav Loew ha sido su estudio e interpretación de la Cábala, aspecto por el que asimismo ha trascendido las fronteras y los tiempos. 

Recordemos que el Rabí Loew ("Maharal") se desempeñó también en la pedagogía, fundando en 1573 un Centro de Enseñanza en la bella Praga. Y como pedagogo llevó a cabo una verdadera revolución. En esa lejana época, ya él ilustraba a quienes quisieran oírlo, que había que enseñar yendo de lo más simple a lo más complejo; y más aún: tenía criterios definidos en cuanto a considerar la edad del educando. Es decir, que para transmitir los contenidos habría que considerar el tiempo de maduración de los alumnos. En el siglo dieciséis ha sido un adelantado como pedagogo, estableciendo criterios que más tarde serían aceptados en casi todo el orbe. 

Desde que asumió el Rabinato en Praga, el "Maharal" se propuso enfrentar a los antisemitas. Y aun antes de su creación del "Golem", convocó a un debate público con el Cardenal Silverster, la máxima autoridad religiosa de la Praga gentil. Esta porfía se llevó a cabo, y una a una las razones del cardenal, eran refutadas con singular brillo por el "Maharal". El cardenal, con gran hombría de bien, reconoció la argumentación de su oponente, y la disputa tuvo un claro ganador. A tal punto fue luego muy digna la actitud del cardenal, que se puso en campaña y logró una entrevista en la que el "Maharal" sería recibido por el Emperador Rodolfo II de Habsburgo. 

Pese a que el Emperador tampoco era muy amigo de los judíos, la diplomática tarea del cardenal dio sus frutos, y Rodolfo II recibió en el Palacio al "Maharal". Esta entrevista era ya de por sí una gran conquista a favor de la pluralidad. La singular dote intelectual de nuestro Rabí, sumada a sus juiciosos razonamientos, así como anteriormente le fueron útiles en su porfía pública con el cardenal, ahora le dieron también un resultado positivo en la reunión con el emperador. A tal punto, que éste decidió que de allí en más en todo juicio que se hiciese en Bohemia en el que el acusado fuese un judío, habría que contar con la presencia de un rabino para que verdaderamente fuese un juicio justo. 

En el Talmud

Sin embargo, luego de un tiempo de apaciguamiento volvieron a circular las premisas judeófobas y el antisemitismo retomó su antigua virulencia. Éste sería, justamente uno de los motivos principales por los que el Rav Loew (el "Maharal") habría entonces creado al "Golem", como instrumento de defensa frente a la persecución a la comunidad judía. El "Maharal" tuvo una existencia casi centenaria, muriendo a los 97 años de edad en Praga, ya en el año 1609.

Las interpretaciones sobre la creación del "Golem" son muchas -incluso no todas coinciden en atribuírselo al "Maharal"-, y tampoco son pocas las hipótesis sobre la vida y obra de este importante rabino de Praga. A esto contribuye en gran medida que no se cuenta hoy con mucha documentación original, en especial porque un gran incendio (¿intencional…?) ocurrido en el barrio judío de Praga en el siglo dieciocho, destruyó gran cantidad de papeles. Como eran ya casas muy antiguas y de madera, las llamas prácticamente destruyeron todo el barrio, incluida -claro está- la que fuera vivienda del "Maharal".

Sin embargo, esta idea creativa del "Maharal" y otras análogas donde existe la posibilidad de crear ciertas sustancias con la utilización de fórmulas mágicas (verbigracia, frotación de la lámpara de Aladino) ha tenido varios antecedentes en la cultura popular de diversos pueblos. Recordemos asimismo que ya en nuestro Talmud hallamos el siguiente relato: "Raba creó cierta vez un hombre y lo envió al Rabí Zeira (siglo III de la Era Común). Éste habló con él, pero como no le respondió, le dijo: 'Tú procedes, sin duda, de la cofradía. Retorna a tu polvo´" (Sanhedrín; 65, b). 

Además, hubo antecedentes previos en la mitología griega, tal el caso de la creación de "Talos", un autómata de bronce que cuidaba la ciudad de Creta. Asimismo un contemporáneo del Rabí, el célebre filósofo y científico, Paracelso (1493/1541), introductor del principio activo de los fármacos, escribió sobre el "Homocutus", ser viviente creado artificialmente con esperma y materia no humanas. 
Además de la legendaria leyenda, hay algunos elementos históricos comprobados respecto a la vida de nuestro Rabí. Así como se cuenta con la fecha de inauguración de su centro pedagógico (tal lo descrito más arriba), se sabe también que hace exactamente cuatrocientos quince años, en el invernal febrero de 1592, se llevó a cabo la citada entrevista del Rabí con el Emperador de Bohemia, Rodolfo II. En ese entonces, el Rabí estaba próximo a cumplir sus ochenta años de edad. También hay hipótesis sobre cierto deslumbramiento que el Rabí originó en el Emperador, tal vez porque le habría enseñado objetos que le maravillaron. Y que algunos suponen una "cámara oscura", una "linterna mágica", etc. 

El excelente escritor judío H. Leivik se halla entre los muchos que han escrito sobre el "Golem". Así, es el autor en 1921 de un drama en el que hay un "Golem" como "Mashíaj" (mesías, redentor), pero también puede surgir como "AntiMashíaj". En un primer caso actúa como un "Mashíaj" provisional, que viene a hacer por la fuerza lo que debería ser un resultado de la actividad espiritual. Y este dramático poema refleja asimismo el temor de que al menor descuido, el "Golem" se transforme en su contrario, en el "AntiMashíaj". Esta obra nos muestra a un Leivik impaciente ante la continua existencia de injusticia, violencia y dolor; expresando a su vez la repulsa que el judaísmo tiene por la violencia física, y el desconcierto ante la posibilidad de que el apaleado pueda volverse apaleador, de que el torturado pueda volverse torturador. Son varios los significados posibles de esta gran obra de un excepcional autor, y lo que tenemos que subrayar es que el "leit motiv" de la misma, es mostrar que no hay que sacrificar la vida de otro ni siquiera en el nombre de Dios ni en el de la revolución o ningún otro ideal presuntamente mesiánico. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada